17/10/19

Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio [17-10-19]


Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio
Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio

contraelabusopsicologico.blogspot.cl.- Vicente Oscar Mier Vela 

Hace tiempo leí un artículo muy detallado sobre los chivos expiatorios en las familias disfuncionales. En algunas familias, existe un personaje que es el hazmerreír del grupo. Es a quien todos le "echan la culpa" de todo. En México se dicen que es la persona a la que todos "agarran de su puerquito".

El artículo original describe porqué algunas familias le hacen eso a algunos de sus miembros, y cómo evitar caer en ese papel. Si eres un chivo expiatorio en tu propia familia, quizás no lo hayas notado. Las víctimas de maltrato psicológico muchas veces no lo notan. La misma dinámica también puede ocurrir en el trabajo, la escuela, ó con las amistades. Cuando esta clase de abuso ocurre en el trabajo, se puede considerar acoso laboral, que es ilegal en algunos países.

Si eres el chivo expiatorio de tu familia, en tu escuela, ó en tu trabajo, este artículo puede cambiarte la vida.

El artículo original se encuentra en un sitio en inglés acerca de maltrato psicológico. Yo lo he traducido para compartirlo con toda la gente de habla hispana. El artículo habla sobre un tipo de abusador, que es el narcisista. Un narcisista es una persona que padece de un desorden mental llamado trastorno de personalidad narcisista. Por lo general, los (o las) narcisistas son quienes abusan psicológicamente de las demás personas. Esto hace que las víctimas de los narcisistas terminen adoptando el papel de chivo expiatorio.

Esta es la traducción que hice del artículo:


"El chivo expiatorio

Los narcisistas son maestros de la proyección. Nadie los supera cuando se trata de ver a una persona, y no ver a la persona, si no ver lo que ellos quisieran que esa persona fuera. Cuando un padre ó una madre narcisista ve a su hijo ó hija, es capaz de ver muchas cosas: una fuente de suministro narcisista, un impedimento para sus aspiraciones de poder, la inconveniencia de los sentimientos y necesidades de un infante, una secuencia de molestias intolerables, limitaciones indeseables, y una cantidad de posibilidades. Pero nunca al infante en realidad.

En la familia de un narcisista, los papeles disfuncionales son la norma, y los padres narcisistas siempre son productores, directores y agentes de casting para la producción entera. A los infantes se les asignan papeles antes de haber madurado lo suficiente para resistirse, y terminan desarrollándose dentro de los confines de estas limitaciones, sin saber si en algún otro lugar existe algo diferente. Es típico para los padres narcisistas seleccionar al menos a un "Hijo dorado", que nunca se equivoca, y al menos a un Chivo Expiatorio, al que "nunca nada le sale bien".

Al estar decidiendo (de forma subconsciente) qué papel le tocará a cada hijo, el padre evalúa sus opciones a un nivel intuitivo profundo. ¿Cuál de ellos es el más sensible?, ¿Cuál hijo le recuerda más a un padre al que odiaba, a un ex-cónyuge difícil, ó a algo dentro de sí que no acepta?, ¿Cuál hijo exige más, ya sea intencionalmente ó por las circunstancias?, ¿Cuál hijo expresa con mayor frecuencia infelicidad por las situaciones insoportables creadas por el padre?, ¿Cuál es más vulnerable, ó cuál es más abierto? Simplemente: quién le molesta más.

A ese hijo lo volverá el Chivo Expiatorio.

Al chivo expiatorio se le hará cargar con la mayor parte de la culpabilidad, vergüenza, ira y rechazo de la familia, para que el resto de la familia pueda retener sus patrones disfuncionales con tranquilidad. Este hijo (ó hija) nunca será suficientemente bueno, incluso si llega a sobresalir en algo -- especialmente si llega a sobresalir en algo. Este hijo tendrá que soportar más desánimos, indirectas y traiciones encubiertas que el resto de la familia junta. Este hijo soportará el desgaste de la disfunción de la familia de una forma que le permita a los demás seguir viéndose bien, a pesar de la toxicidad de la familia.

Dado que los padres narcisistas no puede aceptar sus propios defectos, pasan sus días tratando de convencerse a sí mismos de que todo lo que hacen es perfecto. Cuando su personalidad causa angustia dentro de la familia, y los problemas de sus hijos empiezan a reflejar esto, estos padres se ven obligados a tomar una decisión. Deberán elegir entre reconocer que están cometiendo errores que están afectando negativamente a sus hijos, ó convencerse a sí mismos y a los demás de que los problemas provienen de algún otro lado, y no de ellos. Y la segunda es la opción que los narcisistas siempre eligen, sin excepción. En sus mentes, al culpar a otros, se absuelven de cualquier error, y pueden seguir creyendo que - y seguir convenciendo a otros de que - ellos son, de hecho, perfectos. Pero antes deben tener a quién culpar.

Aquí entra el chivo expiatorio...

El chivo expiatorio es quien alivia la culpa, vergüenza, y los sentimientos de incomodidad del padre narcisista (y en última instancia, de toda la familia disfuncional). El chivo expiatorio es el amortiguador, el búfer que protege contra la dura realidad de que algo anda mal con la imagen familiar -- el basurero en el que es depositada toda la materia indeseable. El papel del chivo expiatorio facilita la existencia de la negación familiar. Los padres narcisistas le enseñan a sus demás hijos, que no son chivos expiatorios, a aceptar y apoyar la culpabilización del chivo expiatorio al reafirmar y recompensar la percepción de esos hijos de que, siempre que algo anda mal, debe ser por culpa del chivo expiatorio. Los hijos se adaptan rápidamente a estos papeles, y aprenden que si no quieren responsabilizarse por algo, solo hay que recurrir al chivo expiatorio, a quien nunca le escucharán con suficiencia ni propiedad, y cuya "culpa" se aceptará sin problema. Una vez que los demás miembros de la familia han dominado este enfoque, se sienten con mayor libertad para hacer cosas que de otro modo serían mal vistas, sin tener que sufrir las consecuencias negativas.

Para los niños indefensos a quienes se les obliga a adoptar el papel del chivo expiatorio, la carga de ser acusado de "malo", sin importar lo que hagan, es pesada. El chivo expiatorio pronto aprende que él (ó ella) no puede ganar: no tiene sentido luchar para mejorar la opinión que la familia tiene de él, ya que no se puede permitir que esto suceda. (Este es el punto de desesperanza en el que muchos chivos expiatorios empiezan a adoptar el papel de la "mala semilla", porque sus fracasos serán recompensados, ya sea consciente o inconscientemente.) De hecho, mientras mejor se comporte ó se desenvuelva el chivo expiatorio, más severamente se le oprime, porque su buen desempeño contradice la versión del padre de que el chivo expiatorio "es malo". Esto le causa angustia psicológica al padre narcisista, porque sugiere que su creencia es equivocada, y para estos padres, la idea de considerar esta posibilidad resulta completamente intolerable.

En un intento desesperado de reducir el desgaste y la opresión de sus padres, el chivo expiatorio sucumbe a los papeles de fracasado, conflictivo, perdedor, oveja negra, ó busca-pleitos. Esto le da a los padres exactamente lo que su desorden mental les dice que deben tener - un objeto externo en el que puedan depositar culpas - para que puedan continuar la fantasía tranquilizante de que no hay nada de malo en ellos mismos, ó en su familia.

Para los chivos expiatorios habrá indiferencia y/ó castigo por su buen desempeño, y una "recompensa", e incluso expresiones de apoyo, cuando fracasen y acepten su papel. Muchos chivos expiatorios reportan que las únicas veces que han sentido apoyo de parte de sus padres, ha sido cuando este apoyo ha fomentado ó reafirmado la inferioridad, disfunción ó debilidad del chivo expiatorio. En un esfuerzo de aliviar la angustia causada por la ira de sus padres narcisistas, el chivo expiatorio termina cediendo, y concordando con la valoración que hace la familia de él, de que es inferior y culpable. Los chivos expiatorios internalizan el mensaje de que son inherentemente malos, sin valor, y defectuosos, y creen que todas las personas con las que tienen contacto pueden ver esto, y que los rechazarán de la misma forma que su familia lo hace. Arrastrarán las señas indicadoras de una inferioridad profunda con ellos al patio de recreo, a la escuela, al trabajo, y dentro de sus comunidades y sus relaciones.

Comúnmente, dado que el psique del chivo expiatorio está hundido por la carga de un sentido abrumador de inferioridad constante, su comportamiento temprano, sus ademanes, hábitos, forma de hablar, e incluso su postura, mostrarán las señas inconfundibles de una víctima en ruinas, lisiada por la vergüenza y la culpa. Él ó ella es la persona que no puede levantar la voz, y esto resulta inmediatamente obvio para todas las personas con las que el chivo expiatorio entra en contacto. Al tener bastante experiencia con el papel del chivo expiatorio, esta persona es el blanco perfecto para el maltrato. Los demás se pueden dar cuenta intuitivamente que los chivos expiatorios son las personas que no opondrán resistencia. El chivo expiatorio es el blanco fácil - el ingenuo - el incauto. El chivo expiatorio se vuelve el excluido, el intimidado, el solitario marginado, el busca-pleitos castigado ó el hazmerreír.

Los chivos expiatorios están acostumbrados a aceptar la culpa de los problemas ínter-personales, y han sido condicionados diligentemente para creer que si tan solo ELLOS pudieran mejorar, los retos y dificultades de sus relaciones se esfumarían. A pesar del hecho de que esta es una meta inalcanzable, solamente cuentan con los patrones de su familia como ejemplo para sus relaciones adultas, y entonces los chivos expiatorios aceptan fácilmente a compañeros, amigos ó colegas, que son emocionalmente irresponsables y esperan de ellos que carguen con demasiadas obligaciones, ó que les mandan el mensaje de que cualquier dificultad es culpa de ellos.

Es común que el chivo expiatorio adopte un papel similar en el trabajo. Tal como los infantes pueden detectar quién de ellos es un blanco vulnerable para culpar ó discriminar, los adultos hacen lo mismo. Los chivos expiatorios se encuentran a sí mismos mal-pagados y explotados, más que sus colegas, excluidos de los eventos de la oficina, culpados por los fracasos del departamento, e ignorados cuando se trata de ascensos ó felicitaciones merecidas. A pesar de que la calidad de su trabajo puede superar a la de sus colegas, es poco probable que los seleccionen para participar en una presentación importante ó para ser líderes de un equipo, y sus evaluaciones profesionales reflejarán la disposición de sus supervisores de criticarle más severamente que a otros. En el mejor de los casos serán ignorados, y en el peor, despedidos.

En la infancia, los chivos expiatorios responden a situaciones creadas en las que no pueden ganar desarrollando patrones de comportamiento destructivo, desafiante u ofensivo. Esto puede crear dificultades serias en el trabajo ó la escuela, así como en la comunidad en general. Los chivos expiatorios que se encuentran atrapados en el papel de la "mala semilla" pudieran experimentar reprimendas y despidos repetidos. Si un chivo expiatorio ha desarrollado el hábito de meterse en problemas, es más probable que sus dificultades en el trabajo y en sus relaciones tomen la forma de conflictos y ofensas relacionados a asuntos como la rebeldía ó comportamientos improductivos ó destructivos.

A pesar de algunas variaciones acerca de cómo se manifiesta este papel, el chivo expiatorio nunca encaja cómodamente, y generalmente se le menosprecia ó rechaza, sin importar los métodos utilizados, ó razones dadas (reales ó imaginarias) para dicha marginación.

Los chivos expiatorios típicamente buscan más psicoterapia que los otros miembros de la familia. Un chivo expiatorio está profundamente acostumbrado a pensar que todo se arreglaría si tan solo él ó ella no fuese tan defectuoso(a) ó indigno(a). (En contraste, los narcisistas se definen casi unánimemente por su indisposición a buscar terapia auténtica),

Un chivo expiatorio considera a sus fracasos personales como las razones centrales por las que un compañero(a) ha sido insensible, un jefe le ha negado un ascenso, ó un hermano(a) les habla con desprecio. Se sienten incómodos en la escuela, el trabajo y en situaciones sociales, porque se creen inferiores. En gran medida, esta forma de pensar ocasiona que sus creencias se vuelvan realidad, volviendo más difícil el que los chivos expiatorios se den cuenta de que sí pueden revertir los patrones de maltrato que resultan de sus inseguridades observables y su sentido de inferioridad. Se culpan a sí mismos, como les han enseñado. Esto suele llevarlos a buscar terapia, donde descubren las verdaderas razones detrás del maltrato que reciben en su edad adulta. Después de todo, en realidad no es su (supuesta) inferioridad lo que les lleva a situaciones en las que se les denigra y en las que se refuerza su tendencia a sentirse inadecuados, si no la carga de la vergüenza y el rechazo inculcados por su familia. No les han ignorado y maltratado porque realmente sean inferiores -- eso sucedió porque creyeron en la mentira de que son inferiores, y se han comportado como tal, lo cual los ha convertido en un blanco fácil.

Mientras el chivo expiatorio no pueda desenredarse de la mentira de que es malo, culpable y está equivocado, este batallará. Atraerán a las personas equivocadas, no lograrán alcanzar todo su potencial, y serán el peor enemigo de sí mismos. El grado en el que se puedan dar cuenta de que no se les maltrata por ser inferiores, si no por enviar mensajes de vulnerabilidad, será el grado en el que determinarán la calidad de su futuro"



En otro artículo del mismo autor, se detallan técnicas específicas y pasos a seguir para evitar volverse el chivo expiatorio en un ambiente laboral, familiar ó social. Mi próximo post en este blog será una traducción de dicho artículo, así como algunas opiniones mías al respecto.

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