19/12/18

Psicopatía y envejecimiento, ¿ya no es tan fiero el león? [19-12-18]


Psicopatía y envejecimiento, ¿ya no es tan fiero el león?
Psicopatía y envejecimiento, ¿ya no es tan fiero el león?


Psicopatía y envejecimiento parecen ir en sentido contrario. Algunos rasgos psicopáticos parecen atenuarse a medida que envejecemos.

 El psicópata es uno de los personajes más populares del cine y la literatura de suspenso. Por lo general los encontramos encarnados en la forma de asesinos serie como el ya célebre Hannibal Lecter, representado por Anthony Hopkins en “El silencio de los corderos”.

Sin embargo, la psicopatía no es una creación exclusiva de guionistas o escritores, sino un trastorno de la personalidad largamente estudiado por psicólogos y psiquiatras. Un hecho sorprendente es que estos chicos crueles y abusivos comienzan a ablandarse al llegar a la vejez y se convierten en leones ya no tan fieros. ¿Cómo es que sucede? Sigue leyendo y podrás enterarte.


¿Qué es la psicopatía?


Existen muchas definiciones, pero para adentrarse en el campo de la psicopatía, dos autores son claves: H.M Cleckey y Robert Hare. Según Cleckey, lo que define a un psicópata es su peculiar mundo emocional casi inexistente. Ellos pueden simular que son como cualquiera de nosotros y por lo general lo logran durante mucho tiempo, sin embargo, en realidad la frialdad emocional es su estado predominante.

A su vez, Robert Hare ha planteado que la psicopatía está representada por dos factores, uno de ellos correspondiente al desapego o frialdad emocional con un protagonismo de actitudes crueles y manipuladoras hacia los demás. El otro está referido a su peculiar estilo de vida, donde la inestabilidad y la incursión en conductas delictivas son fundamentales.

Algunas de las características que describen estos autores para el reconocimiento de los psicópatas, son las siguientes:

  • Inteligentes y encantadores
  • Casi nunca se muestran nerviosos
  • Mienten hábilmente, con facilidad
  • No tienen sentimientos de culpa
  • Conducta antisocial o criminal
  • Pobre afectividad
  • Sentimiento de grandiosidad (creen que son la octava maravilla).
  • Ausencia total de empatía

Psicopatía y envejecimiento ¿Qué sucede?

En diversas investigaciones los científicos han encontrado que algunas de las características de los psicópatas se atenúan a medida envejecen. Tomando como partida el modelo de Robert Hare, se llegó a establecer que mientras la tendencia a ser crueles y manipuladores se mantiene en la vejez, el estilo de vida inestable y la tendencia a la criminalidad disminuye.

Los estudios para llegar a estas conclusiones se realizaron sobre todo con psicópatas de rasgos muy acentuados, aquellos que podrían ser denominados psicópatas patológicos. Sin embargo, los científicos saben que la psicopatía no es una cuestión de todo o nada y que muchos de sus rasgos se dan en el resto de la población.

Por ello, decidieron investigar también a personas que no son considerados psicópatas pero que sí presentan algunos de sus rasgos. Encontraron que, a diferencia del primer grupo, en esos el envejecimiento parece correlacionar no solo con una disminución del estilo de vida errático y las tendencias delictivas, sino que se atenúan, de cierta manera, aspectos como la crueldad y la manipulación.


¿Cómo se explican los cambios que experimentan los psicópatas al envejecer?


Básicamente se han establecido tres posibles causas para estas variaciones. Pueden actuar de forma individual o combinada y no se expresan de la misma manera si se trata de un psicópata patológico, que si estamos ante un caso de rasgos psicopáticos relativos al resto de la población.


Cambios neurobiológicos

El origen de la psicopatía, como en todo fenómeno psicológico, se da a través de una combinación de factores biológicos, acontecimientos vitales e influencias sociales. Específicamente, en el plano biológico, los psicópatas presentan desregulación en los niveles de hormonas como el cortisol y la testosterona y también del neurotransmisor serotonina. Todas estas sustancias declinan en la vejez, siendo esta una de las hipótesis que se manejan para explicar la atenuación de los rasgos psicopáticos, tanto en los casos patológicos como para el resto de la población.


Experiencias vitales

Si bien las experiencias vitales son claves en el establecimiento de los rasgos psicopáticos, es posible que el transcurrir de la vida brinde a los psicópatas un aprendizaje en relación a  qué conductas son más aceptadas y cuáles encuentran desaprobación o conducen al fracaso.

Esto explicaría de manera general la atenuación de la totalidad de los rasgos en la población general. Mientras, en los casos de psicopatía más extrema, los déficits que tienen para conectar con las emociones de los demás estaría en la base de que sea menos eficiente su aprendizaje.


Cambios situacionales

Por otra parte, debe prestarse atención al entorno en el cual se envejece. Una trayectoria de vida relativamente normal puede dotar a las personas con rasgos psicopáticos leves de recursos para satisfacer sus necesidades sin manipular a los demás o sin infringir la ley. Por el contrario, el encarcelamiento puede acentuar conductas psicopáticas como medida adaptativa para no ser victimizados en estos contextos. Por otro lado, la disminución de la vida errática y criminal, tendría también su explicación en las limitaciones físicas que surgen en la vejez.

11/12/18

Psicopatía infantil: Características, síntomas y consejos importantes

Psicopatía infantil: Características, síntomas y consejos importantes

Psicopatía infantil: Características, síntomas y consejos importantes

cronistadigital.com

Aunque muchas de las características de la Psicopatía infantil son cuestionables, ya que pueden deberse a otros factores, el primer síntoma de un niño que puede padecer psicopatía infantil es la ausencia total de empatía y la inexistencia de culpa ante un acto en el que provoca algún daño leve o severo, tanto físico como mental, a personas o animales.

Este trastorno mental también es conocido como antisocial de la personalidad, y radica en el hecho de que el menor no se están relacionando  de una forma saludable con su entorno social.

Lo primero que debes tener en cuenta como madre o padre, es que el menor afectado por este trastorno mental psicopático no es un demente ni un criminal.

No debes elucubrar ni crearte realidades basadas en películas ni en ficciones. Un menor afectado con psicopatía infantil puede sólo sufrir una falta de empatía o poca sensibilidad, que llegados al caso, puede ser tratado por profesionales y corregir su conducta.

Durante una etapa temprana, si sospechas que tu hijo pueda sufrir de una psicopatía infantil no debes alertarte. Padecer esta enfermedad a una edad temprana no es sinónimo de que cuando crezca se vaya a convertir en un asesino en serie.


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Falta de empatía: Los niños que sufren este trastorno, no demuestran que les importe si una persona lo está pasando mal. Una gran insensibilidad y frialdad es muy común en estos niños, que a menudo nos resulta incómodo y molesto, pero lo dejamos pasar por ser sólo niños.

Curiosidad por todo y obsesión por todo lo que les rodea: Muestran mucha curiosidad por todo y suelen hacer preguntas sin importarles si nos molesta o no. Una vez más su bienestar se antepone a todo lo que le rodea. Su curiosidad y falta de respuestas debido a la sobresaturación de los adultos, puede llevarlos a maltratar y mutilar animales para resolver sus dudas más ocultas. Incluso pueden llegar a matarlos.

No existen remordimientos: Los menores con psicopatía no tienen remordimientos por lo que han hecho. No son capaces de sentir culpa alguna ni la capacidad de sentir el dolor ni el malestar de otra persona así como ponerse en la piel de ésta. La compasión no existe para ellos.


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Si has visto estos síntomas es tu hijo mantén la calma y siempre acude a un profesional. Existen tratamientos para reconducir la conducta del menor. Los profesionales aplicarán las terapias psicológicas y psiquiátricas necesarias en cada caso. También ayudará el apoyo de la familia, quien debe estar a su lado en todo momento y será una parte importante en su recuperación.

No debes sentirte frustrada o frustrado o culparte por no haber sabido educarlo. Las causas de este tipo de trastorno pueden ser debidas a un componente genético, a alguna pequeña lesión en el lóbulo frontal del cerebro, o alguna experiencia traumática.

7/12/18

¿Spaghetti o macarrones? La elección de un sociópata [7-12-18]


¿Spaghetti o macarrones? La elección de un sociópata

¿Spaghetti o macarrones? La elección de un sociópata

 Se suele dice que alguien es mejor o peor persona según sus convicciones morales y según su comportamiento se corresponde con ellas o no. La moral puede ir desde la defensa de los derechos humanos y la lucha por ellos y por la libertad, hasta la idea de superioridad de una “raza” y la consiguiente subordinación o exterminio del resto, para así lograr, sin importar los medios empleados, lo que ellos llamarían “un mundo mejor”.

Pero, ¿qué ocurre entonces con los sociópatas? Son personas sin sentimientos y que carecen de moral. ¿Esto les hace peores personas? No. Alguien es mejor o peor persona si su moral es mejor o peor, entendiendo como una moral mejor aquella que más defienda y luche por los derechos y libertades de todos los seres humanos. Pero si una persona no tiene moral, ¿qué es? Se podría decir que, debido a que carece de moral, no es una persona en el sentido moral (valga la redundancia) y emocional de la palabra o, si queremos usar un único término, podríamos llamarlos “no-personas”.

Pero un sociópata, aunque carezca de moral, es un ser con inteligencia, y por tanto comprende nuestros valores morales. Tiene libre elección de respetarlos e incluso luchar por ellos, o no. Podríamos considerar que esa elección es lo que le hace ser mejor o peor persona. Pero nos estaríamos equivocando porque, para él, la moral no tiene ningún sentido emocional y, por tanto, no es algo relevante; es decir, la causa de su elección es el mero capricho, y tan pronto puede ser un arduo defensor de los derechos humanos como decidir que va a hacer todo lo posible para tener poder y control sobre la sociedad, sin importar los medios que tenga que usar ni si tiene que saltarse uno, dos o cuarenta derechos fundamentales (de hecho, la media de sociópatas aumenta notablemente en las altas esferas con respecto al resto de la sociedad). Por tanto, para él, escoger entre una moral u otra, es como para nosotros escoger entre comer spaghetti o macarrones: no importa, porque es prácticamente lo mismo.

De vez en cuando, nos sorprende alguna noticia acerca de asesinatos brutales y, cuando vemos al culpable con un carácter increíblemente sereno e indiferente y sin remordimientos por sus acciones, pensamos: “Este es un sociópata (o un psicópata[1]). Está loco”, o algo por el estilo. Pero los sociópatas no solo cometen grandes asesinatos. Hay sociópatas en nuestros barrios; en nuestros trabajos; y el número aumenta en nuestros Gobiernos y Parlamentos y en las grandes empresas; de hecho, las personas con más rasgos sociopáticos en toda la historia no son solo personajes como Jack el Destripador, Ted Bundy o Adolf Hitler, sino también otros como el famoso (ahora más que nunca) Donald Trump.

“Hemos de conocer bien a las personas con quienes nos relacionamos, para así evitar macabros asesinatos y otros sucesos no muy agradables”. Este consejo no es correcto. Casi nunca podemos reconocer a un sociópata simplemente “conociéndolo”. De vez en cuando, alguno manifiesta abiertamente sus rasgos sociopáticos sin importarle las consecuencias, pero esas son solo unas pocas excepciones, muy pocas. Los sociópatas son tan temibles porque no los reconocemos hasta que ya es demasiado tarde. Por ello, para reconocer a un sociópata, es necesario dejar de lado las emociones y observarle objetivamente para detectar las sutilezas de su sociopatía. En cierto modo, para detectar a un sociópata antes de que actúe, hay que ser un poco sociópata.