25/9/18

Psicópatas sólo ven recompensas inmediatas [25-9-18]


Psicópatas sólo ven recompensas inmediatas

Psicópatas sólo ven recompensas inmediatas 


La conexión débil entre dos regiones en el cerebro puede explicar por qué psicópatas son más impulsivos y, por lo tanto, más peligrosos

La falta de empatía puede ser la principal característica relacionada con la psicopatía, pero no es sólo ella la que hace de una persona un psicópata. Un estudio de la Universidad de Harvard, en estados UNIDOS, concluye que es el atractivo de la recompensa de corto plazo que realmente motiva a las decisiones de los individuos con rasgos psicópatas.

La investigación, publicada en el diario Neurona, se basa en exámenes cerebrales 49 presos en una institución penitenciaria de los Estados Unidos. El objetivo de los científicos era explicar por qué los psicópatas toman decisiones malas que, muchas veces, llevan a la violencia o a otros comportamientos antisociales.

“Durante años nos hemos concentrado en la idea de que los psicópatas son personas que no pueden generar emociones y, por eso, ellos hacen cosas terribles”, dijo Josh Buckholtz, autor principal del estudio, en un comunicado. “No nos preocupamos por los sentimientos que los psicópatas tienen o no tienen, pero las decisiones que ellos hacen.”

La opción por detrás de los prisioneros está relacionada con la toma de decisiones. De acuerdo con Buckholtz, individuos con rasgos de psicopatía cometen muchos delitos, “y este delito es devastador para las víctimas y astronómicamente terribles para la sociedad como un todo.”

Lo que El equipo de Buckholtz descubrió es que los cerebros de los psicópatas funcionan de una manera que los lleva a valorar recompensas inmediatas. Con esto, ellos no dan tanta atención a las consecuencias futuras de sus acciones, lo que los lleva a cometer actos inmorales o criminales.


Como fue hecha la investigación


Para llegar a esta conclusión, los investigadores hicieron tomografías por emisión de positrones – un examen para la obtención de imágenes que informa sobre el estado funcional del cerebro – los presos que se habían mostrado tendencias psicópatas en el pasado.

Mientras que los exámenes eran hechos, los pacientes participaron en una prueba de “retraso de la gratificación”, en el que tenían que elegir entre dos opciones: una cantidad menor de dinero de inmediato o una cantidad mayor en un momento posterior.

A medida que ellos pensaban en sus decisiones, el equipo que obtuvo las imágenes analizaba dos regiones del cerebro. Una de ellas, la corteza pre-frontal medio, asociada a la “viaje mental en el tiempo”, permite que las personas piensen en las consecuencias futuras de sus acciones. La otra es el estriado ventral, relacionada con la elección inmediata.

Las pruebas mostraron que los presos más impulsivos y, por lo tanto, más psicópatas, exigieron la gratificación mucho más temprano – y sus cerebros mostraron una mayor actividad en la región, asociada a la recompensa inmediata. “Esto sugiere que la manera como se calculan las recompensas es un contexto no reglamentado. Ellos supervalorizan la recompensa inmediata”, explica Buckholtz.

Además, el equipo descubrió que los “hilos” que conectan estas dos secciones del cerebro – la corteza pre-frontal medio y el estriado ventral, eran mucho más débiles de los presos con tendencia psicópatas.

De acuerdo con el autor, esta relación es importante, ya que hay evidencia de que la corteza pre-frontal medio utiliza el proceso de “viaje mental en el tiempo” para cambiar la fuerza con la que el estriado responde a las recompensas. Así, cuanto más débil sea la respuesta de la corteza, más fuerte será la respuesta del estriado, o sea, de las recompensas inmediatas.

“Son personas que toman decisiones malas”

La psicopatía, también conocida en el mundo científico como el trastorno antisocial de la personalidad, es una condición mental en la que una persona hace caso omiso de los derechos y sentimientos de los otros, de acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría. Los individuos con este trastorno también tienden a manipular y tratar a las personas con indiferencia, sin mostrar ningún signo de remordimiento o culpa.

A Pesar de que el trastorno ha de ser documentado desde hace años, hasta hoy, no se ha demostrado que existe algo disfuncional en el cerebro de los psicópatas. Así, además de encontrar cuál es el “motor” neurológico que define la psicopatía, los científicos de Harvard esperan que los resultados de la investigación pueden ayudar a definir el trastorno de una manera más científica y precisa.

“Si podemos poner esto de nuevo en el ámbito de la rigurosa evaluación científica, podemos ver que los psicópatas no son inhumanos, son exactamente lo que usted esperaría de humanos que tienen este tipo particular de disfunción de cableado cerebral”, explica Josh Buckholtz.

Después de todo, según el autor, los rasgos impulsivos de los psicópatas también se han observado en personas dependientes de las drogas y de las personas que comen compulsivamente. “Ellos no son extraterrestres, son personas que toman decisiones malas.”

23/9/18

Dejar de hablar a alguien como castigo [23-9-18]

 Dejar de hablar a alguien como castigo

Dejar de hablar a alguien como castigo

lamenteesmaravillosa.com

El silencio a veces cumple la función de castigo. Dejar de hablar a alguien es una salida a la que muchas personas acuden para “expresar” su enfado, su inconformidad o sus reproches. Ahora bien, ¿de verdad resulta eficaz este método para superar un problema o lograr que alguien cambie? ¿Qué implicación psicológica tiene la decisión de evitar las palabras cuando hay un rencor que arde?

Establecer un diálogo con alguien no es fácil, en especial si hay un conflicto que no parece tener vías de solución. Ahora bien, si en lugar de abordar el tema directamente lo que se hace es dejar de hablar al otro, lo único que logramos es introducir una tensión adicional. A la disputa no resuelta se suma un limbo que puede llegar a ser una verdadera incubadora de veneno.

Muchos, sin embargo, no tienen ningún interés en resolver el conflicto mediante el diálogo. Lo que desean es que el otro se someta a su propio punto de vista. Entonces utilizan el silencio como castigo, para que el otro se doblegue. Estamos cómo no ante una actitud infantil que no resuelve nada. Eso sí, proporciona una gratificación egoísta.


Las razones para castigar con el silencio

Tal y como dijo una vez el músico Miles Davis, “el silencio es el ruido más fuerte”. Servirnos de esta dimensión es un recurso habitual entre muchos de nosotros. Ahora bien, no siempre lo hacemos con el fin de castigar a alguien. A veces, recurrimos al silencio como recurso para no discutir más. Entendemos que hay conflictos que no dan más de sí, y para no agravarlos, para no avivar más el fuego nos valemos de él para poner un final. En este caso, es una estrategia adecuada.

Ahora bien, la persona que deja de hablar como con el fin de hacer daño a otros, lo hace porque no tiene otros recursos psicológicos para lidiar con la situación. El silencio es su respuesta por varias razones. Veámoslas a continuación.


El silencio como estrategia para gestionar el conflicto

Los perfiles que hacen uso del silencio como artimaña para manejar los problemas y las diferencias, suelen pensar lo siguiente:

  • Es mejor dejar de hablar a una persona que participar de una discusión en la que se intercambien insultos.
  • Esa persona con la que tengo una diferencia/problema no me entiende. Por más que le pido que cambie, no me hace caso. Entonces, es mejor no decir nada porque, ¿para qué?
  • Tiene que disculparse conmigo por lo que me hizo (o me dijo, o no hizo, o no dijo). Hasta que no lo haga, voy a dejar de hablar.
  • Para qué hablar si siempre llegamos al mismo punto. Mejor dejar de hablar para ver si entiende que no voy a ceder.

En todos los casos se afirma que el silencio es la mejor opción para tramitar el conflicto. Por una razón u otra, la palabra se ha mostrado ineficaz. Se acude entonces a la decisión de dejar de hablar a alguien para que esto sea asumido como un castigo y, en consecuencia, el otro reconsidere su actitud. De todo ello se desprende sin duda una gran inmadurez emocional.


Dejar de hablar, un recurso habitual en la manipulación emocional


Un silencio puede tener multitud de significados. Algunos de ellos son realmente violentos. Dejar de hablar a alguien es asumir una actitud pasivo-agresiva. Esto quiere decir que se está violentando al otro, pero de manera implícita. La mayoría de las veces este tipo de actitudes son tanto o más nocivas que la agresión directa, y lo son porque el silencio se convierte en un vacío que es susceptible de cualquier tipo de interpretación.


El silencio que se dosifica, otra forma de maltrato

Esta es otra dinámica bastante común que reconoceremos al instante. Hay quien nos deja de hablar durante unas horas, quien vuelve la cabeza cuando le dirigimos la palabra. Son personas con las que convivimos y que de pronto, eligen hacer como si fuéramos invisibles. Esta conducta infantil, por curioso que nos resulte se da con excesiva frecuencia.

Lo que se pretende con ello es lo siguiente: combinar el “ahora te quiero”/”ahora me alejo”, el “ahora te hago caso”/”ahora te hago el vacío”. Con ello, despliegan un tipo de incertidumbre emocional que desgasta y que corroe. Ahí donde solo uno pauta la comunicación y el trato, donde solo el manipulador controla los tiempos para ejercer el poder sobre el otro.

Como podemos ver, pocas estrategias pueden ser tan dañinas como hacer uso del silencio como forma de castigo. Porque esta dimensión, y el hecho de dejar de hablar a alguien alarga distancias. Y la distancia no suele ser un buen aliado para la comprensión o para restaurar lazos rotos o dañados. Por el contrario, contribuye a ahondar las diferencias.


Las sanas funciones del silencio


Es cierto que a veces es mejor callar. Cuando estamos muy exaltados, por ejemplo. La ira hace que exageremos y nos preocupemos más por herir al otro que por expresar realmente lo que pensamos o sentimos. En esas condiciones nada mejor que dejar de hablar mientras recuperamos la compostura. Bajo esas circunstancias, se trata de una decisión inteligente.

En cambio, dejar de hablar para castigar o propiciar que otra persona “se rinda” como hemos dicho, rara vez trae buenos resultados. A veces nos enfrentamos al reto de expresar nuestra ira o nuestro enfado, pero sin herir al otro. La salida no está en dejar de hablar, sino en buscar y encontrar los medios para tender puentes hacia la comprensión. La ausencia de palabras puede hacer que el otro ceda, lo que no significa que el conflicto desaparezca. Por otro lado, también puede pasar que el otro no lo haga y que lo que en un principio era un copo de nieve se trasforme en una bola.

Quizás lo necesario sea buscar mejores condiciones para conversar. También una forma diferente de expresar nuestra inconformidad. Cambiar el espacio rutinario por otro más cálido y amable a veces contribuye a que la comunicación se renueve. Hablar desde el corazón, siempre remitiéndote a lo que tú sientes y no lo a lo que supones que siente el otro es una fórmula que no suele fallar. Inténtalo.

21/9/18

Así afectan los “jefes tóxicos” la salud de sus empleados [21-9-18]

Así afectan los “jefes tóxicos” la salud de sus empleados

Así afectan los “jefes tóxicos” la salud de sus empleados 

No solo desarrollan enfermedades como depresión, también provocan comportamientos negativos como acoso laboral

Las personas que trabajan para jefes que muestran rasgos psicopáticos y narcisistas no sólo se sienten más deprimidas por culpa del comportamiento de intimidación de sus superiores, sino que también son más propensas a participar en comportamientos indeseables en el trabajo.

Estos son los hallazgos clave de un equipo de investigación de la Escuela de Negocios de la Universidad de Manchester, en Reino Unido. La investigadora principal, Abigail Phillips, presenta este viernes los resultados del trabajo en la Conferencia Anual de la División de Psicología Ocupacional de la Sociedad Británica de Psicología, que se celebra en Liverpool.

El análisis de los datos mostró que aquellos que trabajan para jefes que muestran esos rasgos tenían menor satisfacción en el trabajo y una puntuación más alta en una medida clínica de la depresión. Además, sólo estaba afectado el bienestar de los empleados, sino que se registraron más incidentes de comportamientos contraproducentes en el trabajo y acoso laboral.


La doctora Phillips subraya:

En general, la imagen es clara de que tener jefes con muchos rasgos oscuros puede ser negativo para las entidades. Aquellos con altos niveles de psicopatía y narcisismo tienen un fuerte deseo de poder y a menudo carecen de empatía. Esta combinación tóxica puede resultar en estas personas que se aprovechan de otras, apuntándose los tantos de su trabajo, siendo demasiado críticos y generalmente comportándose agresivamente. En otras palabras, los líderes con alto nivel de psicopatía y narcisismo son más propensos a ser agresores”.

19/9/18

9 comportamientos típicos de un psicópata [19-9-18]

9 comportamientos típicos de un psicópata


9 comportamientos típicos de un psicópata

1 – Indiferencia

Psicópatas son insensibles cuando el tema es el sentimiento ajeno y no demuestran empatía, o sea: no son capaces de ponerse en el lugar del otro. Esto sucede porque el cerebro de un psicópata tiene conexiones débiles cuando el asunto implica emoción, y él no puede sentir emociones de forma profunda. Psicópatas no son buenos también en la identificación de expresiones de miedo.

2 – Emociones poco profundas

Psicópatas y hasta sociópatas no son capaces de sentir emociones sociales como la vergüenza, la culpa y la vergüenza, además de otros sentimientos relacionados a las relaciones efectivas. No siente ningún remordimiento ni vergüenza, y son descritos generalmente como emocionalmente superficiales.

3 – Irresponsabilidad

Psicópatas no son personas de confianza y son muy irresponsables, acostumbrados a poner la culpa por sus acciones en otras personas. Cuando se ven obligados a admitir la culpa, hasta que lo hacen, pero no siente ningún remordimiento ni arrepentimiento.

4 – Son mentirosos de tarjeta

Psicópatas son mentirosos patológicos y tienden a distorsionar la información, siempre que lo deseen, buscando el propio placer o cualquier otro beneficio, mismo que sea necesario manipular a otras personas y mentir para ellos.

Para algunos investigadores, esto sucede debido a lo que llaman “el sentido superficial del significado de la palabra”. Psicópatas también tienen dificultad para entender las metáforas y el lenguaje abstracto.

5 – Confianza excesiva

Son personas con gran autoestima y que se creen buenos en todo lo que hacen, muchas veces, tienen la certeza clara de que no sólo son buenos, sino los mejores del mundo.

6 – Son impulsivos

Al no poder analizar las actitudes con la atención necesaria y también por no dar el debido valor al que puede ocurrir como consecuencia, los psicópatas tienen un comportamiento bastante impulsivo.

7 – Son egoístas

Es común que los psicópatas presentan un comportamiento motivado en el que se puede llamar de un egocentrismo patológico, seguido de una incapacidad de amar. Psicópatas chupan las personas que se acercan a ellos y desarrollan un comportamiento parásito, sacando el máximo provecho de las personas que dicen amar.

8 – No pueden hacer planes para el futuro


Son personas que no saben hacer planes a largo plazo, que son impulsivas y que fracasan cuando el asunto implica compromisos largos. Esto sucede porque son personas despreocupadas y que no saben planear cosas para largos períodos de tiempo.

9 – Son violentos

por Desgracia, la violencia es otro típico comportamiento de las personas psicópatas, ya que son poco tolerantes a la frustración y no pueden contener sus explosiones de agresividad y la irritabilidad. Cuando no son violentos físicamente, pueden ser de forma psicológica, ya que saben todos los puntos débiles de las personas con quienes se relacionan y son geniales en el arte de manipular.