18/10/19

"Caiste en el engaño" - imagen [18-10-19]

Caiste en el engaño de un psicopata

17/10/19

Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio [17-10-19]


Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio
Maltrato psicologico familiar: El chivo expiatorio

contraelabusopsicologico.blogspot.cl.- Vicente Oscar Mier Vela 

Hace tiempo leí un artículo muy detallado sobre los chivos expiatorios en las familias disfuncionales. En algunas familias, existe un personaje que es el hazmerreír del grupo. Es a quien todos le "echan la culpa" de todo. En México se dicen que es la persona a la que todos "agarran de su puerquito".

El artículo original describe porqué algunas familias le hacen eso a algunos de sus miembros, y cómo evitar caer en ese papel. Si eres un chivo expiatorio en tu propia familia, quizás no lo hayas notado. Las víctimas de maltrato psicológico muchas veces no lo notan. La misma dinámica también puede ocurrir en el trabajo, la escuela, ó con las amistades. Cuando esta clase de abuso ocurre en el trabajo, se puede considerar acoso laboral, que es ilegal en algunos países.

Si eres el chivo expiatorio de tu familia, en tu escuela, ó en tu trabajo, este artículo puede cambiarte la vida.

El artículo original se encuentra en un sitio en inglés acerca de maltrato psicológico. Yo lo he traducido para compartirlo con toda la gente de habla hispana. El artículo habla sobre un tipo de abusador, que es el narcisista. Un narcisista es una persona que padece de un desorden mental llamado trastorno de personalidad narcisista. Por lo general, los (o las) narcisistas son quienes abusan psicológicamente de las demás personas. Esto hace que las víctimas de los narcisistas terminen adoptando el papel de chivo expiatorio.

Esta es la traducción que hice del artículo:


"El chivo expiatorio

Los narcisistas son maestros de la proyección. Nadie los supera cuando se trata de ver a una persona, y no ver a la persona, si no ver lo que ellos quisieran que esa persona fuera. Cuando un padre ó una madre narcisista ve a su hijo ó hija, es capaz de ver muchas cosas: una fuente de suministro narcisista, un impedimento para sus aspiraciones de poder, la inconveniencia de los sentimientos y necesidades de un infante, una secuencia de molestias intolerables, limitaciones indeseables, y una cantidad de posibilidades. Pero nunca al infante en realidad.

En la familia de un narcisista, los papeles disfuncionales son la norma, y los padres narcisistas siempre son productores, directores y agentes de casting para la producción entera. A los infantes se les asignan papeles antes de haber madurado lo suficiente para resistirse, y terminan desarrollándose dentro de los confines de estas limitaciones, sin saber si en algún otro lugar existe algo diferente. Es típico para los padres narcisistas seleccionar al menos a un "Hijo dorado", que nunca se equivoca, y al menos a un Chivo Expiatorio, al que "nunca nada le sale bien".

Al estar decidiendo (de forma subconsciente) qué papel le tocará a cada hijo, el padre evalúa sus opciones a un nivel intuitivo profundo. ¿Cuál de ellos es el más sensible?, ¿Cuál hijo le recuerda más a un padre al que odiaba, a un ex-cónyuge difícil, ó a algo dentro de sí que no acepta?, ¿Cuál hijo exige más, ya sea intencionalmente ó por las circunstancias?, ¿Cuál hijo expresa con mayor frecuencia infelicidad por las situaciones insoportables creadas por el padre?, ¿Cuál es más vulnerable, ó cuál es más abierto? Simplemente: quién le molesta más.

A ese hijo lo volverá el Chivo Expiatorio.

Al chivo expiatorio se le hará cargar con la mayor parte de la culpabilidad, vergüenza, ira y rechazo de la familia, para que el resto de la familia pueda retener sus patrones disfuncionales con tranquilidad. Este hijo (ó hija) nunca será suficientemente bueno, incluso si llega a sobresalir en algo -- especialmente si llega a sobresalir en algo. Este hijo tendrá que soportar más desánimos, indirectas y traiciones encubiertas que el resto de la familia junta. Este hijo soportará el desgaste de la disfunción de la familia de una forma que le permita a los demás seguir viéndose bien, a pesar de la toxicidad de la familia.

Dado que los padres narcisistas no puede aceptar sus propios defectos, pasan sus días tratando de convencerse a sí mismos de que todo lo que hacen es perfecto. Cuando su personalidad causa angustia dentro de la familia, y los problemas de sus hijos empiezan a reflejar esto, estos padres se ven obligados a tomar una decisión. Deberán elegir entre reconocer que están cometiendo errores que están afectando negativamente a sus hijos, ó convencerse a sí mismos y a los demás de que los problemas provienen de algún otro lado, y no de ellos. Y la segunda es la opción que los narcisistas siempre eligen, sin excepción. En sus mentes, al culpar a otros, se absuelven de cualquier error, y pueden seguir creyendo que - y seguir convenciendo a otros de que - ellos son, de hecho, perfectos. Pero antes deben tener a quién culpar.

Aquí entra el chivo expiatorio...

El chivo expiatorio es quien alivia la culpa, vergüenza, y los sentimientos de incomodidad del padre narcisista (y en última instancia, de toda la familia disfuncional). El chivo expiatorio es el amortiguador, el búfer que protege contra la dura realidad de que algo anda mal con la imagen familiar -- el basurero en el que es depositada toda la materia indeseable. El papel del chivo expiatorio facilita la existencia de la negación familiar. Los padres narcisistas le enseñan a sus demás hijos, que no son chivos expiatorios, a aceptar y apoyar la culpabilización del chivo expiatorio al reafirmar y recompensar la percepción de esos hijos de que, siempre que algo anda mal, debe ser por culpa del chivo expiatorio. Los hijos se adaptan rápidamente a estos papeles, y aprenden que si no quieren responsabilizarse por algo, solo hay que recurrir al chivo expiatorio, a quien nunca le escucharán con suficiencia ni propiedad, y cuya "culpa" se aceptará sin problema. Una vez que los demás miembros de la familia han dominado este enfoque, se sienten con mayor libertad para hacer cosas que de otro modo serían mal vistas, sin tener que sufrir las consecuencias negativas.

Para los niños indefensos a quienes se les obliga a adoptar el papel del chivo expiatorio, la carga de ser acusado de "malo", sin importar lo que hagan, es pesada. El chivo expiatorio pronto aprende que él (ó ella) no puede ganar: no tiene sentido luchar para mejorar la opinión que la familia tiene de él, ya que no se puede permitir que esto suceda. (Este es el punto de desesperanza en el que muchos chivos expiatorios empiezan a adoptar el papel de la "mala semilla", porque sus fracasos serán recompensados, ya sea consciente o inconscientemente.) De hecho, mientras mejor se comporte ó se desenvuelva el chivo expiatorio, más severamente se le oprime, porque su buen desempeño contradice la versión del padre de que el chivo expiatorio "es malo". Esto le causa angustia psicológica al padre narcisista, porque sugiere que su creencia es equivocada, y para estos padres, la idea de considerar esta posibilidad resulta completamente intolerable.

En un intento desesperado de reducir el desgaste y la opresión de sus padres, el chivo expiatorio sucumbe a los papeles de fracasado, conflictivo, perdedor, oveja negra, ó busca-pleitos. Esto le da a los padres exactamente lo que su desorden mental les dice que deben tener - un objeto externo en el que puedan depositar culpas - para que puedan continuar la fantasía tranquilizante de que no hay nada de malo en ellos mismos, ó en su familia.

Para los chivos expiatorios habrá indiferencia y/ó castigo por su buen desempeño, y una "recompensa", e incluso expresiones de apoyo, cuando fracasen y acepten su papel. Muchos chivos expiatorios reportan que las únicas veces que han sentido apoyo de parte de sus padres, ha sido cuando este apoyo ha fomentado ó reafirmado la inferioridad, disfunción ó debilidad del chivo expiatorio. En un esfuerzo de aliviar la angustia causada por la ira de sus padres narcisistas, el chivo expiatorio termina cediendo, y concordando con la valoración que hace la familia de él, de que es inferior y culpable. Los chivos expiatorios internalizan el mensaje de que son inherentemente malos, sin valor, y defectuosos, y creen que todas las personas con las que tienen contacto pueden ver esto, y que los rechazarán de la misma forma que su familia lo hace. Arrastrarán las señas indicadoras de una inferioridad profunda con ellos al patio de recreo, a la escuela, al trabajo, y dentro de sus comunidades y sus relaciones.

Comúnmente, dado que el psique del chivo expiatorio está hundido por la carga de un sentido abrumador de inferioridad constante, su comportamiento temprano, sus ademanes, hábitos, forma de hablar, e incluso su postura, mostrarán las señas inconfundibles de una víctima en ruinas, lisiada por la vergüenza y la culpa. Él ó ella es la persona que no puede levantar la voz, y esto resulta inmediatamente obvio para todas las personas con las que el chivo expiatorio entra en contacto. Al tener bastante experiencia con el papel del chivo expiatorio, esta persona es el blanco perfecto para el maltrato. Los demás se pueden dar cuenta intuitivamente que los chivos expiatorios son las personas que no opondrán resistencia. El chivo expiatorio es el blanco fácil - el ingenuo - el incauto. El chivo expiatorio se vuelve el excluido, el intimidado, el solitario marginado, el busca-pleitos castigado ó el hazmerreír.

Los chivos expiatorios están acostumbrados a aceptar la culpa de los problemas ínter-personales, y han sido condicionados diligentemente para creer que si tan solo ELLOS pudieran mejorar, los retos y dificultades de sus relaciones se esfumarían. A pesar del hecho de que esta es una meta inalcanzable, solamente cuentan con los patrones de su familia como ejemplo para sus relaciones adultas, y entonces los chivos expiatorios aceptan fácilmente a compañeros, amigos ó colegas, que son emocionalmente irresponsables y esperan de ellos que carguen con demasiadas obligaciones, ó que les mandan el mensaje de que cualquier dificultad es culpa de ellos.

Es común que el chivo expiatorio adopte un papel similar en el trabajo. Tal como los infantes pueden detectar quién de ellos es un blanco vulnerable para culpar ó discriminar, los adultos hacen lo mismo. Los chivos expiatorios se encuentran a sí mismos mal-pagados y explotados, más que sus colegas, excluidos de los eventos de la oficina, culpados por los fracasos del departamento, e ignorados cuando se trata de ascensos ó felicitaciones merecidas. A pesar de que la calidad de su trabajo puede superar a la de sus colegas, es poco probable que los seleccionen para participar en una presentación importante ó para ser líderes de un equipo, y sus evaluaciones profesionales reflejarán la disposición de sus supervisores de criticarle más severamente que a otros. En el mejor de los casos serán ignorados, y en el peor, despedidos.

En la infancia, los chivos expiatorios responden a situaciones creadas en las que no pueden ganar desarrollando patrones de comportamiento destructivo, desafiante u ofensivo. Esto puede crear dificultades serias en el trabajo ó la escuela, así como en la comunidad en general. Los chivos expiatorios que se encuentran atrapados en el papel de la "mala semilla" pudieran experimentar reprimendas y despidos repetidos. Si un chivo expiatorio ha desarrollado el hábito de meterse en problemas, es más probable que sus dificultades en el trabajo y en sus relaciones tomen la forma de conflictos y ofensas relacionados a asuntos como la rebeldía ó comportamientos improductivos ó destructivos.

A pesar de algunas variaciones acerca de cómo se manifiesta este papel, el chivo expiatorio nunca encaja cómodamente, y generalmente se le menosprecia ó rechaza, sin importar los métodos utilizados, ó razones dadas (reales ó imaginarias) para dicha marginación.

Los chivos expiatorios típicamente buscan más psicoterapia que los otros miembros de la familia. Un chivo expiatorio está profundamente acostumbrado a pensar que todo se arreglaría si tan solo él ó ella no fuese tan defectuoso(a) ó indigno(a). (En contraste, los narcisistas se definen casi unánimemente por su indisposición a buscar terapia auténtica),

Un chivo expiatorio considera a sus fracasos personales como las razones centrales por las que un compañero(a) ha sido insensible, un jefe le ha negado un ascenso, ó un hermano(a) les habla con desprecio. Se sienten incómodos en la escuela, el trabajo y en situaciones sociales, porque se creen inferiores. En gran medida, esta forma de pensar ocasiona que sus creencias se vuelvan realidad, volviendo más difícil el que los chivos expiatorios se den cuenta de que sí pueden revertir los patrones de maltrato que resultan de sus inseguridades observables y su sentido de inferioridad. Se culpan a sí mismos, como les han enseñado. Esto suele llevarlos a buscar terapia, donde descubren las verdaderas razones detrás del maltrato que reciben en su edad adulta. Después de todo, en realidad no es su (supuesta) inferioridad lo que les lleva a situaciones en las que se les denigra y en las que se refuerza su tendencia a sentirse inadecuados, si no la carga de la vergüenza y el rechazo inculcados por su familia. No les han ignorado y maltratado porque realmente sean inferiores -- eso sucedió porque creyeron en la mentira de que son inferiores, y se han comportado como tal, lo cual los ha convertido en un blanco fácil.

Mientras el chivo expiatorio no pueda desenredarse de la mentira de que es malo, culpable y está equivocado, este batallará. Atraerán a las personas equivocadas, no lograrán alcanzar todo su potencial, y serán el peor enemigo de sí mismos. El grado en el que se puedan dar cuenta de que no se les maltrata por ser inferiores, si no por enviar mensajes de vulnerabilidad, será el grado en el que determinarán la calidad de su futuro"



En otro artículo del mismo autor, se detallan técnicas específicas y pasos a seguir para evitar volverse el chivo expiatorio en un ambiente laboral, familiar ó social. Mi próximo post en este blog será una traducción de dicho artículo, así como algunas opiniones mías al respecto.

15/10/19

30 signos de abuso emocional en una relación [15-10-19]


30 signos de abuso emocional en una relación

30 signos de abuso emocional en una relación

A diferencia de los abusos físicos que asoman su fea cabeza en estallidos dramáticos, el abuso emocional puede ser más insidioso y difícil de alcanzar. En algunos casos, ni el agresor ni la víctima son plenamente conscientes de lo que está pasando.


lavidalucida.com.-por Tay

No hay nada más perjudicial para tu confianza y autoestima que estar en una relación emocionalmente abusiva. El escenario más obvio para el abuso emocional es en una relación íntima en la que un hombre es el agresor y la mujer es la víctima. Sin embargo, diversos estudios muestran que los hombres y las mujeres abusan de unos a otros en proporciones iguales, De hecho, el abuso emocional puede ocurrir en cualquier relación, entre padres e hijos, en las amistades, y con los familiares.


Qué es el abuso emocional

Entonces, ¿qué es el abuso emocional? Se trata de un patrón regular de la ofensa verbal, amenazas, intimidación, y crítica constante, así como tácticas más sutiles como la intimidación, la humillación y la manipulación. El abuso emocional se utiliza para controlar y subyugar a la otra persona, y muy a menudo se produce porque el abusador tiene heridas de la infancia e inseguridades con las que no ha lidiado. No aprendió mecanismos de afrontamiento saludables o cómo tener relaciones positivas y saludables. En cambio, se siente enojado, con dolor, miedo y sin poder.

Los abusadores masculinos y femeninos tienden a tener altos índices de trastornos de la personalidad, incluyendo el trastorno límite de la personalidad, trastorno de personalidad narcisista, y el trastorno de personalidad antisocial. Aunque el abuso emocional no siempre conduce al abuso físico, el abuso físico es casi siempre precedido y acompañado por el abuso emocional.

La víctima del abuso a menudo no ve el maltrato como abusivo. Ellos desarrollan mecanismos de defensa de negación y minimización con el fin de lidiar con el estrés. Pero los efectos del abuso emocional a largo plazo pueden causar un trauma emocional grave en la víctima, incluyendo la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático.

Si no estás seguro de lo que constituye este comportamiento dañino, aquí hay 30 señales de abuso emocional.


30 signos de abuso emocional en una relación

1. Te humillan, te bajan de nivel, o se burlan de ti delante de otras personas.

2. Regularmente degradan o hacen caso omiso de tus opiniones, ideas, sugerencias o necesidades.

3. Utilizan el sarcasmo o “tomadura de pelo” para bajarte de nivel o hacer que te sientas mal contigo mismo.

4. Te acusan de ser “demasiado sensible” con el fin de desviar sus comentarios abusivos.

5. Tratan de controlarte y te tratan como un niño.

6. Te corrigen o castigan por tu comportamiento.

7. Sientes que necesitas permiso para tomar decisiones o ir a alguna parte.

8. Tratan de controlar las finanzas y cómo se gasta el dinero.

9. Menosprecian y empequeñecen tus logros, tus esperanzas y sueños.

10. Tratan de hacerte sentir como si siempre tuvieran la razón, y tú estás equivocado.

11. Te dan desaprobación o miradas despectivas o lenguaje corporal.

12. Señalan regularmente tus defectos, errores o fallas.

13. Te acusan o culpan de cosas que sabes que no son ciertas.

14. Ellos tienen una incapacidad para reírse de sí mismos y no se pueden tolerar que los demás se rían de ellos.

15. Son intolerantes de cualquier aparente falta de respeto.

16. Hacen excusas por su comportamiento, tratan de culpar a los demás, y tienen dificultades para disculparse.

17. Cruzan varias veces sus fronteras e ignoran tus peticiones.

18. Te culpan de sus problemas, dificultades de la vida, o infelicidad.

19. Te llaman nombres, te etiquetan desagradablemente, o hacen comentarios hirientes sobre ti.

20. Son emocionalmente distantes o no están disponibles emocionalmente la mayor parte del tiempo.

21. Recurren a poner mala cara para llamar la atención o conseguir lo que quieren.

22. No te muestran empatía o compasión.

23. Juegan a la víctima y tratan de desviar la culpa hacia tí en lugar de asumir la responsabilidad personal.

24. Se desenganchan o usan la negligencia o abandono para castigarte o asustarte.

25. No parecen darse cuenta o preocuparse por sus sentimientos.

26. Te ven como una extensión de ellos mismos en lugar de como un individuo.

27. Niegan el sexo como una forma de manipular y controlar.

28. Comparten información personal sobre ti con otros.

29. Invalidan o niegan su comportamiento emocionalmente abusivo cuando se enfrentan.

30. Hacen amenazas sutiles o comentarios negativos con la intención de asustar o controlar.


El primer paso del abusado es reconocer el abuso

El primer paso para los que están siendo abusados emocionalmente es reconocer que está sucediendo. Si reconoces cualquiera de estos signos de abuso emocional en tu relación, necesitas ser honesto contigo mismo para que puedas recuperar el poder sobre tu propia vida, detener el abuso, y comenzar a sanar. Para aquellos que han sido minimizados, negar y ocultar el abuso, esto puede ser un primer paso doloroso y aterrador.

El estrés del abuso emocional con el tiempo se pondrá al día contigo en la forma de enfermedad, trauma emocional, depresión o ansiedad intensa. Simplemente no puedes permitir que continúe, incluso si esto significa poner fin a la relación. Un consejero con licencia que esté entrenado en relaciones abusivas, puede ayudarte a navegar el dolor y el temor a dejar la relación y trabajar contigo para reconstruir tu autoestima.

¿Puede cambiar un abusador emocional? Es posible si el abusador desea profundamente el cambio y reconoce sus patrones de abuso y los daños causados por ellos. Sin embargo, los comportamientos aprendidos y sentimientos de derecho y el privilegio son muy difíciles de cambiar. Los abusadores tienden a disfrutar del poder que sienten por el abuso emocional, y como resultado, un porcentaje muy bajo de los abusadores pueden cambiar.

Según Lundy Bancroft, autor del libro “¿Por qué hace eso?: Qué hay dentro de la mente enojada y controladora de los hombres”, aquí están algunos de los cambios que un abusador (ya sea hombre o mujer) tiene que hacer para iniciar la recuperación:

  • Admitir plenamente a lo que han hecho.
  • Dejar de poner excusas y culpar.
  • Hacer las paces.
  • Aceptar la responsabilidad y reconocer que el abuso es una elección.
  • Identificar los patrones de control de la conducta que utilizan.
  • Identificar las actitudes que impulsan su abuso.
  • Aceptar que la superación de carácter abusivo es un proceso de décadas – no declararse “curado”.
  • No exigir crédito para mejoras que han hecho.
  • No tratar avances que haya hecho como vales para gastar en actos ocasionales de abuso (ej. “No he hecho nada como esto en mucho tiempo, así que no es un gran problema).
  • Desarrollar comportamientos respetuosos, amables y de apoyo.
  • Llevar su peso y compartir el poder.
  • Cambiar la forma en que responden a la ira y quejas de su pareja (o ex pareja).
  • Cambiar la forma en que actúan en conflictos fuertes.
  • Aceptar las consecuencias de sus acciones (incluyendo no sentir lástima por sí mismos acerca de las consecuencias, y no culpar a su pareja o los niños por ellos).


Cómo recuperar tu poder a corto plazo

Si el abusador emocional en su relación no está interesado en el cambio, y tú no estás en condiciones de abandonar la relación de inmediato, aquí están algunas estrategias para la recuperación de tu poder y autoestima a corto plazo:

Pon primero tus propias necesidades. Deja de preocuparte por proteger al abusador. Cuídate a ti mismo y tus necesidades, y deja que la otra persona se preocupe por ella misma – incluso cuando trate de manipularte y controlar tu comportamiento.

Establece algunos límites. Dile a tu abusador que él o ella ya no pueden gritarte, llamarte por nombres, ser grosero contigo, etc. Si se produce el mal comportamiento, hazles saber que no vas a tolerar y deja la habitación o entra en el coche y conduce hasta la casa de un amigo.

No te involucres. Si el abusador trata de pelear o ganar una discusión, no te sumas en la ira, en el exceso de explicarte a ti mismo, o en excusas para tratar de calmarlo a él o ella. Hemos de tener tranquilidad y alejarnos.

Date cuenta de que no puedes “arreglarlos”. No se puedes hacer que esta persona cambie o razone su camino en su corazón y mente. Ellos son los que deben de querer cambiar y reconocer la calidad destructiva de su comportamiento y palabras. Sólo te sentirás peor de ti mismo y de la situación por las repetidas “intervenciones”.

Tú no eres el culpable. Si has estado arraigada en una relación abusiva por un tiempo, puede ser una locura. Comienzas a sentir que algo debe estar mal contigo desde que esta otra persona te trata tan mal. Comienza a reconocer que no eres tú. Este es el primer paso hacia la reconstrucción de su autoestima.

Busca apoyo. Habla con amigos de confianza y familiares o un consejero sobre lo que está pasando. Aléjate de la persona abusiva tan a menudo como sea posible, y pasa tiempo con aquellos que te aman y apoyan. Este sistema de apoyo te ayudará a sentirte menos solo y aislado, mientras que todavía lidias con el abusador.

Desarrolla un plan de salida. No se puede permanecer en una relación emocionalmente abusiva siempre. Si las finanzas, o hijos o alguna otra razón válida te impide salir ahora, desarrolla un plan para salir lo más pronto posible. Comienza a ahorrar dinero, busca un lugar para vivir, o planifica una demanda de divorcio si es necesario para que puedas sentirte más en control y poder.

El abuso emocional es una forma de lavado de cerebro que erosiona lentamente el sentido de la autoestima, la seguridad y la confianza de la víctima en sí mismos y los demás. En muchos sentidos, es más perjudicial que el abuso físico, ya que se desintegra lentamente el propio sentido del yo y de valor personal. Se corta a la esencia de tu ser esencial, que puede crear cicatrices psicológicas de por vida y dolor emocional.

14/10/19

Nuevos avances en el estudio de la psicopatía

Nuevos avances en el estudio de la psicopatía


Nuevos avances en el estudio de la psicopatía

Les vamos a contar lo más reciente en el estudio de la psicopatía, ¿un psicópata nace o se hace? ¿tienen sentimientos? ¿pueden amar? Además, les vamos a decir cómo es realmente un psicópata, puede ser hasta el marido que maltrata a su mujer, la agrede, la ofende, la daña mentalmente.

marthadebayle.com

Al escuchar la palabra psicópata, la mayor parte de las personas piensan en personajes de películas como Hannibal Lecter en el Silencio de los inocentes, Adolf Hitler e incluso otros consideran a personas con las que interactúan cotidianamente como su jefe, su socio o su pareja

Aunque los psicópatas son personas muy trastornadas, no están “locos” en el sentido de no estar conectados con la realidad, es decir, no presentan graves alteraciones en el pensamiento y la percepción, como son las alucinaciones y los pensamientos alterados que caracteriza a los esquizofrénicos y a otros individuos con psicosis. Es decir, la psicopatía no es un trastorno mental, sino un trastorno de la personalidad.


Trastorno de la personalidad


La personalidad es una manera de ser.

La psicopatía es una manera de ser en el mundo.

Los trastornos de la personalidad son esquemas de comportamiento y relación con el ambiente que son relativamente fijos, inflexibles y, lo más importante, socialmente inadaptados, en lo cual se incluye una variedad de situaciones.

Dicho de otro modo, toda la gente tiende a enfrentarse a las situaciones de la vida con un estilo propio. Por ejemplo:

Algunas personas responden a los problemas buscando la ayuda de otros.

Otras siempre asumen que pueden manejar los problemas por sí mismas.

Algunas minimizan los problemas, otras los exageran.

Y aunque cada persona suele responder de una cierta manera, la mayoría puede intentar otro camino si su primera respuesta no dio resultado.

En cambio, las personas con un trastorno de la personalidad no pueden adaptarse a su medio, lo cual les trae problemas en sus relaciones sociales e interpersonales; y generalmente, no son conscientes de su problema.


¿Qué onda con los psicópatas?

Los psicópatas son personas aparentemente normales, lo que los convierte en una amenaza psicológica para los que se relacionan con ellos.

Su frialdad, egoísmo y falsedad corroen sus relaciones sociales a todos los niveles.

A pesar de ello, pueden tener un gran encanto superficial, que junto con su flexibilidad moral y falta de remordimiento, les permite ser muy exitosos en nuestra actual sociedad.

Los psicópatas son los culpables de mucha de la mísera en nuestro entorno; particularmente, alteran las vidas de las personas que los rodean.

Como aquellos esposos que externamente son encantadores y exitosos en el trabajo, pero en el hogar fríos y egoístas, sin mostrar interés en la vida de los hijos.

Muchos de ellos, son figuras dominantes, que mantienen “encarceladas” a sus esposas sometiéndolas a abuso físico y psicológico.

Pero reconocer que una de las personas más importantes y queridas de nuestra vida tiene un trastorno de personalidad y que hemos estado sufriendo a su costa no es sencillo.


Principales rasgos de la psicopatía


No todos los psicópatas son criminales…

La imagen que tenemos de un psicópata, construida por los medios de entretenimiento y comunicación (la de un depredador que busca, acecha, captura, tortura y da muerte a su víctima a sangre fría, sin remordimientos), sólo corresponde a la figura de algunos de estos individuos, pero no a la de todos. Muchos psicópatas no llegan a cometer crímenes violentos.

Ser psicópata no es sinónimo de ser criminal y muchos de estos individuos nunca entran en contacto con la justicia, algunos son trabajadores informales, otros empresarios sin escrúpulos, políticos corruptos o profesionistas carentes de ética que usan su prestigio y poder para victimizar a sus clientes, a sus pacientes o a la sociedad en general.

Los individuos con una personalidad psicopática satisfacen sus necesidades valiéndose de reglas propias y utilizando a las otras personas como “objetos”.

Este tema ha preocupado a la sociedad desde la antigüedad porque siempre han existido personalidades anormales como parte de la población. Personas cuyo tipo de conducta llamaba fuertemente la atención y a las que no se les podía calificar de “locos” ni de “cuerdos”; es decir, aquellas que se encuentran en un punto intermedio.

Los psicópatas, en el plano personal, son presuntuosos, arrogantes, insensibles, dominantes, superficiales, manipuladores. En la manifestación de sus afectos son irritables, incapaces de establecer fuertes vínculos emocionales con los demás, carentes de empatía, sentido de culpa y remordimiento. Estos rasgos interpersonales y afectivos están asociados con un estilo de vida desviado que incluye comportamientos irresponsables e impulsivos, así como una tendencia a ignorar o violar las convenciones y normas sociales.

Su sentido del yo es narcisístico, se sobrevolaran y necesitan controlar a los demás, por lo que son mentirosos, fríos, irritables e impulsivos, y muestran su inhabilidad para mantener una relación y su falta de culpa y remordimiento.


¿Qué es lo que está mal con estas personas?


Se les ha descrito coloquialmente como “humanos a los que les falta el alma”.

Esta falta de calidad espiritual los hace máquinas muy eficientes.

Pueden ser brillantes, escribir artículos y libros magníficos, imitar palabras emocionales, pero es evidente que sus palabras no están de acuerdo con sus acciones.

Existe una relación estrecha entre la psicopatía y el comportamiento antisocial y criminal.

No todos los psicópatas caen en la criminalidad, pero cuando así sucede, se distinguen del resto de los delincuentes.

Su comportamiento criminal tiene un carácter predador: Ven a los demás como presas emocionales, físicas y económicas.

Predominan entre los asesinos en serie que planifican fríamente los asesinatos, tienen gran habilidad para camuflarse (engañar y manipular), así como para acechar y localizar los “cotos de caza”, que suelen ritualizar sus asesinatos, con el toque final del trofeo de su víctima simbolizado en una prenda u otro objeto que toman como recuerdo.

Lleguen o no a ser asesinos en serie, los psicópatas abundan entre los delincuentes.

Los estudios reportan que su incidencia en la población total es del 1 a 3%.

Los hombres son 5 veces más aptos de presentar psicopatía que las mujeres (en ambos casos ocurre entre los 25 y los 44 años).

En la población reclusa es de 25%. Su tasa de reincidencia es muy alta.

Antes de transcurridos 6 años después de su puesta en libertad, más de 80% de los psicópatas, frente a 20% de los no psicópatas, reinciden violentamente; la crueldad de sus actos parece crecer con la reincidencia.

La característica distintiva es una violencia fría y devastadora.

También se ha estimado que son psicópatas entre 25 y 30% de los maridos que maltratan a sus esposas de manera reiterada y que están en un programa de tratamiento impuesto por un tribunal.


El psicópata ¿nace o se hace?


La psicopatía no se puede entender en términos de fuerzas e influencias sociales y ambientales, ni tampoco exclusivamente en términos de factores biológicos.

Nace de complejas interacciones entre predisposiciones biológicas y factores sociales. En los últimos años se ha avanzado en los análisis de correlatos o predisposiciones biológicos.


El funcionamiento cerebral del psicópata


Utilizando técnicas de neuroimagen, se ha observado que los asesinos impulsivos tienen menor activación en áreas cerebrales prefrontales que las personas normales.

En esta zona de la corteza parece residir la capacidad de controlar acciones mediadas por estructuras como la amígdala.

Esta estructura subcortical se relaciona con la agresividad, y un alto porcentaje de los psicópatas presentan tasas de actividad cerebral muy altas.

Aparentemente, su conducta esta inducida por altos niveles de actividad subcortical sin el control de la corteza prefrontal, área encargada de integrar y organizar la actividad cerebral.

Esto es, existe una disfunción de la corteza frontal ventro-medial, encargada de la integración cognitivo-afectiva) y en la corteza frontal dorsolateral, que participa en la inhibición de respuesta, así como una comunicación ineficaz entre éstas y otras regiones del cerebro.

Su conducta no se ve modificada por las emociones que pueden ayudar a inhibir el comportamiento de una persona normal. Para ellos, los frenos emocionales del comportamiento, es decir, la conciencia, son débiles y esto les permite cometer actos predadores y violentos sin ningún escrúpulo.


Sentimientos como amor, felicidad y muerte en el psicópata


Mientras que el cerebro de las personas normales dedica más tiempo a los conceptos emocionales estimulantes, los psicópatas son incapaces de relacionarlos con algún tipo de sentimiento y no se aprecia diferencia alguna en su cerebro.

Mientras un concepto emocional provoca mayor actividad de los lóbulos frontales y parietales en el cerebro de los participantes normales, estas áreas parecen estar desconectadas en los psicópatas.

Aún se desconocen las causas de este funcionamiento anómalo, pero existen indicios de que pueda deberse a la escasa o nula producción de neurotransmisores o mensajeros químicos del cerebro. Justamente, es esta necesidad por emociones fuertes la que provoca que el psicópata busque situaciones peligrosas.


Gen egoísta: “desalmado en la paz, héroe en la guerra”


Siguiendo a Darwin, se podría especular sobre un porqué del psicópata: tal vez estas personas sirvan como un “seguro” de la especie o del grupo social.

Ante una emergencia, alguien debe responder con características no habituales para hacer frente a la situación totalmente anómala, imprevista o extraña.

Así, en un caso de guerra, aquél que es etiquetado como “desalmado”, “cruel” e “insensible” es el héroe.

Es aquél que está al frente, que asume más riesgos que el resto de la población y lleva adelante acciones que la mayoría no se atrevería a realizar: el comando de un grupo de guerra.

O sea, esa potencialidad es totalmente desfavorable en tiempo de paz y puede llevar a esta persona a desarrollar conductas muy agresivas para su entorno, incluso delincuencia y criminalidad. En situaciones anómalas, se ajusta perfectamente a los requisitos de emergencia que tienen que desarrollar.


No todo es biología


Hay rasgos psicopáticos que se observan desde la infancia, incluyendo crueldades hacia los animales o los otros niños, desprecio por las jerarquías escolares, aberraciones de conducta que suelen ser “amortiguadas” por los docentes y familiares so pretexto de “problemas emocionales” o “travesuras”.

Se han identificado factores medioambientales; por ejemplo, algunos señalan que son criados por padres que los sobreprotegen y los niños aprenden entonces a esperar un trato especial de todos y a lograr lo que desean; otros dicen que son niños descuidados y desarrollan un trastorno de personalidad como mecanismo protector para esconder una baja autoestima.

Se trata de privación de calor humano, descuido por parte de los padres que los obliga a depender de ellos mismos; de problemas que afectan el apego emocional entre padre e hijo, ya sea por daño en el niño o por dificultades con los padres: el niño aprende que el mundo es frío, sin amor y un lugar vicioso. Para protegerse de este mundo hostil, desarrolla características de autoprotección, como agresividad, maneras beligerantes, engaño, resentimiento hacia la autoridad y la habilidad de “prender” y “apagar” su encanto. Irónicamente, estos rasgos repelen a los demás y así se confirma la visión del mundo como un lugar hostil, con lo cual se inicia un círculo vicioso cuyo resultado final es la psicopatía.

"Quien te ama" - pensamiento en imagenes [14-10-19]


"Quien te ama" - pensamiento en imagenes

13/10/19

Así funciona la mente de un psicópata: «Su sensación interna de impunidad es brutal» [13-10-19]

Así funciona la mente de un psicópata: «Su sensación interna de impunidad es brutal»


Así funciona la mente de un psicópata: «Su sensación interna de impunidad es brutal»

Las personas con rasgos psicopáticos, que viven en su mayoría en libertad, no sienten culpa, ni empatía, pero racionalmente son capaces de discernir lo que está bien y mal

abc.es

El camionero alemán que relató el asesinato de seis mujeres, el primero cometido a los quince años, ha sido uno de los casos estudiados en el curso «Psicópatas: Cómo son, Acción Policial y Respuesta Jurídica», organizado por el Instituto de Ciencias Forenses y Seguridad (ICFS) y celebrado en la Universidad Autónoma de Madrid.

«Los psicópatas se recrean tanto en los detalles que no los olvidan nunca», reconoce Carlos Segarra, subinspector de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta de la Comisaría General de la Policía Judicial. Pero, ¿era un psicópata? Una respuesta afirmativa parece encajar con el imaginario colectivo: a todas las mujeres las mató de igual forma, guardaba trofeos, disfrutaba con la violencia, se recreaba en los detalles. Pero la pregunta se plantea porque Eckert, una vez detenido, confesó con todo lujo de detalles y poco después se suicidó, pero los psicópatas no se arrepienten de sus actos. Uno de sus rasgos definitorios es que no tienen remordimientos.

No siempre es fácil identificar un psicópata. Ni siquiera tener rasgos psicopáticos implica acabar delinquiendo. De hecho, se calcula que entre el 1,4 y el 3,4 por ciento de la población tiene estos rasgos en diferente grado, pero entre la población carcelaria solo suponen un 16-24 por ciento de los reclusos. Según los cálculos de los expertos, tres cuartas partes de los psicópatas viven en la sociedad.

«Son gente con cara normal», resume Manuel de Juan Espinosa, catedrático de Psicología de la UAM y director del ICFS. Entre los psicópatas primarios, según la definición clásica, sus rasgos se basan en la falta de empatía y remordimientos, pero también la facilidad de palabra, el narcisismo, la mentira patológica, la manipulación, los afectos superficiales o la incapacidad para aceptar la responsabilidad de sus actos. Eso sí, «son las personas que querrían tener al lado en una situación de peligro: son capaces de tomar decisiones cuando ustedes están helados de miedo», explica. En los psicópatas secundarios los rasgos cambian. Necesitan estímulos fuertes, se aburren con facilidad, son más impulsivos, irresponsables y tienen un pobre autocontrol, entre otros rasgos.

La prisión no los rehabilita. Al tercer año de libertad, entre el 70-80 por ciento de ellos ha reincidido. A los cinco años, el 90 por ciento. Hay incluso estudios que aseguran que los psicópatas primarios que son tratados psicológicamente reinciden más que los que no.


Sin miedo al castigo

En parte, esto se debe a que no sienten miedo ante el castigo y, sin ello, es mucho más complicado formar una conciencia que impida que delincan o que les provoque remordimientos después de actuar. «Su sensación interna de impunidad es brutal», reconoce Manuel de Juan. Un problema de base biológica que sin embargo no implica que no puedan aprender.

Algo parecido ocurre con su falta de empatía. En diferentes estudios se comprobó que no la sentían hacia los demás, pero sí hacia sí mismos. Al final, los expertos han comprobado que que son capaces de sentir pero no quieren. Tanto es así que es más fácil «crear un psicópata» a través de la despersonalización (un proceso que llevan a cabo los grupos terroristas con sus miembros), que lograr el proceso inverso de una psicopatía hacia la normalidad.

La falta de miedo y de empatía, sin embargo, no les impide distinguir qué está bien y qué está mal. Racionalmente son capaces de distinguir perfectamente entre ambas y del daño que causan. «Saben lo que están haciendo, pero con demasiada frecuencia tendemos a quitarles responsabilidad», dice el director del ICFS. Una consideración crucial a la hora de juzgar sus actos: por ello, en la mayoría de los tribunales está arraigada la premisa de que la psicopatía no merma la culpabilidad.

Si actúan con mayor o menor frecuencia depende de si sienten colmados sus deseos o si se sienten perseguidos. Eckert mató a su primera víctima a los 15 años. El siguiente asesinato que confesó se produjo más de 20 años después. Para el alemán, el remordimiento llegó cuando vió que estaba acabado. «No creo que los psicópatas tengan que mostrar todos los rasgos de libro, no hay verdades absolutas», opina Segarra. Aunque este es un caso claro, en la práctica hay muchas ocasiones en las que los expertos se quedan con la duda. ¿Es un psicópata?