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10/3/19

Cerebro y psicopatía [10-3-19]


Cerebro y psicopatía

Cerebro y psicopatía

Maduración y confusiones entre las conductas deshinibidas y el trastorno de personalidad.

diariobae.com.-Ignacio Brusco

La psicopatía (personalidad antisocial) constituye no sólo una problemática de salud mental, sino un grave situación social. Representa la característica de más del cincuenta por ciento de las personas que cometen crímenes graves. En este trastorno la persona se caracteriza por entir mayor emoción ante una injuria propia, que como cuando le sucede a los otros. Es decir, sería lo inverso al imperativo categórico kantiano en el que se propone emocionar una situación individual y luego generalizarla. En este caso, se cumplirían las reglas para todos los sujetos menos para él o sus allegados. Midiéndose a sí mismo con una vara más endeble y autocompasiva.

Esto trae aparejado consecuencias sociales; el aumento de una conducta antiética delictiva. Además de un incremento de la violencia y la impulsividad.

Dos preguntas se plantean ante la evaluación de la personalidad. Una de ellas es cuándo considerar a una persona con su personalidad totalmente desarrollada con la consecuente conciencia de realidad. La otra pregunta es si la psicopatía es una enfermedad psíquica y si puede la persona discernir sus actos.

Con respecto a esta última duda: la literatura científica explica, que en general, en los trastornos psicopáticos la persona tiene su juicio de realidad conservada; pero con una conducta desviada. Es decir no le importa los que le pasa al otro, pero sabe que le ocasiona daño.

Es conocido el trabajo de Michael Koenigs, de la Universidad de Wisconsin donde se midió la respuesta cerebral en neuroimágenes de la población carcelaria con trastornos psicopáticos. Mostrando una desconexión de las áreas cerebrales de la emoción (amígdala) con las áreas prefrontales (prefrontal ventromedial) de la toma de conciencia social, empatía y culpa

Los cual justificaría por qué en los psicópatas existe una desconexión funcional entre la emocional y la empatía social. Además se conocen trabajos en los que áreas cerebrales de la emoción de estos pacientes se prenden cuando sufren el riesgo de una agresión; pero no pasa lo mismo cuando otras personas son las agredidas. Priorizando el psicópata la necesidad de recompensas de sus necesidades, sin pensar en el resto de la comunidad.

La respuesta a la pregunta sobre cuando los menores maduran su psiquismo: es que se sabe que el desarrollo de la corteza prefrontal muestra una considerable capacidad de abstracción a partir de los dieciocho años. Momento en el cual se encuentra mielinizada aproximadamente el ochenta por ciento de la corteza frontal. Maduran así, las premisas culturales y sociales ( como las tomas de decisiones y la conciencia de los actos). Aunque el lóbulo prefrontal no termina de madurar hasta los 30 años. Se considera que a los 18 años ya se contienen los puntos claves para entender la funciones cognitivas y presentar una cognición social adecuada.

Consecuentemente, no se considera que pueda establecerse una patología de la personalidad antes de esa edad. Es decir que pone en tela de juicio que un menor de esta edad pueda ser condenado penalmente ya que no presenta todavía conformada la estructura de su cerebro.

Aunque esta posición es arbitraria desde el acuerdo científico; tiene un claro sustento neurobiólogo, reconocido por la neurociencia y salud mental mundial.

Los adolescentes cuentan con muchas más plasticidad neuronal ; y más recursos neurológicos y biológicos que las personas adultas. Por ello juntarlos con población carcelaria adulta sería un grave error.

Los trastornos de la personalidad antisocial afectan la cognición social. La capacidad para entender lo que le pasa a los otros (cognición social); sería algo especular a la metacognición (que es la capacidad de entendernos a nosotros mismos). Entender cognitivamente al otro es quizá la base psicológica de la implementación de los imperativos categóricos Kantianos.

La capacidad de emocionarse en forma intersubjetiva implica en gran medida la funcionalidad celular de las famosas neuronas en espejo, descriptas por el científico italiano Giacomo Rizzolati, quien en 1996. Las que se prenden cuando la otra persona realiza o siente una actividad, sin que se realice actividad alguna; siendo la base de la empatía entre las sujetos. En los trastorno de la personalidad probablemente se encuentra una falla en este proceso cerebral.

En los adolescentes se generan procesos de desequilibrio conductual provocado por la explosión hormonal que soportan, motivo por el cual se desarrollan mucho antes lo sectores emocionales del cerebro, que los sectores corticales inhibitorios. Haciendo comparable esta conducta desinhibida con un trastorno de personalidad, pero sin serlo.

Los niños deben recibir los estímulos sociales y culturales adecuados a su edad. Los primero años de vida son esenciales para la conformación de la personalidad del adulto, pues el cerebro es una esponja. Aprende los valores sociales, el lenguaje, lo ético y lo estético. Si el encéfalo no recibe sus estímulos adecuados pero además se alimenta mal y encima se expone al consumo de sustancias tóxicas. Su personalidad de verá afectada. Aunque no por ello deja de conservar su gran capacidad resiliente hasta los 18 años de edad.

La personalidad es un conjunto de factores que constituyen quien somos; pero en la adultez. No confundir esta premisa es la clave, para no generar prejuzgamientos, conductas terapéuticas y sociales inadecuadas. Pues lo niños no tiene conformada su personalidad hasta terminada la adolescencia. Mantienen su capacidad de recuperación, que además de ser muy evidente, es su derecho.




26/11/18

Sí, el cerebro de un psicópata es diferente [26-11-18]

Sí, el cerebro de un psicópata es diferente


Sí, el cerebro de un psicópata es diferente

105.com.mx

Hace ya algún tiempo me enviaron el siguiente e-mail: «Lee esta pregunta e intenta encontrar una respuesta, y después mira el resultado final. No es una pregunta trampa. Ten en cuenta que ninguna frase tiene doble sentido.

Una mujer, mientras asistía al funeral de su madre, vio a un hombre que no conocía. Pensó que era el hombre de su vida, tanto que se enamoró de él en aquel momento, pero no le pidió ni nombre ni teléfono y ya no pudo verlo de nuevo. Unos días más tarde, esta mujer mató a su hermana. ¿Por qué cometió este asesinato?»

Estuve dándole vueltas al texto durante unos segundos, al cabo de los cuales llegué a la conclusión de que era probable que el desconocido fuese el novio de su hermana. ¿Qué otra explicación podía haber?

Cuando miré la respuesta me quedé atónito: «Al cometer el asesinato la mujer esperaba que el hombre apareciera de nuevo en el funeral de su hermana». La respuesta era sorprendente, tan sólo podía ser de un psicópata.

Un cerebro diferente


El cerebro de los psicópatas despierta al menos curiosidad. El séptimo arte se ha encargado de mostrarnos cómo actúa un psicópata. Seguro que a más de uno se le paralizó la respiración durante unas décimas de segundo con Hannibal Lecter, Norman Bates, John Doe o Alex Delarge. Ahora bien, ¿su cerebro es diferente al nuestro? Los científicos lo tienen meridianamente claro, es distinto tanto desde un punto de vista estructural como biológico.

Un grupo de científicos del Instituto de Psiquiatría del Kings College de Londres ha comprobado que el cerebro de los psicópatas muestra menor actividad eléctrica en ciertas áreas cerebrales, aquellas que se encargan de evaluar las emociones a las expresiones faciales.

Para llegar a esta conclusión realizaron un estudio en el que mostraban a seis psicópatas y a nueve individuos sanos imágenes de rostros con distintas emociones. La actividad cerebral de todos los participantes se incrementó en aquellas áreas que se encuentran involucradas en el procesamientos de expresiones cuando se les mostraba caras felices, en contraste con rostros neutrales, si bien, esta actividad fue menor en el grupo de los psicópatas.

Las diferencias se hicieron más llamativas entre los dos grupos del estudio cuando se les mostraron rostros atemorizados. Las personas sanas incrementaron la actividad cerebral mientras que los psicópatas tuvieron una disminución de la misma.

En otro estudio se analizó mediante resonancia magnética el cerebro de criminales psicópatas condenados por homicidio, violación con estrangulación o intento de asesinato.

Los investigadores observaron que había ciertas alteraciones estructurales, especialmente en dos zonas, en el fascículo uncinado, que conecta con la amígdala –una zona relacionada con las emociones y el miedo- y la corteza orbitofrontal, que se encarga de la toma de decisiones.

Alteraciones en los circuitos de recompensa

Los psicópatas llevan a cabo acciones que les proporcionen satisfacción sin tener en cuenta los daños sobre terceros y los peligros que se puedan derivar de sus acciones. Esto hace que este grupo de personas interactúe con otras como si se tratase de simples objetos.

Su cerebro tiene alterado el sistema de recompensa, más concretamente, tienen una hiperreacción ante la dopamina, es decir, la sensación de placer que tiene cuando se libera esta sustancia es mayor que en un cerebro normal. Esta alteración bioquímica es la que les impulsa a buscar a tener una recompensa a toda costa.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que no todos los psicópatas son asesinos en serie. Su alteración cognitiva no les lleva necesariamente a cometer el mal, lo que sí hacen es actuar en su propio beneficio.

Para conseguirlo tienen determinadas cualidades que les ayudan a obtenerlo, en general, son inteligentes, encantadores, capaces de superar situaciones de estrés sin marcado nerviosismo, muestran dificultades para aprender de la experiencia y suelen tener una vida sexual poco estable e impersonal.

31/10/18

¿Cómo funciona el cerebro de un psicópata? [31-10-18]


¿Cómo funciona el cerebro de un psicópata?
¿Cómo funciona el cerebro de un psicópata?

La semana pasada empecé a ver la serie The Following, un thriller criminal que nos relata el maquiavélico plan del psicópata y asesino serial Joe Carroll, el cual utiliza su encantadora y manipuladora personalidad para formar un grupo de personas dispuestas a asesinar y hacer lo que sea, incluso dar su vida, por el. Este asesino serial sacado de la ficción me hizo preguntarme si la ciencia tiene una respuesta sobre los aspectos neurobiológicos de los psicópatas. Y me encontré con un nuevo estudio publicado en JAMA Psychiatry que aborda esta cuestión y nos ofrece una pista sobre los procesos y activaciones neuronales de las personas diagnosticadas con este complejo trastorno de la personalidad.

La psicopatía afecta aproximadamente al 1% de la población general de los Estados Unidos y representan del 20 a 30%  de los hombres y mujeres de la población carcelaria. Al compararlos con el grupo control, se encontró que los psicópatas son responsables de una cantidad desproporcionada de delitos repetitivos y violencia contra la sociedad.

Para realizar la investigación, el equipo de investigadores de la Universidad de Chicago y la Universidad de Nuevo México, utilizaron resonancia magnética funcional (IRMf) para evaluar la actividad cerebral de 80 prisioneros masculinos que tenían entre 18 y 50 años de edad, mientras respondían a una serie de escenarios donde las personas eran intencionalmente heridas. Algunos de estos prisioneros cumplieron con los criterios diagnósticos para la psicopatía del Cuestionario de Psicopatía Hare, mientras que el resto participó del grupo control.

¿Cuales fueron los resultados? Se encontró que los psicópatas tienen una deficiencia en su “cableado neuronal” que nos permite preocuparnos por las demás personas.

Los participantes en el grupo de alta psicopatía exhibieron significativamente menos activación en el área ventromedial de la corteza prefrontal, corteza orbitofrontal lateral, amígdala y la materia gris periacueductal del cerebro, pero más actividad en el estriado y la ínsula, en comparación con los participantes del grupo control, según el estudio.

La alta respuesta de la ínsula en los psicópatas fue un hallazgo inesperado, ya que es una región que está implicada críticamente en la emoción y en la resonancia simpática. Por el contrario, la disminución de la respuesta en la corteza prefrontal ventromedial y la amígdala es un descubrimiento coherente con la literatura neurocientífica. Esta última región es importante para la monitorización del comportamiento en curso, la estimación de las consecuencias y la incorporación del aprendizaje emocional en la toma de decisiones morales, y desempeña un papel fundamental en la preocupación empática y valorar el bienestar de los demás.

Jean Decety,  codirector de la investigación y reconocido investigador por sus aportes sobre las bases neurobiológicas de la empatía explicó:

“Esta es la primera vez que las conexiones neuronales asociadas con el procesamiento empático han sido examinadas directamente en sujetos con psicopatía, especialmente en respuesta a la percepción de otras personas que sienten dolor o angustia.”

Los investigadores creen que la respuesta neuronal a la angustia de los demás, como por ejemplo el dolor, produce una respuesta aversiva en el observador que puede actuar como un disparador para inhibir la motivación para buscar la pronta ayuda.

Los resultados de esta novedosa investigación pueden tener una implicación directa en la psicología clínica, dado que podrían ayudar a mejorar los instrumentos de evaluación y, por lo tanto, de tratamiento.

25/10/18

Diferencias cerebrales entre las mujeres y varones psicópatas


Diferencias cerebrales entre las mujeres y varones psicópatas
Diferencias cerebrales entre las mujeres y varones psicópatas

Cuando hablamos de psicópatas nos imaginamos hombres que tienen dificultades a la hora de experimentar empatía y culpa. Pocas veces nos imaginamos a una mujer. Esto tal vez sea deba a que la mayor parte de la información con la que contamos hoy en día sobre la psicopatía proviene de investigaciones hechas con varones y también podemos sumarle la exageración de los medios.

Para estudiar si existen diferencias en el procesamiento moral de los psicópatas según el género, la investigadora del MIND Research Network, Carla Harenski y su equipo, compararon por primera vez, la actividad cerebral de 157 mujeres internas en una correccional de seguridad media y 46 mujeres externas y sin diagnóstico de psicopatía que conformaban el grupo control. Cada participante fue evaluada con la Escala Revisada de Psicopatía (PCL-R) para conocer la severidad de la psicopatía y también monitorearon su actividad cerebral mientras les mostraban imágenes emocionales, morales y no emocionales. Por ejemplo, la imagen de un conductor borracho sería catalogada como inmoral, un conductor enojado como emocional y un conductor normal como no emocional.

Como era de esperarse, al igual que los varones, las mujeres psicópatas mostraron una actividad reducida en la amígdala y la corteza cingular anterior, dos áreas que se relacionan con el procesamiento emocional. Pero esto no fue todo, los investigadores también encontraron una importante diferencia cuando les mostraron imágenes morales. Las mujeres tuvieron una respuesta reducida en la Unión Temporoparietal Derecha, un área que se relaciona con el sentido de justicia y la atribución de las intenciones.

El principal objetivo de esta investigación fue estudiar la neurobiología de las emociones y el juicio moral de las mujeres diagnosticadas con psicopatía. Así también, permitió ampliar nuestro conocimiento sobre el procesamiento de la emoción en la psicopatía en mujeres  y también nos revela que las respuestas neuronales reducidas ante los estímulos moralmente sobresalientes podrían ser exclusivas de la psicopatía femenina.

La investigación está disponible en la revista Frontiers of human Neuroscience.