Mostrando entradas con la etiqueta Síndrome de Estocolmo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Síndrome de Estocolmo. Mostrar todas las entradas

3/6/19

El Síndrome de Estocolmo doméstico dificulta tu alejamiento del narcisista o psicópata [3-6-19]

El Síndrome de Estocolmo doméstico dificulta tu alejamiento del narcisista o psicópata.


El Síndrome de Estocolmo doméstico dificulta tu alejamiento del narcisista o psicópata.

sobreviviendoapsicopatasynarcisistas.wordpress.com

Luego de la fase de bombardeo amoroso e idealización, el sociópata, psicópata o narcisista comenzará con la etapa de devaluación. Es en esta fase que sus infidelidades se acrecientan, la manipulación, la proyección de culpa y el lavado de cerebro se convierten en constantes. Las víctimas quieren volver a “reconquistar” a sus parejas y volver a la “fase ideal” inicial. Asumen el sufrimiento como un desafío, como si ellas pudieran cambiar la situación, cambiarle a él. Echan la culpa de la indiferencia o irritabilidad de sus compañeros a factores externos como la falta de trabajo, los problemas, e incluso llegan a culpabilizarse a sí mismas. Encuentran cualquier argumento para justificar a su pareja. Aquellas que están en relaciones de este tipo desde hace años han perdido redes sociales sólidas y su mundo es el de su compañero, sus proyectos son los suyos propios y todo se reduce a él.

¿Cómo no se da cuenta que está siendo abusado emocionalmente? ¿Cómo no percibe la violencia psicológica? ¿Cómo no ve las infidelidades crónicas y múltiples? Dar una explicación a estas reacciones paradójicas es uno de los objetivos de Andrés Montero. Este experto ha desarrollado un modelo teórico denominado Síndrome de Estocolmo doméstico que describe como “un vínculo interpersonal de protección, constituído entre la víctima y el agresor, en el marco de un ambiente traumático y de restricción estimular, a través de la inducción en la víctima de un modelo mental”. Ella desarrolla el síndrome para proteger su propia integridad psicológica y, para adaptarse al trauma, suspende su juicio crítico. Esta podría ser una sólida explicación para que las mujeres maltratadas desarrollen ese efecto paradójico por el que defienden a sus compañeros, como si la conducta abusiva que desarrollan fuera el producto de una sociedad injusta y fueran ellos las víctimas de un entorno desfavorable que les empuja irremediablemente a ser fríos, abusivos y muchas veces agresivos

.El Síndrome de Estocolmo doméstico viene determinado por una serie de cambios y adaptaciones que se dan a través de un proceso en el que se reconocen cuatro fases. En la fase desencadenante, los primeros malos tratos rompen el espacio de seguridad que debería ser la pareja, donde la mujer ha depositado su confianza y expectativas. Esto desencadenaría desorientación, pérdida de referentes, llegando incluso a la depresión. En la denominada fase de reorientación, la mujer busca nuevos referentes pero sus redes sociales están ya muy mermadas, se encuentra sola, generalmente posee exclusivamente el apoyo de la familia.

Con su percepción de la realidad ya desvirtuada, se auto-inculpa de la situación y entra en un estado de indefensión y resistencia pasiva, llegando así a una fase de afrontamiento, donde asume el modelo mental de su compañero, tratando de manejar la situación traumática. En la última fase, de adaptación, la mujer proyecta la culpa hacia otros, hacia el exterior, y el Síndrome de Estocolmo doméstico se consolida a través de un proceso de identificación.

Muchas mujeres al ser advertidas de que sus parejas tienen amantes, de que su comportamiento es abusivo no pueden creerlo y desestiman las preocupaciones de amigos y familiares. En ocasiones lo defiende contra todos. (Los sociópatas y narcisistas saben explotar el recurso de “nosotros y nuestro amor” contra “el resto del mundo”. Inventan enemigos externos para ganar la lealtad de la víctima). Este síndrome es una construcción mental muy difícil de desarmar. Solo aprender sobre el comportamiento de psicópatas y narcisistas podría darles pistas de lo que en realidad están viviendo y con ese conocimiento poder dar el primer paso hacia su liberación: el contacto cero

12/6/18

¿Qué es y cómo se origina el síndrome de Estocolmo?

¿Qué es y cómo se origina el síndrome de Estocolmo?

¿Qué es y cómo se origina el síndrome de Estocolmo?

Fue denominado por primera vez por Nils Bejerot (1921-1988), profesor de Medicina especializado en investigaciones adictivas

las2orillas.co

El 23 de agosto de 1973, en la ciudad de Estocolmo (Suecia), el atracador Jan-Erik Olsson en asocio con otros delincuentes con ametralladoras penetró al Kreditbanken, en el centro de la ciudad, para cometer un robo. De inmediato, la policía rodeó el edificio para impedir su huida. En su desespero hicieron rehenes a una mujer y tres hombres, durante algo más de 130 horas, atándolos a tacos de dinamita.

Una de las rehenes, Kristin Ehnmark, mostraba no solamente miedo a la actuación policial para su liberación, sino que se resistía a un posible rescate, pues se sentía más segura dentro de este, rodeada por los secuestradores.

Una vez fueron liberados mostraron curiosamente, en las entrevistas, estar de parte de los secuestradores, inclusive pensaron que sus captores los estaban protegiendo.

Durante el cautiverio algunas de las víctimas desarrollaron lazos afectivos hacia estos, incluso ella se enamoró del líder. Además, otros adoptaron los ideales del líder captor y más tarde, la mujer participó en otro secuestro organizado por el mismo Olson.

A lo largo de todo el proceso judicial, los secuestrados se mostraron reticentes a testificar en contra los que habían sido sus captores y aún hoy manifiestan que se sentían más aterrados del operativo policial, que de los asaltantes y secuestradores que les retuvieron durante casi una semana.

Años más tarde, Patricia Hearst, nieta del magnate, William Randolph Hearst, fue secuestrada por el Ejército Simbionés de Liberación (SLA). Tras pagar la suma de seis millones de dólares a esa organización terrorista fue liberada. Dos meses más tarde esta fue fotografiada con un rifle de asalto en sus manos, durante un atraco que él mismo SLA hizo a otro banco, es decir, había adoptado y unido a los propósitos terroristas del grupo, bajo el alias de Tania.

Definición


El síndrome de Estocolmo se presenta cuando una o varias personas se identifican inconsciente de manera positiva con las exigencias, políticas y planes sus agresores-captores-secuestradores. Es un mecanismo psicológico mediante al cual algunas víctimas detenidas contra su voluntad desarrollan una relación afectiva positiva, de complicidad con las personas que las han secuestrado, mientras que la mayoría  habla con rabia, desprecio y odio hacia sus captores.

Un estudio del FBI, con más de 1.200 personas en toma de rehenes, demostró que el 92% de las víctimas no desarrolló el síndrome de Estocolmo. Solamente una parte de ellas muestra una reacción favorable hacia sus captores.

Características

Cuando una persona ha sido privada de libertad y retenida contra de su voluntad, permaneciendo en condiciones de aislamiento y en compañía de sus captores y de otros rehenes, puede desarrollar por instinto de conservación y de supervivencia un lazo afectivo hacia ellos.

Se trata del conjunto de mecanismos psicológicos, los cuales les permiten formar un vínculo afectivo de dependencia de las víctimas hacia sus captores, de modo que asumen las ideas, motivaciones, creencias o razones que ellos emplean para privarlas de la libertad y se asimila, en algunas características  al síndrome de estrés pos traumático.

Síntomas

La mayoría de expertos coinciden en estos:

Inicialmente: inapetencia, rechazo a los alimentos, problemas de insomnio, microsueños, pérdida o dificultades de orientación temporo-espacial, de dicción, de concentración y de aprendizaje.

Surgimiento de sentimientos positivos de las víctimas hacia sus captores, luego de unos días de cautiverio.

Estos se producen por las rutinas de convivencia entre víctimas y captores: reuniones, discusiones, comidas conjuntas, juegos para pasar los días de espera o de la negociación.

Sentimientos negativos de las víctimas hacia las autoridades, la policía, sus representantes o negociadores.

Se crean actitudes de bondad, por la concesión de algunos captores o secuestradores a las víctimas: permisos, comidas, consideraciones, para dormir, bañarse.

Se sienten agradecidas con sus captores, por lo vivido durante el cautiverio, por no haberse comportado de manera agresiva con ellas y por ello, acaban mostrándose simpáticas y agradables con ellos

Población afectada

– Mujeres maltratadas física y psicológicamente, violentadas, violadas (síndrome de Estocolmo doméstico)

– Niños abusados o maltratados física, emocional y sexualmente.

– Víctimas de incesto

– Prisioneros de guerra

– Miembros de sectas que son obligados a rituales

– Situaciones de secuestro criminal

– Prisioneros en campos de concentración

– Relaciones repetitivas de control e intimidación

– Personas víctimas de trata de personas.

– Negociadores de procesos políticos largos y complejos