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5/10/19

Cómo superar la destructiva sexualidad de un psicópata [5-10-19]


Cómo superar la destructiva sexualidad de un psicópata

Cómo superar la destructiva sexualidad de un psicópata

Comportamiento promiscuo y relaciones a corto plazo

El psicópata frecuentemente se involucra en comportamiento sexual promiscuo, y si llega a contraer matrimonio, éste dura muy poco (menos de un año); la psicopatía está estrechamente relacionada con la ausencia de compromiso. Esta actitud no es precisamente porque les guste el sexo, sino por el impulso que les da a su ego y la satisfacción de alejarse de ese aburrimiento que sienten prácticamente en todo momento. Además, el sexo con un extraño le permite al psicópata un acceso increíblemente rápido a la vulnerabilidad de esa persona, siendo por supuesto un paso más para llegar a un fin. Tienen un ojo especial para quienes se sienten solos, pues serían los blancos más fáciles de seducir.


Un proceso de seducción poco ortodoxo

La seducción de un psicópata se caracteriza, ante todo, por no ser nada común o predecible; no son hombres que lanzan piropos en la calle o mujeres que “saludan” con los ojos; de hecho, las personas que han caído bajo su influencia nunca sintieron que había ningún tipo de avance de su parte.

Los psicópatas llegan al punto de saber cómo acercarse a cada uno de sus blancos de tal manera que éstos se sientan atraídos sin saber exactamente el por qué, y sin siquiera considerar la palabra “seducción”. El psicópata tiene un aura de atracción inexplicable, pero que en realidad es una actuación cuidadosamente estudiada y aplicada en cada caso. Sin embargo, esta atracción no funciona con todas las personas, pues este individuo prefiere asumir un grupo de estrategias que le aseguren el éxito con quienes se sientan más vulnerables, y en este sentido no son pocos los que ceden ante ese hechizo aparentemente especial.


¿Qué ocurre cuando el psicópata se aburre?

La relación desde el punto de vista de la víctima no es nada sencilla, pues en todo momento el psicópata usará todo su arsenal para asegurarse de que se mantiene dócil y lo más importante: dependiente. Es un lavado de cerebro muy sutil, lento e imperceptible, el cual tiene efectos devastadores en la persona cuando el psicópata se aburre (pues ya no hay juego de seducción que jugar), y deja a la persona de su cuenta; es normal que las víctimas deban recurrir a ayuda psicológica, pues es muy fuerte el contraste entre la dependencia y el abandono repentino.


Ultimadamente, ¿Cómo sobreponerse la relación con un psicópata?


El comienzo para curarse de este tipo de relaciones es reconocer y entender la verdadera naturaleza del psicópata; no siente como el resto de nosotros, ni tiene ningún sentido de pertenencia o compromiso; su necesidad principal es satisfacer sus propios caprichos, en una carrera perpetua por huir del aburrimiento y la constante insatisfacción producto de no poder conectarse emocionalmente con nada ni nadie.

Un psicópata nunca honrará los sentimientos de sus víctimas, especialmente si se llega al punto de exigirles rendir cuentas sobre sus acciones. Como lo acotó Martha Stout en su libro “El sociópata de al lado”, “En general, las personas que carecen de conciencia viven su vida pensando que son superiores a todas las personas de este mundo”.

20/9/19

Amor irreal [20-9-19]

Amor irreal

Amor irreal

A este hay que de verdad tenerle miedo: deja cicatrices imborrables. Las va marcando, a fuego lento, y una va disfrutando en ese doloroso placer, hasta que un día se da cuenta que está completamente quemada.

El psicópata


Definición: hombre que padece de un servero trastorno de personalidad y relacionamiento encubierto, que disfruta de un juego de seducción, manipulación y poder, al que la mujer se sentirá involuntariamente atraída hasta quedar envuelta en una relación casi enferma (a veces deja de ser casi) y dependiente de la que le costará mucho tiempo, quizás años, salir y sobreponerse.

Descripción: Es un conquistador nato. Maneja perfectamente la estrategia, y qué tácticas utilizar para alcanzarla. No busque en rasgos físicos, se esconde detrás de cualquier fisonomía. Aunque seguramente tendrá una mirada cautivante y misteriosa. Sus víctimas son siempre mujeres con la autoestima baja. Y si no la tenían, llegan a desgastarla tanto, que su valoración cae hasta el punto en que no son capaces de dejarlos porque sienten que ya nadie va a amarlas como él. Ejerce una fascinación indescriptible, e incontrolable. Sí, creo que también injustificable. Porque cuando quiere demostrar amor, lo hace al extremo, de manera pasional, sorpresiva e inesperada. Sin cálculos ni medidas. Luego comienza la etapa oscura, repleta de gritos, reproches, recriminaciones, celos. A continuación las desapariciones, las ausencias, los silencios. Y ella extraña, añora, desespera. Busca al primero, a aquel que recuerda en sueños, al que la hace suspirar. Pero es el que paulatinamente, sin percibirlo, cada vez se muestra menos. Ella se queda prendada de una ilusión, de una actuación fugaz, de una puesta en escena. Luego el telón se cierra, los disfraces se guardan, las caretas se caen, y queda el ser despojado de belleza. La sombra de lo que nunca fue. Simplemente queda lo real. Sólo que de vez en cuando, cada vez que esté a punto de perderla, cada vez que la sienta lejana, volverá por sus disfraces y montará un nuevo acto. Y así, una y otra vez. Una y otra vez. Y las tendrá ahí, a su merced, embelesadas, idiotizadas, glorificándolos, necesitándolos. Presas y entregadas. Se apodera de ellas como una soga que las ata, como una droga que las hace adictas.

Características:
seductor, mitómano, manipulador, egoísta, desconsiderado, temperamental. Adictivo. Es como una montaña rusa que mezcla el placer y el dolor, aunque no siempre en la medida justa.

Conducta repetitiva: Ponerlas a prueba hasta encontrar el límite, para ver hasta donde se extiende su dominio, para comprobar la incondicionalidad. Va y vuelve. Está con una pero se enamora de otra. Oscila entre el amor y el desprecio.

La clave: Self preservation. El psicópata es como el golpeador. Lo hará, lo disfrutará, y volverá a pedir perdón de alguna manera. No deje que ese breve instante de arrepentimiento la enceguezca. No es más que parte del proceso. Volverá a lastimarla, a maltratarla, a rebajarla. Porque su mayor satisfacción reside en el poder dominarlas. Es difícil identificarlos en el comienzo, generalmente se lo ve cuando ya está enamorada, y es difícil desprenderse. Entonces, por si acaso, nunca deje que le pongan el pie encima, o la arrollen directamente.

Recomendación:
Mantenga siempre alta su autoestima, es el mejor escudo contra ellos. Cuando una se valora el psicópata no tiene lugar por donde atacar, no tiene flancos. Y si aún así ha caído en sus garras, cuando se encuentra a si misma justificando todas sus acciones, cuando se encuentra aferrándose a la esperanza de que él algún día él va a enamorarse aunque le esté diciendo en la cara que usted no le importa, cuando todas sus amigas le estén diciendo sinceramente que él está loco: CRÉALES. Haga un esfuerzo, deje de la do los sentimientos y escuche a la razón (en este caso aplica y es absolutamente válido). Si no, en 10 años, se encontrará maltrecha y desesperanzada esperando a alguien irreal.

19/8/19

Esto es para todas las mujeres que se han perdido por un narcisista

Esto es para todas las mujeres que se han perdido por un narcisista

Esto es para todas las mujeres que se han perdido por un narcisista

¿Alguna vez has estado en una relación con alguien a quien amabas tan profundamente que estabas seguro de que nunca más amarías a alguien de esa manera? Estaba enamorado de esta manera. Desafortunadamente, con un narcisista.


conocermemas.com

Después de que rompimos, yo fui una persona completamente diferente. Todos mis ideales románticos estaban rotos y el mundo entero parecía completamente oscuro y sombrío. Ya no creía en el verdadero amor y la felicidad.

Estaba sola, triste y deprimida. Ya no me sentía como si estuviera a cargo de mi vida. Todo lo que quería hacer era dormir y fingir que no tengo que enfrentarme a la cruel realidad, que la relación ha terminado. Sentí que mis días y toda mi vida se me escapaban de las manos y que era incapaz de hacer nada.

El dolor era muy real, y tardé tanto tiempo en sanar que a veces pensaba que nunca más podría reparar los pedazos rotos de mi corazón. Sin mencionar los pensamientos paralizantes que pasaban por mi cabeza como si nunca pudiera estar emocionalmente estable y lista para amar de nuevo.

Pero nunca fui así, deprimida y triste. Siempre fui una chica positiva y feliz que amaba la vida. Siempre fui optimista y agradecida por todo lo que tengo.

Y entonces conocí a mi narcisista. Y convirtió mi brillante y colorido mundo en un lugar gris y triste. Mi yo previamente equilibrado y emocionalmente estable de repente se convirtió en un lío de depresión y ansiedad. Mi alegre naturaleza fue destruida sutilmente pero a fondo. Me convertí en una sombra de mí misma.

Sí, yo sabía que no era así. Era consciente de que debía dejarlo porque nunca cambiaría. Pero no pude. Y me odiaba por eso. Continuó tendiéndome trampas y su naturaleza encantadora y manipuladora me mantenía intoxicada con negatividad, baja autoestima y dudas sobre mí misma.


La clave era que yo confiaba en él.

Mi alma ingenua y crédula ha confiado en sus dulces palabras. Me aseguró que estaba enamorado de mí de la misma manera que yo de él. Era un conversador sutil e incluso un manipulador aún más sutil. Pero, las mentiras son mentiras, y pronto empezó a romper sus promesas y a romper mi corazón poco a poco.


Pero también me hizo sentir segura (a veces).

Me sorprendió con su nivel de compromiso al principio de la relación. Siempre estuvo ahí para mí. Incluso se estaba esforzando para verme y asegurarse de que todo estuviera bien. Me sentía como si finalmente hubiera conocido a mi Superman.


Cuando estaba con él me sentía completamente a salvo y segura. Pero no me di cuenta de que cada vez dependía más de él. Y eso era lo que siempre quiso. Su plan era seducirme, hacerme confiar ciegamente en él para que dejara caer todas mis defensas para que se saliera con la suya porque mi yo indefenso y vulnerable ha creído en todas sus mentiras.


Realmente lo amaba.


Sí, lo amaba con todo mi corazón y pagué un precio muy alto por ello. Ignoré todas las banderas rojas. Y ellas estaban allí. Él mismo me dijo que tuvo muchas relaciones rotas antes de conocerme. Pero, ingenuamente pensé que conmigo iba a ser diferente. No lo fue, por supuesto.

Era alguien que no podía amar a alguien más que a sí mismo. No estoy seguro de que se amara a sí mismo. Estaba lleno de inseguridades y dudas de sí mismo que proyectaba en los demás. Ganó su confianza en sí mismo y su importancia a través de la admiración de los demás.

Para él, yo era otro objeto que era lo suficientemente bueno como para satisfacer sus necesidades narcisistas y proporcionarle suministros narcisistas. Aprendí por las malas que no se puede cambiar. No puede aprender a amar realmente porque sus emociones (si es que las tenía) eran superficiales.


Me hice prisionera de mi amor por él.


Siempre creí en las almas gemelas. Cuando lo conocí por primera vez, pensé que finalmente conocí a mi alma gemela, la persona con la que debo pasar el resto de mi vida. Así que, cuando empezó a mostrarme su lado malo, no pude dejarlo. Porque, ¿cómo puedes dejar a tu alma gemela? Pensé que de alguna manera todo es culpa mía y que debería esforzarme más por salvar mi relación.

Poco a poco, su crítica constante hizo disminuir mi autoestima. Me insultaba y luego me criticaba por ser demasiado sensible y por no querer hacerme daño, sino por mi propio bien.

Y aún así, seguí arrastrándome hacia él todo el tiempo. Mi pobre corazón no pudo dejarlo ir. Creía crédula que estaba luchando por las razones correctas y que al final me recompensaría con su amor y finalmente tendríamos una relación estable. ¡Qué equivocada estaba!


Me perdí en el proceso de amar a un hombre narcisista.

De una mujer feliz, segura y fuerte, me convertí en una niña ansiosa, deprimida y débil. Creía que no valía la pena ser amada y veía negatividad en todas partes.


Afortunadamente, me las arreglé para reponerme y encontrarme de nuevo.

Finalmente me di cuenta de que estaba pasando por un infierno por alguien que ni siquiera me respetaba ni me amaba. Así que decidí terminar las cosas con él por mi propio bien.

Fue muy duro al principio. Pasó mucho tiempo hasta que empecé a sentirme bien de nuevo. Sin embargo, lo que me mantuvo luchando fue mi determinación de volver a ser la misma de antes. En lugar de seguir siendo un desastre, elegí ser feliz de nuevo.

Poco a poco, paso a paso, fui reconstruyéndome de nuevo. Fue un proceso largo, pero sanador. Me había vuelto aún más fuerte que antes.

¡Sobreviví al narcisista y renací de nuevo en una persona mucho mejor! Me di otra oportunidad de encontrar el amor de nuevo. Y esta vez, con un hombre verdadero y real.

13/8/19

Enamorarse de un psicópata [13-8-19]

Enamorarse de un psicópata


Enamorarse de un psicópata

¿Es posible enamorarse de un psicópata? La respuesta a la pregunta es «sí»: todos podemos enamorarnos de un psicópata.

No todos los psicópatas son como el doctor Annibal Lecter o el yupie — interpretado por Christian Bale — de American Psycho. Dentro de la psicopatía existe un amplio espectro que va: desde el criminal-asesino hasta el aparentemente encantador vecino de enfrente; una persona integrada en la sociedad que trabaja, estudia, tiene hijos y familia.

Los psicópatas, a pesar de ser personas narcisistas, egoístas y sin ningún tipo de empatía, también acostumbran a ser personas aparentemente encantadoras. Y digo aparentemente porque sólo lo parecen, no lo son. Pero si por algo destacan estas personas dañinas, es por su excelente capacidad de manipulación. Un rasgo esencial para conseguir enmascarar su verdadera naturaleza. Por eso, si sospechamos que nos estamos enamorando de una persona que encaja con estos rasgos de personalidad, es importante estar atent@s e identificar a tiempo otras características sutiles que nos quiten definitivamente la venda de los ojos y nos eviten un montón de problemas más adelante.

La posible víctima de un psicópata está siempre en una situación muy vulnerable porque, en primer lugar, no espera estar en las redes de un psicópata y, en segundo lugar —en parte como consecuencia del primero — es incapaz de detectar las señales externas que deberían ponerla en alerta y adoptar una actitud defensiva.


Lo que debes saber para no caer en las redes de un psicópata:


La característica principal de un psicópata es su anestesia afectiva. Jamás siente culpa por lo que hace y los únicos que sufren las consecuencias de sus actos son las personas de su entorno.  Los únicos sentimientos que un psicópata puede experimentar son:  cólera, ira o tristeza, cuando las cosas no salen como quiere. Cualquier cosa que haga, la hará movido por su propio interés y, para llegar a su objetivo, será capaz de simular amor, compasión, solidaridad, ternura y hasta amistad… aunque en realidad carezca de todos esos sentimientos y cualidades. Debes tener en cuenta que el máximo placer para un psicópata es anular la voluntad del otro, explotarlo, atacarlo y demostrar su superioridad respecto a su víctima. Cualquier estrategia es válida para conseguirlo.

Aunque no todos los psicópatas actúan dentro del mismo ámbito. Algunos manifiestan su patología dentro del ámbito familiar, otros dentro del ámbito laboral, o en el ámbito de sus relaciones personales y sexuales. Por ejemplo, un psicópata puede victimizar a su pareja e hijos y, sin embargo, ser una persona encantadora de puertas hacia fuera. La psicopatología también es conocida como «locura moral» o «locura sin delirio», porque la persona posee la capacidad de juicio intacta, sabe diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, pero en cambio no le importa hacer daño a los demás si con ello consigue lo que quiere.

El psicópata, no llega a ser un enfermo mental, pero no es normal. No se corta un pelo a la hora de utilizar la mentira y con su locuacidad y encanto superficial es capaz de enredar al más avispado. Sin embargo, hay algunos detalles que le delatan: es arrogante,  e impulsivo, se auto valora de forma exagerada y casi siempre va en busca de estímulos para divertirse, porque tiene tendencia a aburrirse; quizás por eso algunos psicópatas suelen comportarse de forma promiscua y sus relaciones «sentimentales» duran muy poco.


¡Cuidado! Las 10 profesiones con más psicópatas:


¿Sabías que entre los abogados, los gerentes, los cirujanos y los comerciales se concentran más cantidad de psicópatas? Son profesiones que les llaman la atención porque los psicópatas son narcisistas de cuidado y el poder les gusta tanto como a un niño un caramelo.

Aquí va el ránking de las 10 profesiones con más psicópatas. Ten cuidado si te enamoras de un…:

1. CEO de una compañía / Líder político.
2. Abogado.
3. Personalidad de la televisión o de la radio.
4. Comercial.
5. Cirujano.
6. Periodista.
7. Policía.
8. Clérigo.
9. Cocinero/Chef.
10. Alguien que trabaje en el mundo financiero (banqueros, asesores, etc…)


5 sutiles señales para detectar a un psicópata:


A veces es complicado darte cuenta de que estás tratando con alguien al que le falta un tornillo, por decirlo de alguna manera. A pesar que hay aspectos muy reveladores sobre una personalidad con rasgos psicopáticos: la manipulación, la obsesividad, el narcisismo exacerbado… Otros, que nos pueden dar la clave de con quién estamos tratando, son menos obvios. En mi caso, hasta que no busqué información para escribir mi novela Amigas 4Ever — en la que aparece un psicópata — no caí en la cuenta de que a lo largo de mi vida me había topado con dos (ambos en el ámbito laboral). El primero era una mujer, y el segundo un hombre. Os puedo asegurar que no he visto cosas más tóxicas en toda mi vida.

Ahora me acabo de acordar de un chiste muy tonto. No, no me desvío del tema. Ahora verás porqué.

Va un tío conduciendo por la autopista y pone la radio. Están dando las noticias y, de repente, el locutor da un boletín de emergencia.

—Atención a todos los conductores que en estos momentos circulan por la autopista interestatal. Hay un loco peligroso conduciendo contra dirección.

El tipo que va conduciendo da un volantazo para no chocar frontalmente con un vehículo y exclama.

—¡Joder, qué dice! ¡No hay sólo uno!

Vale, el chiste es malísimo, pero viene a cuento. ¿Y si resulta que el/la mal@ de la película eres tú?

Te propongo un juego. Mira en cuántos de los 10 puntos que vienen a continuación encajas (yo juego contigo, me encanta jugar).


10 puntos para saber si eres psicópata (o te has enamorado de uno):


  1. Siempre buscas salirte con la tuya, sin importarte las consecuencias. Yo no. Punto descartado. Si tú también lo has descartado, vamos por buen camino 
  2. Te levantas muy tarde y te acuestas muy tarde. Los espíritus nocturnos suelen estar asociados a personalidades maquiavélicas, narcisistas y psicópatas (según un análisis encabezado por el doctor Peter K. Jonason). Caramba, yo podría encajar en esta definición. Soy ave nocturna. ¿Y tú? Vamos a seguir 
  3. No bostezas cuando ves bostezar a alguien. Según un estudio publicado en la revista Personality and Individual Differences, las personas con tendencias psicópatas son menos propensas a bostezar cuando ven a alguien más hacerlo, porque carecen de empatía. Ufff…, de esta me libro. Es pensar en un bostezo y ya estoy bostezaaaanggg…doooo….
  4. Tienes poco autocontrol y eres fanático de las recompensas. Esta la elimino de mi lista. No va conmigo. Aunque si me ofrecen chocolate como recompensa… ¿Qué tal, tú? ¿Cómo vas?
  5. Te gusta demasiado el café. Por lo visto existe una tendencia a la preferencia de ciertos sabores por parte de los psicópatas. Un experimento con 500 personas concluyó que aquellas con personalidades más narcisistas y agresivas eran más propensas a decantarse por sabores amargos, entre ellos el café. Bueno…, creo que voy a pasarme al té.
  6. Eres manipuladora. Utilizas diferentes estrategias, como victimizarte, criticar, amenazar y hacer sentir culpable al otro para conseguir lo que quieres. Lo confieso:alguna vez lo he hecho, pero no es mi modus operandi habitual.
  7. Eres mentirosa. Sabes que lo que estás diciendo es falso, pero resultas tan convincente, que esperas que los demás te crean. Nada. Cada vez que miento se me nota a la legua. Hasta me paso de sincera. ¿Y tú?
  8. Eres fascinante. Sabes que tu personalidad engatusa a todo el mundo y aprovechas esa ventaja para manipular a tu víctima de turno. No sé si genero fascinación, pero estoy segura que lo de manipular no va conmigo.
  9. Eres seductora. Utilizas la seducción con el fin de influir en el otro para modificar su opinión y/o comportamiento en tu propio beneficio. Mi respuesta es ídem a la anterior. Espero que la tuya vaya en mi línea.
  10. Eres intuitiva. Tienes una gran intuición para percibir las necesidades del otro y eso te va de perlas para controlarlo. Intuitiva a tope, pero jamás utilizo mi don para hacer daño, más bien lo contrario.

Llegados a este punto, declaro que no soy una psicópata. ¿Y tú? ¡Espero que tampoco! 😀

Pero recuerda, si intuyes que te has enamorado de un psicópata, huye de él como de la pólvora. Estos personajes sólo están bien en la ficción (dan mucho juego).

7/8/19

EL PODER: El único amor de los narcisistas

EL PODER: El único amor de los narcisistas

EL PODER: El único amor de los narcisistas

libresdelnarcisista.blogspot.com

 El poder constituye un servicio, un medio para lograr determinados fines. Los que lo ejercen son los que mandan, los que toman las decisiones, los que supervisan, controlan, corrigen, sancionan, conducen. 

Por supuesto, cuando el poder pierde su razón de ser, cuando se convierte en un objeto en sí mismo, se desnaturaliza y se transforma en abuso.

Ese es el caso del narcisista.

Él no tiene una visión del poder como servicio. En absoluto. Para él significa, sencillamente, que está al mando, que es superior, que vale más, que es especial, único, que tiene derecho a todo, y que todos le deben pleitesía. Hacer lo que le apetece sin tener que dar cuenta a nadie de sus actos.

El poder le obnubila de tal manera que le hace creer que es un dios.

Lamentablemente, a veces los mejores, los más sanos emocionalmente, rechazan el poder, y ceden el espacio a personas como el narcisista, que abusan de su posición para medrar y hacer daño a otros.

A nivel individual, el poder es un atributo de la persona relacionado con la posibilidad real que tiene de decidir, en forma libre y responsable, sobre su vida, asumir determinados valores, iniciar o concluir un proyecto o una relación, etc.

El poder personal es un componente de la autoestima. Conocer sus recursos, decidir cómo utilizarlos, decir “sí” o decir “no” cuando convenga, vivir pro-activamente, sentirse responsable de sí mismo, todo eso es poder y está estrechamente relacionado con los niveles de autoestima de la persona.

El abuso narcisista, precisamente, está diseñado para despojar a la víctima de su poder personal. Así es como socava y vampiriza su autoestima.

Nada hay en este mundo que hinche y obsesione más a un narcisista que dominar y controlar a otras personas.

Tanto si idealiza a alguien, como si lo devalúa y descarta, lo que está detrás es un ansia idolátrica de poder. La acción destructiva del narcisista sólo se explica por la ración de poder y control que le reporta.

Esto es, en el fondo, el combustible, el poder y control que ejerce sobre los otros.

Para el narcisista lograr arrancar reacciones emocionales en su víctima significa que tiene poder sobre ella, que la controla. Esa es la interpretación que hace desde su lógica perversa.

La sensación que experimenta es embriagante.

Lo mismo si logra arrancarle unas palabras de admiración, que si la hace llorar o la deja sumida en un estado de confusión y pena.

Sin emociones positivas que llenen su corazón, con el vértigo de su vacío que le arrastra continuamente, sin conciencia moral que le sirva de freno, lo único que da sentido a su vida es el poder. Esa es la base de su narcisismo patológico.

El poder es todo para él.

 Esta gran verdad, no sólo aplica para las relaciones interpersonales, de amistad o de pareja. Toda la vida del narcisista está regida por la misma idea fija: tener el poder, dominar y controlar, ser superior, estar por encima. Una y otra vez.

Por eso, vayan donde vayan, intentarán ocupar los puestos de poder y de control. Lo persiguen como las abejas a las flores, esa es su mayor ambición: ser el jefe, dominar a otros, estar por encima y que todos reconozcan su superioridad. Que lo admiren y lo respeten, incluso que le tengan miedo.

Esa es la razón de que se encuentren tantos narcisistas y psicópatas infiltrados en el mundo de la política, de las grandes finanzas, y en los puestos de dirección de las organizaciones, a veces con devastadoras consecuencias para las instituciones que los encumbran.

Logran ubicarse en las esferas del poder porque lo buscan deliberadamente. Lo desean con todas las fibras de su ser, no hay para ellos nada más importante.

Utilizan para alcanzarlo todas sus dotes de seducción, que no son pocas, su locuacidad, su encanto. Identifican de inmediato a las personas claves, y se mimetizan con ellas, las espejean y conquistan. Copian sus valores, su vocabulario, su estilo de vestir, sus gestos, sus hobbies,…

Dado que son excelentes actores, convencen a otros, se muestran serviciales, amables, con la gente que les conviene. Todo vale con tal de obtener una ración de poder.

Por supuesto, no tienen ningún escrúpulo en mentir, ni sienten ninguna empatía por nadie, se aprovecharán de sus compañeros, y explotarán a los más aptos. Se robarán las ideas más brillantes sin inmutarse, lanzarán campañas de difamación contra sus competidores, a su paso irán dejando los cadáveres de su depredación.

RECUPERAR EL PODER PERSONAL

El narcisista interpreta el Contacto 0 como una pérdida de poder. Es por eso que constituye la medida estrella que lo derriba, porque si ya no puede dominar y controlar a su víctima, está perdido, se queda sin combustible, es el fin de su régimen abusivo.

La víctima fue despojada, por medio de la manipulación y el abuso, de su poder personal, lo que erosionó su identidad y su autoestima. El camino de la recuperación es volver a ejercitar este poder, que le pertenece por derecho propio, al igual que su vida, su tiempo, su atención.

Es una cuestión de dignidad.

Recuperas el poder que te ha sido arrebatado cada vez que tomas decisiones en forma libre y responsable. La primera de todas es el Contacto 0, para muchas víctimas significará un acto de verdadera liberación personal, el primero después de mucho tiempo.

Todo lo que alimente tu autoestima, te ayudará también en este camino de recuperación del poder personal:

* Entrar en contacto con tus deseos, necesidades y sentimientos;

* Expresar libremente lo que sientes, comunicarte asertivamente;

* Conocer y valorar tus recursos internos, tus talentos y virtudes;

* Establecer tu agenda personal;

* Definir con claridad tus límites y tus círculos de confianza;

* Centrarte de nuevo en ti mismo, en tus valores personales;

* Aceptar y amar tus vulnerabilidades;

* Reconciliarte contigo mismo y con tu historia;

* Practicar algún deporte, hacer ejercicio físico, reconectar con tu propio cuerpo.


Cada pequeño paso que das para incrementar tus niveles de autoestima, te empodera y te sustrae del dominio y el control del depredador emocional.

Ten fe en ti mismo, aunque fracases mil veces, saldrás adelante. Los pequeños logros de cada día van marcando el camino. Un abrazo.

15/10/18

Narcisismo y Amor [15-10-18]


Narcisismo y Amor
Narcisismo y Amor

Stefanie Wurst y sus colegas en la Universidad de Munster, encontraron algunas novedades para explicar la relación entre narcisismo y relaciones amorosas.

Casi cualquiera sabe que un narcisista es, en una definición reduccionista, alguien que se ama a sí mismo tan mal como ama a los demás. Una persona incapaz de amar a nadie que no sea él mismo. Alguien con tantas fallas de autoestima que su necesidad de ser grandioso es insaciable y que vive o muere psíquicamente en función de la opinión de los demás.

El grupo de investigadores alemanes decidió estudiar dos rasgos y su relación con la vida amorosa: la admiración narcisista y el concepto de rivalidad (Narcissistic Admiration and Rivalry Concept). La investigación revela que la relación con un narcisista tiene una trayectoria descendente: comienza con la infatuación que provoca una personalidad carismática y seductora como la del narciso o narcisa, pero el deslumbramiento inicial da paso a la decepción cuando entra en juego la excesiva necesidad del narciso de ser el número uno en todo, aunque tenga que destruir a los demás para lograrlo, incluyendo a su pareja. Uno de los rasgos más nocivos para la construcción de una relación amorosa y compasiva es la rivalidad; el deseo irrefrenable de dominar, tener la razón y ser siempre el protagonista.

En el corto plazo, muchas relaciones parecen viables y hasta bonitas. En el largo, la rivalidad narcisista se manifiesta en actitudes destructivas para el amor: incapacidad de perdonar los errores, tendencia a pelear por todo y una actitud crítica hacia la pareja la mayor parte del tiempo.

Son los rasgos opuestos los que permiten el éxito en una relación: generosidad, facilidad para perdonar, sensibilidad, apoyo y capacidad para cuidar.

Algunas preguntas de los cuestionarios utilizados durante esta investigación fueron las siguientes:

Dimensión Admiración:


1. Generalmente, soy muy hábil para tratar con las personas 2. Ser una persona muy especial me da fuerza 3. Soy grandioso

Dimensión Rivalidad:

1. La mayoría de las personas son, de algún modo, perdedores 2. Quiero que mis rivales fracasen 3. Casi no puedo soportarlo cuando otra persona es el centro de atención

Si fuera posible ver las respuestas a estas preguntas, de candidatos potenciales a pareja, con fuertes tendencias narcisistas, muchos saldrían huyendo.

En el inicio de las relaciones, la gente muestra sus cualidades y oculta sus defectos. Es con el paso del tiempo cuando los verdaderos rasgos del carácter tantos positivos como negativos se manifiestan con claridad.

Pienso en una pareja que se pelea por todo, que siempre minimiza los logros del otro, incapaces de reconocerse lo bueno, siempre compitiendo por tener la razón. Una posible explicación para este tipo de relación es el desafortunado encuentro de dos narcisos que luchan por tener el poder, torpes para perdonar, para reconocer sus errores y para apreciar el contar con un compañero de vida.

7/9/18

¿Duerme con un psicópata? [7-9-18]


¿Duerme con un psicópata?

¿Duerme con un psicópata?


Se alimentan de nuestra autoestima, quieren destruir a todo el que se ponga a tiro. Son psicópatas emocionales, y lo recomendable es cortar la relación con ellos.


NO QUIERE comer tu hígado: se alimenta de tu autoestima, tu vitalidad y tu seguridad hasta que te destruye psicológicamente. Actúa sabiendo lo que hace, sin remordimientos: no los tiene porque es incapaz de sentir. Es un psicópata integrado y tú eres la presa. Hasta un 4% de la población tiene este perfil predador en distinto grado; la mayoría son hombres, según datos del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad.

Cuando uno se imagina a un perturbado así piensa en Hannibal Lecter, el cruel asesino de El silencio de los corderos. Pero no hace falta ver películas para encontrarse con un tipo de estas características: estamos rodeados de ellos. Los psicópatas no criminales tienen la misma sangre fría y el mismo objetivo que los que sí lo son: destruir a quien se ponga a tiro. Su modus operandi es buscar una presa, escrutarla, detectar sus debilidades y seducirla con un cebo difícil de esquivar. Te mimará como un padre si perdiste al tuyo de pequeña, te dirá lo sexy que eres si te acompleja su cuerpo, se mostrará divertido si crees que eres una persona aburrida… No hay mejor seductor, es irresistible, te colma de atenciones, tu WhatsApp es un hervidero de corazones, es tu mejor confidente, te entiende a la perfección, coincidís en todo… Sois almas gemelas.

Pero hay algo en tu cuerpo que te alerta, vagas sensaciones de inquietud; no puede ser tan ideal, sus palabras de amor a medida suenan falsas. De hecho, lo son: no las sienten, las aprenden. Intuyes que algo no encaja, pero no sabes qué. ¡Si es perfecto! Te entregas enseguida: en la cama es el no va más, tú eres lo que importa, te hace saltarte hasta tus propias normas. Otro cebo más, el sexo rompedor y sin tabúes. La relación va viento en popa, las dos mitades de la naranja encajan perfectamente… hasta que empieza a hacer un zumo contigo. De un día para otro desaparece sin más. Repasas tus últimas conversaciones y eran de telenovela. No entiendes nada. Le buscas, le llamas, mensajes sin respuesta, el vacío y el silencio como castigo. Pides explicaciones y recibes, en el mejor de los casos, respuestas frías y cortas; insistes. Te hace sentir que le acosas, que estás loca, que eres ridícula, te humilla, niega que haya un conflicto, huye del enfrentamiento. Ahora tú te sientes culpable: te preguntas si quizá has sido muy pesada (o pesado), si no debiste ir tan rápido. Entonces comienzan los trastornos para la víctima: pensamientos obsesivos, apego patológico, insomnio, problemas alimentarios, de concentración. El psicópata, además, suele actuar aislando a su presa de las relaciones familiares y de sus amistades de manera que, cuando la tiene dominada mentalmente, la víctima no sabe dónde agarrarse.

No busques más explicaciones: ya no le diviertes, ya te tiene atrapada sin resistencia y anda distraído seduciendo a otra presa. Probablemente la rondaba antes, pues son muy promiscuos e infieles. Y te lo hará saber: irá con ella a los sitios que frecuentaba contigo, será abiertamente cariñoso con ella en las redes sociales o te hará llegar noticias de su nueva conquista. Lo asumes, aceptas la derrota. Con la autoestima por los suelos entras cada día en sus redes sociales para saber de él, pero aún te queda dignidad para dar carpetazo. Es frecuente que este tipo de persona se dedique a destruir tu reputación, a mentir sobre ti, a contar a todos que estás loca… Pero después de unos días sin contacto tu móvil parpadea: “Te echo de menos” o “estoy escuchando nuestra canción…, sin ti no soy nada”. No te dejará escapar hasta que él quiera. ¿Qué hacer? Aquí los especialistas coinciden con el consejo tajante de una de las mayores expertas en predadores emocionales, la psicoanalista Marie-France Hirigoyen: “Huir, cortar completamente la relación, contacto cero”. Bloquea su número en el teléfono y no permitas ningún acercamiento. Te tienta pensar que él puede cambiar, sientes pena por él y crees que volverá a quererte: olvídalo, le resultas completamente indiferente, nunca te quiso, son incapaces de sentir. Para él eres un mero objeto. El retrato de los expertos es definitivo: este predador carece de empatía, de remordimientos, de sentimientos, le complace el resultado de su crueldad.

Clínicamente, los psicópatas no son enfermos, no se pueden curar: padecen un trastorno de la personalidad para el que no hay tratamiento. Tampoco ellos lo buscan: mientras tienen una víctima, no sufren. Cuando acaba el juego, el vacío que experimentan les devuelve a la cacería. Se creen seres superiores en inteligencia y consideran que los sentimientos son una debilidad. Nunca han sentido, pero estudian las pautas humanas y se las apropian: saben mostrarse tristes o enamorados, pero todo es puro teatro.

Aunque ahora lo pienses, no eres una persona débil: al contrario, estos individuos disfrutan seduciendo a gente inteligente y con fuerte personalidad que supongan un reto, que tengan las cualidades de las que ellos carecen para nutrirse de ellas. Necesitas un terapeuta que te ayude a descubrir por qué grieta emocional se ha ­colado. Te ha destruido, pero, a diferencia de él, tú sí tienes salida.

8/12/17

Nos quedamos en la edad en la que nos hizo falta amor


Nos quedamos en la edad en la que nos hizo falta amor
Nos quedamos en la edad en la que nos hizo falta amor

soyespiritual.com

Con mucha frecuencia me encuentro con personas que por fuera parecen de 20, 30 o 40 años, pero en su interior son como si se hubiesen quedado en su mas tierna infancia, aún añoran el amor que les hizo falta cuando eran pequeños. Y se quedan así hasta el momento en el que por su cuenta aprenden a encontrar la satisfacción en sí mismos

Nos quedamos en la edad en la que nos hizo falta amor.

Cada etapa tiene sus necesidades, es decir, la forma en que requerimos del cuidado y amor de los padres cambia año tras año.

En la etapa temprana de la niñez se forma la confianza, por eso en este punto de la vida el amor se expresa con los cuidados de la madre y su atención a las necesidades del niño. Si durante esta fase el cariño de la madre es poco constante o ella rechaza a su hijo, eso puede causar en él desconfianza y temor excesivo por su bienestar.

En la vida adulta es dificil establecer contacto con este tipo de personas; cuando entablan una relación de pareja es común que sientan la necesidad de probar a la otra persona, sometiéndola a situaciones que la hagan demostrar su fidelidad. Cuando se trata de relaciones interpersonales especialmente cercanas, pueden sentirse vulnerables e indefensos.

Un par de años mas tarde, a los 2 o 3 años de edad, el niño aprende a ser autónomo y desarolla el autocontrol. Si los padres dificultan el desarrollo de estas áreas, por ejemplo haciendo ellos lo que el niño puede hacer por si mismo sin dificultad, o por el contrario esperan que haga cosas que le serían imposibles, entonces se crea la sensación de vergüenza. Por otro lado, si los padres corrigen en exceso a su hijo sin tener en cuenta las necesidades reales y naturales de su edad, es de esperar que el nño tenga problemas para controlar el mundo que lo rodea, y controlarse a sí mismo.

Ya siendo adultos, en vez de ser seguros de sí mismos, este tipo de personas sienten que los demás los analizan detalladamente y los tratan con desconfianza y/o desaprobación. Tambien es posible que presenten síntomas de trastornos obsesivo-compulsivos y delirio de persecusión.

A la edad de 3 a 6 años el amor se demuestra incentivando la independencia, apoyando la iniciativa, la curiosidad y la creatividad. Si los padres no permiten que el niño actúe de manera autonoma en esta fase, y responden con castigos desmesurados al comportamiento del pequeño, se desarrollará en él el sentimiento de culpa.

La vida adulta de una persona con este tipo de carencias se caracteriza por la falta de enfoque y resolución para trazarse metas reales y alcanzarlas. Además, el constante sentimiento de culpa puede ser la causa de pasividad, impotencia o frigidez, y también de comportamiento psicopático.

En la edad escolar se desarrollan la diligencia y el amor al trabajo. Si en este periodo se duda de las capacidades del niño o de su estatus con relación a otros de la misma edad, eso puede quebrantar el deseo de seguir estudiando, y tambien puede dar paso al sentimiento de inferioridad que en el futuro acabará con su propia seguridad en su capacidad de ser un miembro activo y productivo de la sociedad.

Si los niños perciben los logros escolares y el trabajo como el unico criterio que determina su éxito, entonces en la vida adulta ellos seguramente se convertirar en la así llamada “masa trabajadora“ en la jerarquía de roles de la sociedad establecida.

Propongo extenderle la mano a tu niño interior, y ayudarlo a crecer. Para eso, busca una fotografía tuya de cuando eras pequeño, o sencillamente imaginate al niño que vive en tí. ¿cuántos años tiene? ¿cómo se ve? ¿en qué piensa? ¿quién está a su lado? ¿que le preocupa?

Habla con él.

Toma una hoja de papel y dos lápices de colores diferentes, uno con la mano derecha y el otro con la izquierda. Si eres diestro, con tu mano derecha será tu ”yo” adulto quien escriba, y con la izquierda será tu “yo” niño quien tome la palabra. Si eres zurdo, lo haces al contrario.

Ahora solo se trata de tí y tu niño interior. ¿Quién hablará primero? ¿como empezará la conversación? Las respuestas que obtendrás podrían ser inesperadas y sorprendentes.

Ahora, ya que encontraste a tu niño interior y estás hablando con él, es la hora de que entre los dos surja una relación: Conversa con ese niño todo el tiempo que él quiera, Pregúntale qué le hace falta: dale lo que pida. Llámalo por su nombre (el tuyo), dile palabras dulces y amorosas, exprésale tu amor, recomiéndale algo. Sé para él el padre que necesitabas cuando tenías esa edad.

Autor: Irina Parfénova — Psicóloga