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12/11/18

Hijas e hijos de madres narcisistas

Hijas e hijos de madres narcisistas

Hijas e hijos de madres narcisistas

facebook.com/comunidadsobreviviendoapsicopatasynarcisistas

Las hijas e hijos de madres narcisistas suelen tener enormes dificultades para romper la dinámica tóxica, no es que quienes tienen padres narcisistas la pasen mejor, pero cuando es la madre la progenitora patológica, se encuentran con el pesado agregado de que el concepto de madre como un ser generoso y pródigo es socialmente incuestionable, por lo que, aun cuando el hijo o la hija logren darse cuenta del abuso que sufren, tendrán que vivir con la culpa que sus propias madres les introducen adrede, y con la sanción social de “¿cómo puedes no querer tener contacto con quien te dio la vida?”

Las madres narcisistas son muy difíciles de identificar, y para colmo, muchos asocian narcisismo con vanidad. Esto último no es necesariamente así, no todas las madres narcisistas son vanidosas, por el contrario, muchas fingen ser abnegadas y racionales. Son las madres que llevan tartas al colegio y colaboran en las reuniones de padres (en realidad, tejen sus redes de alianzas y venganzas allí), lucen sobreprotectoras con sus hijos, y hasta tradicionales en su forma de criarlos (necesitan niños sumisos que cuando crezcan sigan siendo suministros narcisistas). Sin embargo, hay características que las delatan:

  • Siempre tienen un enemigo que varía según los años, puede ser la vecina, otra madre del colegio, el padre de los niños, su propia hermana, un sobrino. Convencerá a sus hijos de que no tengan relación con ellos porque son “el demonio”. De más está decir que estas personas solo tuvieron la “mala suerte” de darse cuenta del juego encubierto de la narcisista.
  • Socialmente son agradables, nadie se da cuenta de que, en casa, odia, envidia, y resiente a todos aquellos que llevan vidas felices, o tienen más amigos, o lograron más objetivos.
  • Descartan a personas de su vida como si nada, si tenían una nueva pareja que quería a los niños, que se preocupaba por ellos sanamente, le dará tanta rabia que lo dejará de un día para el otro, sin explicaciones, culpándole de todo, e impidiéndole por todos los medios posibles que continúe la relación con sus hijos.
  • Querrán que sus hijos sean los mejores en todo, tal vez no pondrán presión directa en ellos (eso está mal visto ahora), pero sí les hará sentir que su atención (no podemos hablar de verdadero amor) está condicionada a resultados.
  • No soportan el más mínimo comentario que pueda poner en duda su perfección como madres, si una autoridad del colegio les pide más puntualidad, montarán tremenda escena contra el colegio, ellas no tienen la culpa de la informalidad con los horarios, sino que el colegio es represivo.
  • Les mentirán a sus hijos sobre todas las personas que pasen a ser sus nuevos chivos expiatorios. Lamentablemente, como los niños no pueden concebir que su madre les oculte la verdad, creerán ciegamente en lo que diga, desvinculándolos así de amiguitos, profesores, familiares, que podrían ser una buena influencia, y que por lo tanto ella reprueba.
  • Triangularán a los niños sin que lo noten, a uno le dirá que está enojada con su hermana y le llenará la cabeza en contra de ella, luego, a la niña la llevará aparte y le dirá lo mismo sobre su hermano.
  • Cuando los niños se vuelven adolescentes, es común que reaccionen de tres maneras: 
  1. Se rebela, sin entender completamente lo que está mal, pero sabiendo que está siendo víctima de manipulación. Esta/a joven pasará a ser “la oveja negra de la familia” y tendrá que soportar el ataque de aquellos miembros que todavía no identificaron a la madre como tóxica. 
  2. Para sobrevivir, y sin ser narcisista, aprenderá a manipular la situación, por ejemplo, finge estar enfermo/a delante de testigos para no hacer algo que la madre quiere que haga. Como la narcisista sabe que la están observando, deberá ceder. 
  3. No logra ver la dinámica perversa y cree que su madre es el centro del universo. Estas/os jóvenes tratarán, no obstante, de hacer las cosas típicas de las personas de su edad, pero la madre logrará que no las lleven a cabo si así no lo desea. No impedirá esta actividad abiertamente, un ejemplo típico es que les dirá que pueden ir a a una fiesta, pero a la hora de salir, súbitamente la narcisista tendrá tremenda taquicardia y la/el joven tendrá que quedarse para atenderla y para esperar el servicio médico. Este último grupo tiende a presentar enfermedades diversas, como auto inmunes, y trastornos hormonales, como así también síntomas de orden psicológico como ataques de pánico o depresión. La madre jamás pensará que ella es la causante de los problemas de salud de sus hijos, y esto le vendrá de maravillas para reforzar la idea de que estos/as adolescentes deben ser “cuidados y supervisados” por ella, y muchas veces es involuntariamente ayudada por médicos que, sin saber lo que hay detrás de esa mujer aparentemente preocupada por sus hijos, los medicará fuertemente, cuando en realidad los síntomas desaparecerían si lograsen desenmascarar el abuso. Lamentablemente, en estos casos, la madre narcisista ha ganado la pulseada, tendrá en sus hijos suministro narcisista por varios años más.

Es necesario seguir difundiendo información sobre narcisismo, y en paralelo, debemos revisar la idea de que todas las madres quieren lo mejor para sus hijos, la historia está plagada de ejemplos, desde Medea hasta Bernarda Alba, que demuestran lo contrario. Ayudemos a estas víctimas de madres narcisistas no juzgándoles cuando deciden alejarse, cuando deciden cortar con el vínculo tóxico. Cada uno siembra lo que cosecha, y estas madres que solo sembraron abuso, cuando queden solas, solo será la consecuencia de sus malos actos.

18/8/18

Los psicópatas son incapaces de amar a sus propios hijos [18-8-18]

Los psicópatas son incapaces de amar a sus propios hijos


Los psicópatas son incapaces de amar a sus propios hijos

Los rasgos de personalidad tríada oscura (DTP) son el narcisismo, el maquiavelismo y la psicopatía. Estos rasgos se manifiestan en las personas con un excesivo amor propio, una actitud manipuladora y una falta de empatía.

No está claro cuántas personas en la población tienen estos rasgos, pero varios estudios y estimaciones ponen el número entre un 1 y un 10%. A menudo se dice que los DTP tienen una obsesión consigo mismos, y luchan por ver el punto en los sentimientos de otras personas. Debido a esto, sus relaciones son a menudo abusivas y controladoras, los socios románticos son manipulados, utilizados y engañados para creer que están locos, antes de ser abruptamente devaluados y desechados.

¿Los narcisistas "nunca pueden amar a nadie"?

Según Perpetua Neo, psicóloga y terapeuta especialista en DTP, la respuesta es no:

"Narcisistas, psicópatas y sociópatas no tienen un sentido de empatía, no lo hacen y no desarrollarán un sentido de empatía, por lo que nunca pueden amar a nadie", explicó a Business Insider.

Y esto no cambia cuando tienen hijos. No hay un instinto primordial para proteger y alentar a sus hijos, porque no son vistos como una entidad separada, ellos son simplemente una herramienta que está a su disposición: "Los DTP tienden a ver a los niños como una extensión de ellos mismos y una posesión".

Esto es muy diferente del ambiente en el que crecería un niño en una familia saludable, en lugar de ser nutridos y enseñados los caminos del mundo, un hijo de un padre DTP crece sin conocer su propio sentido de sí mismo.

Las personas con estos problemas de personalidad esperan que el niño llene todo tipo de funciones que no deberían tener. Por ejemplo, los narcisistas tienden a ser personas muy infelices, con baja autoestima, por lo que descargar un montón de equipaje emocional innecesario a sus hijos.


¿Los monstruos reproducen monstruos?

Uno teme que los niños de DTP van a crecer y convertirse en su madre o padre. Sin embargo, según el blog NarcissisticMother.com, escrito por la psicoterapeuta Michelle Piper, esto sólo es cierto en la minoría de casos.

Piper escribe que los padres narcisistas odian la idea de que sus hijos crezcan, y quieren evitar que lo hagan el mayor tiempo posible para "seguir acariciando sus egos sedientos pero frágiles".

Una forma menos común de reaccionar de los niños de DTP es creciendo con una "respuesta de asedio", que es cuando se acostumbran a protegerse, haciéndose menos sensibles, aislados y extremadamente independientes. Sin embargo, el comportamiento más común en ellos es la "respuesta de cumplimiento", en la que la persona está acostumbrado a poner sus propias necesidades al lado, y desea complacer a todos los que conoce.

"Los hijos de narcisistas, tienden a tener esta compulsión por servir a otros, ahí es cuando se vuelven completamente empáticos, y son utilizados por más narcisistas y personas tríadas más oscuras en sus vidas".

Así que tu forma de ser a veces depende del sistema familiar en el que creciste.

13/8/18

Hijos de madres narcisistas y sociópatas [13-8-18]

Hijos de madres narcisistas y sociópatas


Hijos de madres narcisistas y sociópatas

Ya hemos hablado de padres narcisistas y psicópatas. En general son difíciles de detectar pero no tanto como reconocer a una madre con esas características. Las madres narcisistas y psicópatas cuentan con una ventaja adicional: la creencia popular de que las mujeres por ser capaces de dar vida automáticamente son empáticas y cariñosas. En más de un 90% de la población esto puede ser verdad (con matices, por supuesto) pero hay mujeres con desordenes de personalidad, que se autoreconocen como sociópatas o narcisistas y que aun así deciden tener hijos por diversos motivos: por tener “agarrado” a un hombre rico, por tener alguien que la cuide en su vejez, por tener más fuentes de ingreso, para disimular su doble vida o simplemente por capricho. El daño que causan estas mujeres en sus hijos es devastador porque el abuso y la erosión identitaria se prolongan tanto en el tiempo sin ser descubiertos que para cuando los miembros de la familia se dan cuenta de la dinámica perversa de la misma es probable que hayan desarrollado patologías como estrés postraumático complejo (una variante complicada del EPT), fobias, depresión, etc. Después de todo el narcisista o sociópata repitió este ciclo de abuso con sus hijos millones de veces desde su nacimiento y desarticularlo se vuelve complicado.

Las madres narcisistas puede clasificarse en controladoras, o sea, las que quieren dominar todos los aspectos de la vida de sus hijos; o en negligentes, aquellas que abandonarán sus funciones de madre negando contención emocional. Las madres narcisistas con un perfil más controlador tratan de sesgar todos los vínculos de sus hijos con personas sanas para que crean que esa realidad que viven a diario (triangulaciones con sus hermanos o familiares, castigos verbales o físicos cuando no hacen lo que el narcisista decide que hay que hacer, silencios prolongados para forzar un cambio de actitud) es lo normal y no se puede cambiar. Llegan a hablar mal de sus hijos frente a amigos o familiares para aislarlos. En otras ocasiones, cuando la madre tiene un perfil más negligente, pretenderá que sus hijos se hagan cargo de todas las cuestiones de la casa y del mundo adulto para que ella pueda dedicarse a la diversión y el ocio. Sin embargo, cada tanto montará alguna puesta en escena para exhibirse como una madre dedicada frente a los demás. En ambos perfiles de madres, cuando la niña o niño comienza a darse cuenta de que algo está mal e intenta poner distancia, utilizarán la culpa para hacerlos volver a su centro de locura y control.

El curso de acción para comenzar a tratar el abuso narcisista es la reducción o eliminación del contacto; sin embargo, muchos miembros de familias narcisistas se sienten culpables de hacer esto y terminan abandonando la terapia.  Además muchos otros familiares que no logran aceptar que hay algo mal tienden a culpabilizar a la verdadera víctima sumiéndola en la disonancia cognitiva y en la inacción. Lamentablemente esto sucede por la falta de información que hay sobre estos desórdenes.

Una psicoterapeuta que aborda el tema, pero más bien centrándose en la relación madre narcisista-hija mujer, es Karyl McBride en “Madres que no saben amar”. “Esta casa no será nunca lo que tú quieres que sea”; “no importa lo que te esfuerces, tu cuerpo nunca será perfecto”; “siempre fuiste una retrasada en matemática, ahora eres negada en economía”; “no te das cuenta que eres una fracasada, cómo quieres que te quieran”. Las consecuencias del actuar de esa madre serán que la hija esté siempre cuestionándose, nunca sienta que lo ha hecho suficientemente bien, ni que merece ser reconocida. Según esta autora el narcicismo de las madres daña más a las hijas que a los hijos. Esto sería porque la madre ve en su hija una extensión de sí misma en lugar de una persona independiente. Esto no siempre es así. Las madres narcisistas y psicópatas siempre eligen a un “favorito” y a “chivos expiatorios”. El género no es la variable principal para ocupar esos roles perversos que la madre diseña sino la utilidad que sus hijos puedan tener como suministro (“niño favorito”) o la capacidad de ver detrás de la máscara de su madre (chivo expiatorio).  La autora explica de forma excelente sus rasgos característicos:

  • Tienen una idea grandiosa de su propia importancia, es decir, exageran sus logros y talentos y esperan que los otros se los reconozcan.
  • Están obsesionadas con fantasías de éxito, poder y belleza ilimitado.
  • Creen que son especiales y únicas. Desprecian al resto porque son tontos o insulsos.
  • Requieren una admiración excesiva.
  • Creen que están en su derecho de recibir un trato especial.
  • Son explotadoras interpersonales o sea se aprovechan de los demás para alcanzar sus metas.
  • Carecen de empatía; no están dispuestas a reconocer los sentimientos y necesidades de los otros.
  • Con frecuencia envidian a otros y creen que los otros las envidian.
  • Muestran arrogancia, actitudes o modales altaneros.
  • Sus necesidades están primero.
  • Fingen ser buenas madres y buenas esposas pero en la intimidad maltratan, triangulan, abusan a sus más cercanos. Muchas son promiscuas pero logran que pocos sospechen.

Con características así es difícil que una hija o hijo logre una conexión especial con su madre y las consecuencias no se dejan esperan: esa hija tratará bajo todos los medios de ganarse el amor de su progenitora, obtener su atención y nunca sentirá que es capaz de complacerla. Y el daño se va expandiendo, porque esa madre siempre pondrá sus opiniones por sobre la de sus hijos, nunca los apoyará para que sean independiente, y toda la familia girará en torno a ella. Si uno pregunta ¿dónde está el padre? La respuesta evidente es que ese esposo también gira en torno a la madre, porque una narcisista necesita un cónyuge que le permita ser el centro de atención si se desea que ese matrimonio sobreviva. A menudo estos padres están totalmente sobrepasados y les piden a sus hijos que “aguanten” las peculiaridades de la madre para evitar tensión y drama. En la mayoría de los casos, esa hija o hijo en su adultez será muy autoexigente, vivirá permanentemente en guardia y no velará por su propio cuidado. Es más, tenderán a buscar la aprobación que nunca tuvieron y se convierten en blancos atractivos de parejas narcisistas o sociopáticas.

La buena noticia es que este daño se puede reparar y esto pasa por tomar conciencia del problema, aceptar que esa madre mentirosa e insensible nació así y no va a cambiar aunque ella o él le brinden amor incondicional como hijos, no culparse, separarse de ella, vivir el duelo, buscar ayuda profesional y tener la certeza de que no va a repetir las conductas de su madre porque, a diferencia de su progenitora, el hijo o la hija sí tienen empatía.  Un libro que recomendamos para aquellos que no solo sufrieron la manipulación y el abuso psicológico típico sino también maltrato extremo como golpes físicos o ataques sexuales (las madres narcisistas negligentes suelen traer a sus múltiples parejas a la casa y no prestan atención si estos hombres abusan de sus hijas) es el de la Dra. Judith Herman “Trauma y recuperación”. No es un libro fácil en el sentido emocional ya que los relatos son crudos pero sí es revelador y brinda esperanzas aún para personas sobrevivientes de madres y padres psicópatas sádicos. Es recomendable tanto para víctimas como también para terapeutas que se quieran especializar en sobrevivientes de violencia doméstica y abuso sexual. Divide el proceso de recuperación en tres partes: establecer seguridad y empoderamiento en el paciente; duelo y revisión del pasado (esto se hace luego de brindarle contención y seguridad para que no se descompensen); y por último la reconexión con una nueva vida y con vínculos que le brinden seguridad. El libro de Herman merece ser tratado con exhaustividad en una próxima entrada sobre recuperación del estrés postraumático pero no queríamos dejar de mencionarlo ya que entiende que el abuso de un niño, cuyo su psiquismo está en desarrollo y es una arcilla demasiado moldeable, es uno de los más terribles, más aun que el que sufren las parejas de personas con psicopatía o narcisismo. Asimismo, incluye muchas técnicas terapéuticas de interés para investigar y elegir el tratamiento que le parezca más conveniente.

25/5/18

Perspectivas para los hijos de padres narcisistas y psicópatas [25-5-18]


Perspectivas para los hijos de padres narcisistas y psicópatas

Perspectivas para los hijos de padres narcisistas y psicópatas


Queremos hoy dedicarnos a los hijos de narcisistas o psicópatas, victimas silenciosas de un abuso invisible pero debilitante. Hay varios escenarios posibles en una familia en la cual uno de los padres tiene estos desórdenes de personalidad. Sin embargo nos enfocaremos en dos de los más probables: el cónyuge sin el desorden se da cuenta del abuso, se separa y trata de que el padre/madre  sin conciencia no afecte la salud emocional del niño; o el cónyuge sin el desorden no logra reconocer la situación patológica y tratan de adaptarse a los designios del psicópata o narcisista.

Generalmente, en ambos casos los hijos que vivieron este tipo de abuso se convierten en niños y adultos profundamente empáticos al haber tratado durante años de descifrar a sus padres. Desde muy pequeños sienten que algo no está bien y tratan de “componer” la situación, de ser mejores hijos para agradarles, de andar de puntillas para  no incomodar y obtener algo de atención. Se ven forzados a ser adultos antes de tiempo y a ser responsables en exceso (lo opuesto de los psicópatas y narcisistas que viven en una eterna edad emocional de cinco años creyendo que la realidad debe adaptarse a sus pulsiones y deseos inmediatos).  Suelen, también, ser muy complacientes con los demás y les cuesta poner límites (características que otros “predadores” pueden reconocer y tratar de explotar). Su extrema sensibilidad también los puede llevar al abuso de sustancias y alcohol si no encuentran personas que los contengan y escuchen.  En algunas ocasiones, sobre todo en aquellas en las que el tema se negó y el padre complementario lo aceptó silenciosamente, estos niños al llegar a la edad adulta tienden a copiar y adoptar la dinámica de manipulación narcisista y la distancia emocional que existía en su familia. Una intervención temprana por parte de la familia, educadores y terapeutas puede corregir estos comportamientos patológicos (por supuesto si se es consciente del abuso imperante, de lo contrario la intervención será imposible)

En el primer caso el padre o madre que se separó del/la abusador/a tendrá un arduo camino por delante pero, a largo plazo, será más beneficioso para los niños. El sociópata le hará la vida imposible: lo acusará de no cuidar a los pequeños, hará denuncias falsas en los tribunales y manipulará no solo a los niños sino a los propios familiares de la víctima para aislarla. Dirá que descubrió que su ex pareja  es mitómana/o invalidando cualquier cosa que pueda decir sobre la verdadera personalidad del abusador. Tal es el caso de una mujer narcisista que llegó a decir a las maestras de sus hijos que su marido (quien estaba a cargo de los hijos durante la semana y muchos fines de semana) era un mentiroso y un incompetente. Por fortuna, el director del colegio era un hombre prudente  y pidió a los docentes que no permitiera que la madre viniera con rumores a la escuela.

En el segundo caso, cuando no se reconoce el abuso y la familia entera responde a los caprichos del/la sociopata, éste/a alternará entre momentos de abuso, triangulación y mentiras con otros momentos de luna de miel y atenciones pródigas (por ejemplo,  puede primero ignorar a los niños, tratarlos mal, engañar a su conyugue para luego conformarlos con algunas cosas tiernas, regalos carísimos, fiestas y promesas). Los niños pueden pasar toda su vida tratando de entender cuál de esas dos caras es la verdadera de su padre/madre. Cuánto más pequeños sean, más se van a esforzar en recordar “la parte buena”. La negación y el desplazamiento de emociones son  mecanismos de preservación de su psiquismo. La verdad les es muy difícil de digerir.

Los padres y madres psicópatas o narcisistas demandan admiración y devoción. Nada es suficiente, siempre quieren más y más cosas de sus hijos. Para esto los manipularán o los harán sentir culpables. Ellos narrarán historias de infancias tristes, inventaran accidentes o exageraran dolencias leves para que los hijos atiendan sus necesidades que pueden ir desde fingir tener la familia perfecta para que su medio social no sospeche de su doble (triple/cuádruple) vida, hasta préstamos de dinero (que rara vez serán devueltos) o cuidados de tiempo completo.

Los padres narcisistas tratan de poner a los distintos miembros de la familia uno en contra del otro. El/ella fingirá tener una relación especial con cada uno. Logrará mantener esa situación por mucho tiempo ya que son camaleones consumados. Si alguno de sus hijos, ya adolescentes o adultos, comienza a entender su patología y su juego, el progenitor comenzará a inventar mentiras contra ese hijo, o torcerá cosas que sucedieron para que parezcan distintas y las malinterpreten (recuerda que usan unas gotas de verdad en un relato totalmente mentiroso para darle credibilidad). Usará incluso lo que comúnmente se conoce como mentiras preventivas (también muy utilizadas por los sociópatas en el ámbito laboral) como por ejemplo advertir a toda la familia que la victima dirá cosas feas sobre él/ella porque en realidad se está vengando por una antigua disputa (por ejemplo de dinero). El cerebro parece crear una impronta con esa información que luego es muy compleja de desarticular. Es una estrategia del tipo “el que llega primero, gana”.  Cuando la víctima les advierte lo que el/la narcisista está haciendo por detrás no le creerán y lo aislarán.

Un caso muy ilustrativo llevado al cine y al teatro es la obra “Agosto” (puedes buscar la versión del 2013 con Mery Streep y Julia Roberts). En ella la madre es una mujer con todas las características de la psicopatía pero sin el carisma y la elegancia que los psicópatas suelen usar para “encantar” a su entorno. Ella es abiertamente desagradable. A los espectadores nos resulta evidente, y a algunos personajes también, que es incapaz de sentir amor.  Expresa todo su vacío y su oscuridad en mentiras y manipulaciones. Hay también un personaje secundario que es un narcisista locuaz y embaucador al que muchos de la familia deciden perdonar a pesar de haber dado drogas y tratado de seducir a una chica de 14 años. No todos los casos en la vida real son tan evidentes  porque los narcisistas son hipócritas y fingen todo lo que no son. Hay hijos que solo logran ver la verdad y comenzar a sanar luego de 10, 20 y 30 años de abuso encubierto.

La terapeuta Martha Beck relata en su libro Steering  by starlight (sobre el cual ya hicimos una entrada) el caso de una paciente adulta que no lograba salir adelante con su vida y que tenía todos los síntomas de abuso emocional pero que no lo podía relacionar a sus vínculos familiares. Sin embargo comenzó a notar que su padre tenía una dinámica de comportamiento cuanto menos extraña. Tuvo muchas conversaciones con miembros de la familia que se habían alejado. No podía dar crédito a las cosas que escuchaba sobre él.  Le comentaba a la Dra. Beck que no lo podía creer, que nunca había conocido un hombre con la capacidad de emoción de su padre que siempre lloraba por su pasado triste. Esta sagaz terapeuta le preguntó si alguna vez lo había visto llorar por alguien más que no fuera él o si lo había visto ayudar a alguien. La paciente enmudeció. Tuvo su momento de revelación.

Finalmente hay otras características que no se presentan en todos los casos pero que son frecuentes: hay padres narcisistas muy autoritarios y exigentes, mientras que otros son ausentes y condescendientes con cada capricho de su hijo para no ser molestados (y de paso dejar en el papel de “malo” al cónyuge que intente darle pautas de conductas normales a su niño/a). Asimismo, hay padres o madres que aun cuando sus hijos son adultos tratan de que los matrimonios o parejas que hayan podido formar, fracasen. Esto lo logran con las técnicas que hemos descrito en los párrafos anteriores.

Se desprende de todo lo analizado que la mejor forma de manejar a un padre/madre (o hermano/a) con estos desordenes destructivos es la distancia, el contacto cero y, en el caso de los niños pequeños, el contacto mínimo  y/o supervisado. Lo ideal es que los hijos puedan irse de sus casas al llegar a la adultez pero sabemos que la situación laboral y económica muchas veces precaria no se los permite. El/la narcisista gasta su dinero en sí, no ahorra ni procura dejarles nada a sus hijos. Vive en el hoy, para satisfacer sus gustos personales: sexo variado, buena ropa, objetos de estatus, etc

10/4/18

Los efectos de la conducta narcisista adulta sobre los niños [10-4-18]

 
Los efectos de la conducta narcisista adulta sobre los niños

Los efectos de la conducta narcisista adulta sobre los niños

Los hijos de padres narcisistas viven en un hogar caótico culpa del padre narcisista que quiere todo. El padre quiere admiración, amor y reconocimiento, todo ello a expensas de los niños. El padre narcisista quiere que sus hijos lo llenen de amor. Si no cumplen con las normas que ha establecido, el padre ataca posiblemente con abusos verbales y/o físicamente. Las secuelas son para toda la vida.


Los niños son culpables ante la sociedad

Un padre narcisista es muy capaz de presentar más de una cara a su familia. En casa, él es el padre exigente, esperando que sus hijos lo admiren todos los días. Sus hijos nunca saben con cuál de las caras están interactuando. Podrían recibir una sonrisa o un reto para recordarles su lugar en la familia.

En casa y en público, los hijos de un padre narcisista "reflejan" lo que el padre quiere: una "familia perfecta", perfección, obediencia y ya que los niños no pueden ser perfectos todos los días, fallarán ante sus padres. Una vez que fracasan, deben pagar las consecuencias. Peor aún, los niños no saben de un día para otro lo que su padre va a querer. Viven con miedo y confusión, de acuerdo con Beth McLarnan de la Escuela de Graduados Adler, autor de "Hijos adultos de Padres narcisistas: Los Ecos".


Los niños se vuelven narcisistas

Ser hijo de un padre narcisista aumenta la probabilidad de volverse narcisista. El narcisista trata a sus hijos como una extensión de sí mismo, ya que sólo por la gracia de su embarazo nacieron. Debido a que un padre narcisista se refiere a sus hijos como posesiones, los utiliza para ajustar cuentas con personas imaginarias. Si su suegra ha dicho algo malo, el padre narcisista usará a sus hijos para lastimarla.

Un día, el padre narcisista ama a sus hijos y al siguiente los castiga o verbalmente abusa de ellos, sobre todo si le fallaron de alguna manera que sólo el conoce.

Diane Downs, la madre de Oregon que le disparó a sus tres hijos y mató a uno, fue diagnosticada con trastorno narcisista de la personalidad, trastorno límite de la personalidad y trastorno de personalidad antisocial. Se cree que los mató porque creía que estaban en camino a una relación romántica.


Secuelas psicológicas


Los hijos de padres narcisistas sufren una serie de efectos psicológicos que se derivan del tratamiento caótico y abusivo que reciben. Estos efectos secundarios incluyen convertirse en cuidadores crónicos, inseguridad y baja autoestima. Como adultos, estos niños ignoran sus propias necesidades físicas y emocionales. Pueden desarrollar trastornos de ansiedad o depresión. También pueden desarrollar trastornos obsesivo-compulsivos, trastornos de la alimentación o trastornos sexuales. Podrían recurrir a la automedicación con alcohol o drogas ilegales.

Debido a que están tan acostumbrados a los patrones de abuso, estos niños podrían ser incapaces de desarrollar una cercanía emocional con los demás o adherirse a otros, temiendo el abandono y la soledad.


Los efectos continúan hasta la edad adulta


Los efectos psicológicos del abuso de los padres narcisistas continúan hasta la edad adulta. A menos que la familia del niño reconozca los problemas derivados de la matriz narcisista, los niños podrían no concurrir a terapia. Debido a que los niños no se nutrieron ni contaron con el apoyo parental y crecieron creyendo que su tratamiento era normal, sus relaciones adultas podrían reflejar la crianza patológicas en las que crecieron.

9/1/18

Compartiendo la crianza de hijos con un psicópata o narcisista.

Compartiendo la crianza de hijos con un psicópata o narcisista.


Compartiendo la crianza de hijos con un psicópata o narcisista.


sobreviviendoapsicopatasynarcisistas.wordpress.com

Los psicópatas y narcisistas desafortunadamente tienen hijos y usan los mismos trucos con ellos pero de distinta manera. Así como halagan a sus colegas para que bajen la guardia y seducen a través de la imitación en espejo a sus parejas, ellos manipulan y usan a sus hijos para obtener diversos beneficios. Los niños o adolescentes no tienen forma de tener contacto cero, tampoco los padres a cargo. Es entonces cuando la terapia o el apoyo de grupos y pares se hace absolutamente necesario.

Tienen una relación de poder sobre sus hijos.

En una relación normal, los padres y los hijos tienen influencia los unos sobre los otros. El padre psicópata o sociópata ejerce su poder en forma absoluta porque considera a sus hijos como cosas que le pertenecen. Aplican técnicas de lavado de cerebro y manipulación que a los niños les resulta difícil distinguir pero que les producen una gran angustia difusa.


Nunca colaborarán para criar al niño en forma conjunta, crearán conflictos para dividir.

En otras palabras, su prioridad principal sera deshacer todos tus esfuerzos como padre o madre para que fracases en su crianza y pueda probar que no estabas apto para la tarea. Ésta es una batalla muy solitaria para el padre a cargo y que conlleva mucho sufrimiento.


Usarán a sus hijos como armas sin importarle las consecuencias que puedan sufrir.

Para un padre psicopáta los niños son como misiles a distancia, los usa para crear conflicto y disfrutar del drama. Ellos estudian bien a sus hijos y saben que botones tocar para ir en contra del padre a cargo.  Aquí es donde debe intervenir un terapeuta especializado en relaciones abusivas. Si no es especialista en el tema puede ser también víctima del relato del sociópata.


No aman a sus hijos pero demandan amor a cambio.

Aun cuando el niño, inconsciente de la verdadera identidad de su padre, lo adore, el padre sociópata o narcisista lo hará sentir que el amor que le brinda nunca es suficiente.


Usarán a sus hijos para exhibirlos a las nuevas parejas para dar una buena imagen de si.

Los psicópatas convencen a sus nuevas parejas de que los padres/madres que quedaron a cargo son negligentes y que ellos son realmente los padres que velan por sus hijos. De esta manera triangulan a la nueva pareja con sus hijos y sus exparejas para continuar con su ciclo de destrucción.


La batalla por la tenencia es solo un pasatiempo para sentir que te ganaron.

Ellos no tienen nada que perder y usarán cualquier mentira, incluso testigos falsos, para obtener la tenencia. Si la consigue, los dejará a cargo de su nueva pareja o incluso de algún familiar. Si tu consigues la tenencia, usará esto como excusa para hostigarte ya que no podrás tener contacto cero. Compartir la crianza de hijos con psicópatas, sociópatas o narcisistas es lo más cercano a vivir en el infierno.