Este espacio esta especialmente dedicado a aquellas personas han sido o estan siendo afectadas por psicopatas, nacisos y sociopatas.
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15/6/20
3/6/20
29/5/20
23/9/19
3 factores que hacen a los narcisistas (peligrosamente) cautivantes [23-9-19]
3 factores que hacen a los narcisistas (peligrosamente) cautivantes
¿Alguna vez te has preguntado por qué un individuo egoísta, arrogante y orgulloso puede ser a la vez increíblemente encantador?
Estas personalidades narcisistas pueden cometer fraudes descomunales, estafar a países enteros, seducir sin medir las consecuencias, mentir a diestra y siniestra para conseguir sus fines… y sin embargo, terminan siendo admirados por millones, no importa si son personajes ficticios como Dr. House o Tony Stark, reales como Steve Jobs o Silvio Berlusconi, o una mezcla de ambos como Jordan Belfort (El “Lobo de Wall Street“)
Sus personalidades nos atraen a pesar de estar absortos en sí mismos… ¿O acaso será gracias a eso?
Luego de décadas de investigaciones científicas, los psicólogos han comenzado a estructurar el poder seductor de los narcisistas, explicando los mecanismos mediante los cuales logran tener tanto éxito gracias a un encanto tan agrio como dulce.
Éstas son las conclusiones a las cuales han llegado:
#3. Son maestros en el arte de la imagen:
Gracias a su intensa obsesión con su propia apariencia y autoadulación, los narcisistas son expertos en crear las mejores primeras impresiones. Para ellos, el impacto de su presentación personal no puede quedar a la ligera (En el caso de Steve Jobs, lo transmitía a través de sus impecables keynotes, las cuales controlaba hasta el mínimo detalle, siendo él el “plato fuerte“).
Según los especialistas Craig, S.B., & Kaiser, R.B. (2011), es el exagerado enfoque en sí mismos y en el cuidado de cada aspecto de la personalidad (incluyendo la gestualidad, por supuesto), que los narcisistas terminan siendo percibidos como carismáticos. Su arrogancia se pone el disfraz de confianza, y no es difícil que sean el centro de atención gracias a un humor ácido y directo.
Los estudios inclusive demuestran que entre dos candidatos igual de capacitados par aun empleo, el narcisista tiene la ventaja durante la entrevista, gracias al carisma magnético que proyecta.
Pero una vez que le den el empleo…
#2. Manipulan los elogios y las culpas siempre a su favor:
A través de una autopromoción constante e intensa sin ningún tipo de remordimientos o empatía, los narcisistas son rápidos al atribuirse los logros de los demás y a la vez sacarse las culpas de encima atribuyéndoselas a cualquier otro.
Lo que hace a los narcisistas tan efectivos en esta fachada, es que ellos realmente están convencidos de que son especiales. Creen que son merecedores de todo el crédito simplemente por existir, más que por sus contribuciones o esfuerzos.
Esto los hace expertos en el arte de manipular, pues es más fácil convencer a otros cuando tú mismo ya estás totalmente convencido; no puedes sentirte culpable de nada si piensas que eres inocente.
¿Acaso recordaste algún político digno de mencionar?
#1. Encajan perfectamente en nuestros estereotipos de liderazgo:
La imagen que tenemos de un líder arquetípico es una gran autoconfianza, carismático con visos un poco egoístas, al tener una idea propia que pretende defender a toda costa. ¿Te suena parecido a lo que has leído hasta ahora?
Estos tratos los ayudan a escalar posiciones muy rápidamente, pero sabemos que cuando estás en la cima es necesario haber construido un círculo de confianza con tu equipo, ser altruista más que egoísta y finalmente, ser íntegro (tres aspectos en los que el narciso siempre fallará).
En todo caso, es posible distinguir al menos diez niveles de intensidad en el narcisismo, y algunas personas tendrán algunas de estas características más marcadas que otras. Al final, debería privar el sentido común y la buena voluntad… pero es innegable que seguirán poblando nuestras historias, reales o ficticias, por un buen tiempo.
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narcisista
19/8/19
Esto es para todas las mujeres que se han perdido por un narcisista
Esto es para todas las mujeres que se han perdido por un narcisista
¿Alguna vez has estado en una relación con alguien a quien amabas tan profundamente que estabas seguro de que nunca más amarías a alguien de esa manera? Estaba enamorado de esta manera. Desafortunadamente, con un narcisista.
conocermemas.com
Después de que rompimos, yo fui una persona completamente diferente. Todos mis ideales románticos estaban rotos y el mundo entero parecía completamente oscuro y sombrío. Ya no creía en el verdadero amor y la felicidad.
Estaba sola, triste y deprimida. Ya no me sentía como si estuviera a cargo de mi vida. Todo lo que quería hacer era dormir y fingir que no tengo que enfrentarme a la cruel realidad, que la relación ha terminado. Sentí que mis días y toda mi vida se me escapaban de las manos y que era incapaz de hacer nada.
El dolor era muy real, y tardé tanto tiempo en sanar que a veces pensaba que nunca más podría reparar los pedazos rotos de mi corazón. Sin mencionar los pensamientos paralizantes que pasaban por mi cabeza como si nunca pudiera estar emocionalmente estable y lista para amar de nuevo.
Pero nunca fui así, deprimida y triste. Siempre fui una chica positiva y feliz que amaba la vida. Siempre fui optimista y agradecida por todo lo que tengo.
Y entonces conocí a mi narcisista. Y convirtió mi brillante y colorido mundo en un lugar gris y triste. Mi yo previamente equilibrado y emocionalmente estable de repente se convirtió en un lío de depresión y ansiedad. Mi alegre naturaleza fue destruida sutilmente pero a fondo. Me convertí en una sombra de mí misma.
Sí, yo sabía que no era así. Era consciente de que debía dejarlo porque nunca cambiaría. Pero no pude. Y me odiaba por eso. Continuó tendiéndome trampas y su naturaleza encantadora y manipuladora me mantenía intoxicada con negatividad, baja autoestima y dudas sobre mí misma.
La clave era que yo confiaba en él.
Mi alma ingenua y crédula ha confiado en sus dulces palabras. Me aseguró que estaba enamorado de mí de la misma manera que yo de él. Era un conversador sutil e incluso un manipulador aún más sutil. Pero, las mentiras son mentiras, y pronto empezó a romper sus promesas y a romper mi corazón poco a poco.
Pero también me hizo sentir segura (a veces).
Me sorprendió con su nivel de compromiso al principio de la relación. Siempre estuvo ahí para mí. Incluso se estaba esforzando para verme y asegurarse de que todo estuviera bien. Me sentía como si finalmente hubiera conocido a mi Superman.
Cuando estaba con él me sentía completamente a salvo y segura. Pero no me di cuenta de que cada vez dependía más de él. Y eso era lo que siempre quiso. Su plan era seducirme, hacerme confiar ciegamente en él para que dejara caer todas mis defensas para que se saliera con la suya porque mi yo indefenso y vulnerable ha creído en todas sus mentiras.
Realmente lo amaba.
Sí, lo amaba con todo mi corazón y pagué un precio muy alto por ello. Ignoré todas las banderas rojas. Y ellas estaban allí. Él mismo me dijo que tuvo muchas relaciones rotas antes de conocerme. Pero, ingenuamente pensé que conmigo iba a ser diferente. No lo fue, por supuesto.
Era alguien que no podía amar a alguien más que a sí mismo. No estoy seguro de que se amara a sí mismo. Estaba lleno de inseguridades y dudas de sí mismo que proyectaba en los demás. Ganó su confianza en sí mismo y su importancia a través de la admiración de los demás.
Para él, yo era otro objeto que era lo suficientemente bueno como para satisfacer sus necesidades narcisistas y proporcionarle suministros narcisistas. Aprendí por las malas que no se puede cambiar. No puede aprender a amar realmente porque sus emociones (si es que las tenía) eran superficiales.
Me hice prisionera de mi amor por él.
Siempre creí en las almas gemelas. Cuando lo conocí por primera vez, pensé que finalmente conocí a mi alma gemela, la persona con la que debo pasar el resto de mi vida. Así que, cuando empezó a mostrarme su lado malo, no pude dejarlo. Porque, ¿cómo puedes dejar a tu alma gemela? Pensé que de alguna manera todo es culpa mía y que debería esforzarme más por salvar mi relación.
Poco a poco, su crítica constante hizo disminuir mi autoestima. Me insultaba y luego me criticaba por ser demasiado sensible y por no querer hacerme daño, sino por mi propio bien.
Y aún así, seguí arrastrándome hacia él todo el tiempo. Mi pobre corazón no pudo dejarlo ir. Creía crédula que estaba luchando por las razones correctas y que al final me recompensaría con su amor y finalmente tendríamos una relación estable. ¡Qué equivocada estaba!
Me perdí en el proceso de amar a un hombre narcisista.
De una mujer feliz, segura y fuerte, me convertí en una niña ansiosa, deprimida y débil. Creía que no valía la pena ser amada y veía negatividad en todas partes.
Afortunadamente, me las arreglé para reponerme y encontrarme de nuevo.
Finalmente me di cuenta de que estaba pasando por un infierno por alguien que ni siquiera me respetaba ni me amaba. Así que decidí terminar las cosas con él por mi propio bien.
Fue muy duro al principio. Pasó mucho tiempo hasta que empecé a sentirme bien de nuevo. Sin embargo, lo que me mantuvo luchando fue mi determinación de volver a ser la misma de antes. En lugar de seguir siendo un desastre, elegí ser feliz de nuevo.
Poco a poco, paso a paso, fui reconstruyéndome de nuevo. Fue un proceso largo, pero sanador. Me había vuelto aún más fuerte que antes.
¡Sobreviví al narcisista y renací de nuevo en una persona mucho mejor! Me di otra oportunidad de encontrar el amor de nuevo. Y esta vez, con un hombre verdadero y real.
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17/8/19
11 señales de que estás saliendo con un narcisista [17-8-19]
11 señales de que estás saliendo con un narcisista
Su falta de empatía no saldrá a la luz inmediatamente.
belelu.com
Te estás enamorando, sí, pero tienes dudas de alguno de sus comportamientos. La gente no es perfecta, pero ¿no hay conductas demasiado sospechosas?
El narcisismo se define como la admiración excesiva y exagerada que siente una persona por sí misma, por su aspecto físico o por sus dotes o cualidades.
Los narcisistas son grandes seductores, pueden ser ricos, poderosos, talentosos, inteligentes, encantadores y deseosos de agradar al resto. Suena demasiado bueno para ser verdad, pero la falta de empatía puede irse notando con el tiempo.
El problema es que este tipo de personalidades no tienen dificultades en integrarse al mundo moderno, por ende, encontrarte con alguno puede ser más fácil de lo que crees.
¿Cómo identificarlos? El sitio Get The Guy nos brinda once señales de advertencia:
1. Necesita demasiada atención por sus logros menores
Hace la mayoría de las actividades para que la gente lo anime y le diga lo grande que es, y actúa como un niño si la gente no le da la atención que anhela. Es extremadamente sensible a la menor crítica. La mayoría de la gente quiere que su pareja sea su mejor animadora, pero sólo un narcisista quiere que ésta sea tan ciegamente devota como un fan de Justin Bieber.
2. Egoísta para dar elogios
Un narcisista rara vez te elogiará por tus propios logros o por las partes de tu personalidad que admira. De hecho, es probable que se vea amenazado por tu éxito.
3. Cada historia que cuentas se convierte en una historia sobre él o ella
Estás en medio de contarle sobre una discusión con tus padres, y antes de que te des cuenta, estás hablando de sus problemas de relación con su papá.
4. Envidia
Siente celos horribles de los logros de otras personas, y trata de menospreciar ese éxito. Todos siempre son peores cuando se trata de un narcisista.
5. Falta de curiosidad por ti
Tu mundo interior y tus pensamientos son de interés prácticamente cero y nunca está verdaderamente interesado en conocerte como persona.
6. Toma el crédito, pero evita la culpa
Toma crédito por todo lo bueno, y rara vez se disculpa por algo malo. Comparte sus triunfos con cualquier otra persona, y necesitará probar siempre cómo otros no jugaron ningún papel en sus éxitos.
7. Solo tú eres la de los problemas
Una persona narcisista asume que todos los defectos en la relación deben ser porque eres errática e irracional, no porque haya un error de su parte. Si te molestas, te tildará de emocional, y te hará sentir de alguna manera mal por ejercer injustamente presión sobre él o ella.
8. Ignora tus planes
Tus sueños son desechables y no aparecen en su radar cuando hace planes. Sus sueños, por otra parte, son de importancia de vida o muerte y una obsesión diaria.
9. Hace cosas para alimentar su imagen de sí mismo como una “gran persona”
Sólo hace cosas por ti porque piensa que te hacen más como él/ella o le hacen lucir mejor, no porque tenga interés en tu felicidad. Lo mismo ocurre con sus amigos y personas a su alrededor y siempre evitará a alguien que amenace esta identidad.
10. No te ayudará con tus proyectos
Si tu camino hacia alguna meta está en conflicto con su felicidad y sentimientos de superioridad, te convencerá de no seguirlos. Después de todo, ¿qué son tus proyectos al lado de su búsqueda épica de la gloria y la dominación?
11. Es incapaz de disculparse
No importa lo que haya hecho, siempre encuentra una manera de justificar y explicar por qué en este caso no fue su culpa o una manera de excusarse por haber hecho algo malo. También podría atacarte a ti para defenderse.
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12/8/19
9/8/19
¿Soy un perverso narcisista? [9-8-19]
¿Soy un perverso narcisista?
- Un libro revela el mundo de las personas nocivas y destructoras de otras y da claves a sus víctimas para escapar de su cerco
- Entrevista a Jean-Charles Bouchoux: "Marine Le Pen es una perversa narcisista"
Están en todos lados: en la oficina, en el puesto de trabajo, en los colegios, en el hogar... Son esos jefes que se ensañan con algunos de sus empleados, esos padres que acribillan a sus propios hijos, esos profesores que tienen en un puño a este o aquel alumno, esas personas en apariencia encantadoras y que, sin embargo, destrozan la vida de sus compañeros sentimentales. La psiquiatría tiene un nombre para ese tipo de individuos: son los perversos narcisistas.
Fue el psicoanalista francés Paul-Claude Racamier quien en la década de 1950 acuñó el término y el concepto «perverso narcisista». Lo definió como alguien con la necesidad, la capacidad y el placer de protegerse de sus propios conflictos internos con el peculiar método de machacar a otra persona. Y ahora ha sido otro psicoanalista francés, Jean-Charles Bouchoux, quien ha popularizado el término, de la mano de un ensayo titulado precisamente así, Los perversos narcisistas, que ha arrasado en Francia, donde lleva más de 200.000 ejemplares vendidos. El libro, que no sólo destapa quiénes son los perversos narcisistas con ejemplos reales, sino que también revela cómo actúan y cómo deshacerse de ellos, ha visto recientemente la luz en España de la mano de la editorial Arpa.
Para empezar, conviene saber que el perverso narcisista es alguien que utiliza el vínculo familiar, profesional, académico o amoroso para someter al otro. Porque para poder triturar a alguien es necesario que exista un vínculo fuerte. El perverso narcisista necesita proximidad con su víctima para poder actuar, y por eso mismo hará de todo para impedir que ésta se aleje de él.
Son personas frías, que no conocen la culpabilidad y que no dudan en señalar a los demás como responsables de todas sus desgracias. «Hace cargar a los demás con lo que debería ser su rabia, su miedo, su culpabilidad. O, dicho de otro modo, con su locura», en palabras de Bouchoux.
El perverso narcisista es alguien que no soporta sus propios conflictos internos y se los endosa a otro. De hecho, la palabra perversión proviene del latín per vertare, un término que significa invertir, cambiar el sentido. Y eso es precisamente lo que hacen los perversos narcisistas: expulsar sus conflictos internos endosándoselos a su víctima y haciendo cargar a ésta con su culpabilidad.
Su comportamiento cambia en función de las personas que les rodean y del contexto en el que se encuentren. En sociedad despliegan sus encantos y suelen parecer amables, cuando no directamente adorables. Son capaces de fingir compasión y de caer simpáticos. Son seductores y, si es necesario, pueden mostrarse sumamente serviciales, sobre todo, si con eso esperan lograr algo a cambio. Pueden ser tipos de apariencia tranquila, porque de hecho están tranquilos: tienen una víctima sobre la que descargar toda su rabia y resentimiento.
Pero, con su presa, toda esa amabilidad se evapora y se transforma en resentimiento. No tienen nunca en cuenta sus sentimientos ni necesidades, salvo para utilizarlos con el objetivo de manipularla y conseguir machacarla. Someten a su víctima y la empujan a la depresión, la violencia, la perversión, la locura, la enfermedad y, en los casos más extremos, a la muerte por suicidio o accidente.
Ellos, sin embargo, no suelen echar mano de la violencia física salvo en casos extremos, porque eso les dejaría claramente ante los demás como los malos de la película. Son mucho más sutiles. Racamier ya aseguraba que «el campo predilecto, el instrumento maestro de la perversión narcisista, es la palabra». También la psicoanalista francesa Simone Korff-Sausse asegura que «el lenguaje es el verdadero arma» de los perversos narcisistas. «Se sirven de él para someter a su víctima», sostiene. Y lo mismo opina el también psiquiatra y también francés, Alain Ksensée: «Se conformará con las palabras para destruir a su víctima».
Los perversos narcisistas son expertos en utilizar los dobles sentidos, en manipular conceptos y en darle dialécticamente la vuelta a la tortilla. Porque no sólo consiguen desorientar y machacar a su víctima, sino que logran incluso que ésta aparezca como responsable de lo que le sucede. Y el agresor, mientras tanto, conserva su apariencia de persona de bien y se hace pasar por víctima. «La violencia verbal puede ser tan peligrosa como la física o más. A través de la palabra se puede condicionar a una persona al suicidio», advierte Bouchoux.
Entre los varios ejemplos de casos reales que Bouchoux cita en su libro, hay uno muy revelador del uso manipulador que los perversos narcisistas hacen de la palabra. O las perversas narcisistas, porque en este caso se trata de Andrea, una mujer. Un día, ésta le suelta a su novio que su historia de amor ha terminado: «Mírame a los ojos, lo nuestro ha terminado». Pero al día siguiente le llama y, aunque ha sido ella la que lo ha plantado, le acusa de no amarla lo suficiente. «¿Por qué te fuiste? Deberías haber luchado. Si no lo has hecho, entonces no mereces la pena».
Es un ejemplo de manual de lo que son las técnicas del perverso narcisista. Aunque ha sido Andrea la que ha dejado a su pareja, gracias a su manipulación dialéctica ha traspasado la culpa a su novio, lo que le permite a ella presentarse como víctima.
La comunicación paradójica es otra de las armas favoritas de los perfectos narcisistas. Es una técnica que le permite desorientar al otro, enredarlo en un laberinto de informaciones contradictorias e impedir de ese modo que pueda tomar distancia, pensar y reaccionar de forma sana. Los típicos: «Te quiero, pero no te soporto», «Quiero dejarte, pero no puedo vivir sin ti», etcétera, etcétera.
En realidad, todos echamos mano en alguna que otra ocasión de la comunicación paradójica. Pero un perverso narcisista la emplea como arma recurrente para desvalorizar y debilitar a su víctima, que en un momento dado ya no sabe dónde está la realidad y dónde la mentira. La presa del perverso narcisista se muestra confundida mientras que su agresor sabe muy bien dónde se encuentra y cómo se encuentra: omnipotente. Además, los perversos narcisistas suelen elegir como víctimas a personas con falta de confianza o baja autoestima, bien por circunstancias de su infancia o porque se encuentran en una situación de especial tensión e incertidumbre, como, por ejemplo, tener un nuevo empleo.
¿Qué hacer ante uno de ellos? Bouchoux es rotundo: poner distancia de inmediato, sin darse más plazo. Sólo así, saliendo de la órbita que le impone a su víctima el perverso narcisista, ésta se dará cuenta de la locura de aquel.
El problema es que el agresor lo sabe, así que hará todo lo posible para que su presa no pueda alejarse y analizar la situación con racionalidad. Por eso, trata de impedir que la víctima frecuente a personas que podrían hacerle ver el aspecto anormal de su relación.
Precisamente por eso, Bouchoux señala que es muy importante que la víctima se ponga en manos de una persona neutral y cordial, quien no dudará en ayudarle a ver la realidad tal como es y en nombrar al perverso como tal. Porque la comunicación paradójica, las agresiones violentas, la desvalorización del otro seguida de la seducción, suman a la víctima en un estado tal de confusión que provoca que no sea capaz de ver la realidad por sí sola. De hecho, es tal el daño que hacen los perversos narcisistas que quienes consiguen librarse de sus garras presentan con frecuencia síntomas de estrés post traumático semejantes a los que muestran quienes han pasado por una guerra o una catástrofe.
Pero no es fácil alejarse de un perverso narcisista. Para un niño, por ejemplo, es más fácil separarse de unos padres suficientemente buenos que de unos padres que no lo han sido. Y para los adultos resulta más sencillo pasar por la ruptura de alguien de quien se tiene una buena imagen que de la de alguien que no.
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8/8/19
1/8/19
Esto es lo que sucede cuando sufres una relación narcisista [1-8-19]
Esto es lo que sucede cuando sufres una relación narcisista
huffingtonpost.es.-Escrito por Lenora Thompson
Retorcida. Inmadura. Consentida. Y esa mueca sonriente de "Venga, que no ha sido para tanto. Tu mujer/marido/padre/madre/abuelo/hermano lo hizo con buena intención. Esa crueldad fue un incidente aislado. Un parpadeo. Igual era una broma. Igual tenía un mal día o igual le había ido mal algo en el trabajo. ¿No tienes un poco de empatía? Deberías perdonar, no evitar todo contacto".
Si has sobrevivido a un abuso narcisista, habrás oído esos comentarios y visto esa mueca sonriente de "Debería darte vergüenza" demasiadas veces. Por lo general, suelen ir seguidos de un discurso sobre lo mucho que la otra persona te quiere, lo complicado que es vivir sin ti y bla bla bla. Vergüenza, vergüenza y más vergüenza, como si nos hiciera falta sentir vergüenza y una culpa falsa. Por dios, qué pesados.
Al final, quizá te rindas y dejes de hablar sobre tu (ex)familia solamente porque te parece imposible tratar de convencer a alguien de lo grave que es ese abuso narcisista. Imposible e irritante. El motivo por el que es tan difícil es porque la mayoría de los ejemplos de abuso narcisista verbal, asumidos como incidentes aislados, son perdonables. El conjunto de todos ellos, no.
Puede costar años, décadas o toda una vida que el efecto conjunto de todos los "incidentes aislados" de abuso narcisista verbal nos golpeen. Pero, llegado ese momento, el golpe nos derriba. Ese es el día en el que debemos eliminar todo contacto.
A aquellos que no hayan pasado por un abuso narcisista, la actitud "antipática" que tenemos hacia los narcisistas que han pasado por nuestra vida puede parecerles retorcida, inmadura y... ¿cuál era la otra palabra? Ah, consentida. Sí, consentida.
Sin embargo, contamos con el apoyo de un enorme número de víctimas del narcisismo de otras personas. Saben por lo que estamos pasando. Y eres su inspiración. Un valiente superviviente. Una buena persona que puso la otra mejilla una y otra vez hasta que no pudo más.
El motivo por el que el abuso narcisista es tan escurridizo es porque, dejando aparte el abuso físico y sexual, cada incidente de abuso verbal, por sí solo, era perdonable. Igual no tendríamos que haber perdonado esos pequeños abusos, pero lo hicimos. Todas las víctimas de abusos narcisistas hemos perdonado setenta veces siete. ¡Cuánta misericordia!
Perdoné a mi padre cuando se plantó ante mí, observó el estado de mi piel, estropeada por mi trastorno obsesivo compulsivo de pellizcado cutáneo patológico, hizo un mohín de repulsión y se dio media vuelta sin mirarme a los ojos ni dirigirme la palabra.
Perdoné a mi madre cuando cogió uno de los vestidos que me estaba probando y me dijo: "Estás demasiado atractiva con eso, no te lo vas a comprar, déjalo donde lo has encontrado". La perdoné cuando me dijo, a mis veintipico años: "Me alegro de que no estés casada, así no te quedarás embarazada". También la perdoné cuando alucinó al enterarse de que iba a conducir mi propio coche nuevo hasta mi propia casa nueva. Sí, por las autopistas que me tenía prohibidas y a la velocidad típica de una autopista, que también me tenía prohibida.
Esos son solo cuatro dolorosos incidentes de los cientos que me han sucedido. Siempre los perdonaba, quizás por lo inverosímiles que eran. Perdonaba, perdonaba y volvía a perdonar. Y tú también lo has hecho. Porque entre cada uno de estos incidentes, puede que haya habido días y semanas enteras de relativa paz, aunque siempre tuvieras un nudo en la garganta cuando esa persona narcisista estaba cerca. Preferías estar a solas para no estar siempre preparándote para la siguiente "crítica constructiva" o el siguiente insulto. Pero cada incidente era perdonable. Si no, no te habrías quedado ni habrías perdonado.
Fue al dar un paso atrás y ver todo con perspectiva cuando lo pudiste ver claro. Tanto tiempo mirando los árboles no te había permitido ver el bosque. Pero ahora sí que puedes. Ahora puedes ver todo el panorama y te das cuenta de que es imperdonable. Y al pensar en cada uno de esos "incidentes aislados", te das cuenta de que también eran imperdonables. No eran simples parpadeos, bromas, productos del estrés o incidentes aislados. Eran la esencia misma del abuso narcisista.
Pero, anda, intenta convencer a alguien que no ha pasado por ello. Casi prefiero encerrarme en el armario y arrancarme las uñas. Sería menos doloroso. A no ser que los interlocutores hayan pasado por lo mismo que tú, no lo van a pillar. Justificarán cada incidente diciendo que lo hicieron "por tu propio bien". O no consigues explicarte bien o se sienten identificados con la persona narcisista.
Pero tú y yo nos entendemos.
Aunque la vergüenza y la sensación de ser una mala persona por haber abandonado a tu dulce, cariñosa y amable familia amenacen con sepultarte, debes hacerte valer. Ser fiel a tu verdad. No vacilar. Porque sabes lo que sabes. Sabes lo que has vivido. Lo tienes grabado a fuego.
En esos días en los que sientas, de nuevo, que el problema eres tú y tengas la tentación de volver al amoroso abrazo de tu secta... digo... familia, toma nota de este sencillo truco. Parece una tontería, pero hace maravillas:
1. Siéntate
2. No te muevas
3. Espera hasta que se te pase esa sensación
Si no haces nada, no puedes cometer ningún error. Pruébalo. A mí me ha funcionado un montón de veces.
No eres una persona retorcida. Ni inmadura. Ni malcriada. El problema no eres tú. El abuso narcisista se compone de cientos y miles de incidentes aislados que se merecen que elimines todo contacto con esa persona. Sinceramente, es increíble que no hayamos visto el "bosque" y que no hayamos salido por patas mucho antes. Es una prueba de lo cariñosos, flexibles, buenos y pacientes que somos.
Eres una persona cuerda. Eres fuerte y tolerante. Acuérdate de eso cuando alguien insinúe lo contrario. ¡Sé fuerte y no retomes el contacto!
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narcisista,
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30/7/19
¿QUÉ ES EL "CONTACTO MÍNIMO" CON EL NARCISISTA?
¿QUÉ ES EL "CONTACTO MÍNIMO" CON EL NARCISISTA?
libresdelnarcisista.blogspot.com
El Contacto 0 significa una ruptura absoluta con el abusador, cerrar todas las puertas, purgar todo rastro de su presencia en nuestras vidas, romper las ataduras. Radicalmente. Sin dejar ni el más pequeño resquicio. Así de tajante es el Contacto 0.
El objetivo, como sabemos, es protegernos del abuso, desengancharnos del vínculo traumático, e iniciar un camino serio de recuperación de las secuelas emocionales y psicológicas que el paso devastador del narcisista ha causado en nuestras vidas.
La situación ideal es lograr materialmente no tener contacto con él, y mantener cerradas, a cal y canto, las vías de acceso entre el narcisista y nosotros.
Hay situaciones, sin embargo, en que es imposible mantener en forma estricta la medida del Contacto 0. El narcisista, quizás, es un miembro de nuestra familia, un padre o un hermano; o es un compañero de trabajo o de estudios; o es nuestro vecino y vive en nuestro entorno; o tal vez, sin duda lo más difícil, compartimos responsabilidades parentales con él.
En todos estos casos, tarde o temprano, las probabilidades de que volvamos a interactuar con el narcisista son bastante altas, así que empeñarnos en decretar un Contacto 0 absoluto puede ser frustrante. Lo más indicado, en estas circunstancias, es establecer un Contacto Mínimo, y anticiparnos con inteligencia a lo que pueda pasar.
¿QUÉ ES EL CONTACTO MÍNIMO?
El Contacto Mínimo son una serie de pautas que establecemos para salvaguardar al máximo nuestra decisión de No Contacto con el abusador, en aquellas circunstancias en que nos vemos obligados a interactuar con él, a fin de reducir lo más posible el impacto que ese contacto pueda tener en nosotros.
El objetivo central es siempre el mantenimiento del Contacto 0 con el narcisista. Las normas del Contacto Mínimo deben ayudar a lograrlo.
Entre esas medidas, destacamos las siguientes:
1. Cuando tengamos que comunicarnos con el narcisista por motivos laborales o familiares, el mejor medio es siempre el correo electrónico. Jamás utilicemos las redes sociales, ni el Whatsapp, y mucho menos llamadas telefónicas. A veces conviene cambiar de número de teléfono, y darse de baja de alguna red para evitar tener cualquier contacto.
2. Si tenemos que vernos personalmente con el narcisista, y lo sabemos de antemano, lo más conveniente es que nos acompañe una persona de nuestra confianza, un amigo o un familiar. Depende mucho del grado de malignidad del abusador, pero evitemos encontrarnos a solas con él, y mucho menos en lugares solitarios. Seamos precavidos.
3. Si necesitamos hablar con el narcisista, nuestra conversación debe limitarse al objetivo concreto de nuestra reunión, sea familiar o laboral. Hay que saber que él intentará introducir temas personales, cortemos de inmediato y volvamos al punto que hay que resolver. Es normal que sintamos curiosidad sobre su vida, no caigamos en la trampa de querer averiguar cómo le ha ido, sería abrir la puerta y exponernos a romper el Contacto 0.
4. La ley que debe regir cualquier contacto con el narcisista debe ser siempre la de la mayor brevedad posible. Si podemos decir algo en 3 palabras, utilicemos esas 3 palabras, y no 10. Debemos ser parcos, concisos y directos. Si un asunto se puede resolver en 5 minutos, no lo extendamos nunca más allá de lo necesario.
5. Si sabemos que en cualquier momento, en un pasillo, en clase, en el ascensor, nos podemos encontrar con el abusador narcisista, tengamos de antemano preparada nuestra respuesta. Así sabremos cómo actuar en esa circunstancia. Tener una frase en la mente, ensayarla, nos ayudará a mantenernos fieles a nuestro Contacto 0.
6. Por supuesto, el método de la piedra gris, es imperativo en cualquier encuentro que tengamos con el narcisista. Sabemos que su objetivo es alimentarse de nuestras reacciones emocionales, esa es la razón que le mueve a buscarnos. Mi recomendación es que seamos razonablemente amables, pero fríos y distantes. No caigamos en la tentación de querer demostrarle lo bien que estamos sin él, actuemos en forma neutra y aburrida. Evitemos cualquier manifestación de tipo emocional, ya sea positiva o negativa.
"AHORA NO PUEDO, LO SIENTO, ESTOY APURADO"
Hay víctimas que después de decretar el Contacto 0, no prevén cómo actuar si se encuentran con el narcisista, a pesar de que saben que eso puede ocurrir en cualquier momento, pues, quizás viven en la misma ciudad o se trata de algún vecino o familiar. Piensan que, dadas las circunstancias, ni les hablará ni les saludará, y seguirá de largo.
Lejos de lo que se imaginan, haya pasado lo que haya pasado, normalmente, el narcisista intentará abordar a la persona y retomar el contacto
Mi consejo: conviene asumir la posibilidad de volver a encontrarse, casualmente o no, con el narcisista y planear de antemano una respuesta que proteja nuestra decisión de Contacto 0.
Por ejemplo, si nos tropezamos con el narcisista por la calle podemos seguir de largo, como si no lo hubiéramos visto, y continuar nuestro camino. Esa sería la mejor solución, desde luego. Si observamos que nos saluda, podemos devolverle el gesto e inmediatamente cortar cualquier intento de conversación, con alguna frase estrella del tipo: "Ahora no puedo, lo siento, estoy apurado"
Si la tenemos ensayada, nos saldrá en forma automática.
Adaptemos nuestro plan a nuestras circunstancias personales, ya sea que el narcisista sea nuestro vecino, un compañero de trabajo o un familiar. En cualquiera de estos casos, lo importante es actuar con previsión y cortar de ipso facto cualquier intento del abusador por romper el Contacto 0.
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Contacto mínimo,
narcisista
25/7/19
22/7/19
RADIOGRAFÍA INTERIOR DEL NARCISISTA
RADIOGRAFÍA INTERIOR DEL NARCISISTA
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El narcisista está atrapado en su propio universo mental. A pesar de ello, sigue el ritmo de la vida cotidiana. Aparentemente, como cualquiera de nosotros. El asunto es ¿cómo se desenvuelve en medio de la realidad y de sus exigencias? Todo está filtrado por los rasgos de su narcisismo patológico. Su trastorno invade todas las esferas de su existencia. Se planta cada mañana con la firme creencia de su superioridad sobre todo lo que respira, y no hay nada que pueda llevarlo mínimamente a cuestionar su credo. Imposible. Lo suyo es el atrincheramiento emocional, porque de otra forma el edificio se desmorona. Y así desde que se levanta hasta que se acuesta.
¿Si internamente está ausente y hueco, cómo vive? Para las apariencias. Para el espejo. No para cualquier espejo, sino únicamente para aquellos que reflejen lo que requiere para existir: una imagen inflada de su ego hiperbólico. Se hace amar, pero está inhabilitado para corresponder a ese sentimiento. Es diestro simulando los signos del afecto. Miente constantemente. Necesita engañar para mantener la ilusión de "poder ilimitado" que se ha inventado en su mundo paralelo, para retener a los otros bajo su dominio, para defenderse de amenazas imaginarias porque lo suyo es la suspicacia paranoica.
No siente empatía por nadie. A su paso va dibujando verdaderos paisajes de desolación y sufrimiento en las personas que se relacionan con él. Él se alimenta de esta destrucción, y la disfruta. Carece de conciencia acerca de la moralidad de sus acciones, y no se siente responsable de las consecuencias de sus actos en las vidas ajenas.
Devastar a otros, hacerles daño, es una forma más de su fantasía de "lo-puedo-todo". "Voy a destruirlos porque soy superior". Le cuesta aceptar, cuando inicia sus juegos de manipulación y maldad, que más allá del suministro narcisista que obtiene, hay gente en este mundo capaz de funcionar de otra manera. Personas con emociones reales, que disfrutan de la existencia tal cual es, y que no viven, como él, en un plató de cine. Seres humanos de carne y hueso, así de simple, y no actores que, según los decorados y las conveniencias, van inventando su propio guión.
El narcisista es un seductor nato, su ansia de reconocimiento no tiene límite. Tiene hambre de aplausos. Es un actor magistral hasta que su precario control de los impulsos y su impaciencia ante la frustración despiertan su ira y lo delatan. Vive en estado permanente de furia, la furia narcisista, que eclosiona cuando no es alabado, reconocido, atendido; cuando se siente criticado o ignorado.
El narcisista difícilmente acudirá, voluntariamente, a terapia, eso sería un atentado contra su patológica imagen. Además, está convencidísimo de que el problema lo tienen los otros. Él es perfecto.
Constantemente identifica lo que está en su mente con la realidad, por eso considera que su víctima es merecedora de todo el daño que sufre, aunque ello no tenga ningún asidero en el mundo de los hechos, el mundo real. Es más, tiene la convicción profunda que se está defendiendo de su odio. Ella es culpable y él se siente con derecho a castigarla. Ella se lo ha buscado. Además, la envidia patológica lo tortura. Es una vocecita que lo corroe por dentro. Para calmar su tormento, para aliviarse, destruirá todo lo que pueda a esa persona que le hace sentir inferior.
Lo más que sobrecoge es su vacío y ceguera emocional: no siente lo que los otros sienten, sólo es capaz de figurárselo en su cabeza. Una y otra vez la víctima lo olvida, ¡es tan natural para ella la empatía!, y vuelve a hablarle de su tristeza o de su soledad. Es inútil. Es como explicarle a un ciego el color amarillo. Igual.
¿Qué le duele al narcisista? Todo lo positivo que la víctima pueda tener y que él no tiene. Nunca se siente satisfecho consigo mismo. Él tiene que ser más, y más, estar por encima. Siempre. Sin defectos, sin fallo alguno. Odia las virtudes de ese otro al que maltrata, son un reproche que le recuerdan que otros seres humanos tienen atributos de los que él carece. Que ese ser perfecto que él se imagina que es, no existe.
Odia tropezarse con la vulnerabilidad de los demás, le resulta patético. Le duele que las personas vayan construyendo su vida poco a poco, que caminen basadas en la experiencia de lo real, en la humildad del amor y que logren vivir satisfechas y con sentido. Odia a los que percibe conscientes de su propia fragilidad, y que sin embargo gozan de una plenitud que no alcanza a saborear. Es una bofetada a su superioridad.
Le duele que otros sean felices, así de claro, ¿cómo se atreven a insultarlo de esa manera?, que no se la pasen todo el día rumiando su amargura o su rabia. Aunque él ande repartiendo flores y sonrisas, interiormente está roto, lleno de agujeros. Como un colador. Por más suministro narcisista que consuma, vuelve a vaciarse enseguida. Es incapaz de retener nada. Nos espantaría saber todas las veces que durante el día tiene que pinchar, provocar, manipular, halagar, ofender, herir, engañar, para obtener unas migajas de atención emocional, y no sucumbir psicológicamente. Siempre está al borde del precipicio.
Finalmente, le hiere intensamente que alguien le cuestione, ¿con qué derecho un ser inferior hace eso? Odia que le recuerden que las otras voluntades existen. Y que la autonomía existe, y que los límites que definen las relaciones humanas, también existen.
El narcisista considera que si él se siente roto por dentro, su víctima tiene que acompañarle en su devastación. Quiere envilecerla con su maldad, si fuera posible. Destruir a las personas que lo hayan amado o lo amen, es lo suyo. Atacará a quien lo apoye cuando crea que ya no lo necesita.
La luz brilla en las tinieblas. Que los narcisos abracen su oscuridad. Verlos a la cara. Y marcharnos. Contacto 0. Sin mirar atrás. Que se queden hablando solos, puesto que nunca escuchan, puesto que ningún interlocutor estará a su altura a menos que le ofrezca rendida pleitesía. Al fin de cuentas, el otro no es sino un espejo: ellos permanentemente están hablando con su propio reflejo.
Salgamos de la cueva, amigos, el sol curará las heridas que nos han causado estos vampiros emocionales. Ha llegado el tiempo de nuestra libertad.
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19/7/19
17/7/19
13/7/19
5/7/19
21/6/19
¿VENGARSE DEL NARCISISTA?: ¡Sólo hay un camino!
¿VENGARSE DEL NARCISISTA?: ¡Sólo hay un camino!
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El narcisista te ha engañado, te ha herido, ha devastado tu vida. Te sientes desolado. Esta persona, a quien consideraste tu pareja o tu amigo, te desvaloró y te hizo sentir miserable. Manipuló tus emociones, rompió tu corazón, erosionó tu identidad, destruyó tu confianza y tu autoestima.
Incluso, en el colmo de su perversidad, ha esparcido en tu ambiente rumores en contra tuya. En algunos casos, no sólo has sido agredido emocional y psicológicamente, sino que el abuso ha alcanzado tus finanzas, o has tenido que soportar episodios de violencia física.
Frente a tanta maldad, frente a la realidad del daño, quieres vengarte.
Vengarte es necesario, piensas, para reivindicarte. Es una cuestión de justicia: él te la hizo, ahora tú se la haces a él. Esa es la lógica de la venganza.
¿Has soñado alguna vez con ajustarle las cuentas al abusador? Todas las víctimas lo hacen. Tu mente vuela,… imaginas el lugar, las palabras, los gestos,… "Se va a enterar el narcisista éste”,… en tu fantasía tu dolido ego queda de sobra recompensado, le das lo que se merece. Y punto.
Eso sucede, al menos, en tu pensamiento.
ESCENARIOS DE LA VENGANZA
Pero pasemos de la imaginación a los hechos ¿Qué opciones tienes para vengarte? La primera que se te ocurre es confrontarlo, decirle a quemarropa: “¡Eres un narcisista patológico”. Echarle en cara todos los rasgos narcisistas que has logrado identificar en él y en la relación: las manipulaciones, las mentiras, el asunto del combustible, el ciclo del abuso,….
¿Qué crees que sucederá? Espero que no seas tan ingenuo para pensar que el narcisista te va a decir algo como: “Me has pillado. Es cierto, ¡soy un narcisista!, tienes razón, mira, lo reconozco, todo lo que dices es cierto, te he manipulado, soy un adicto de tu reacciones emocionales, lo siento…”
Ni en sueños.
Esta será su respuesta: Negará absolutamente todo. Te acusará a ti de ser narcisista. Te hará creer que no tiene ni idea de lo que le estás hablando. Manipulará la conversación de mil maneras, te gritará, se hará el ofendido. Te confundirá con sus provocaciones, intentarás entonces defenderte, y perderás el control. Tus palabras serán interpretadas como una crítica, lo que le causará una injuria, por lo que se disparará su furia maligna a objeto de reparar la herida que le has causado.
Y lo peor de todo es que en medio de la refriega tus reacciones emocionales, tu indignación, tu rabia, tu enojo, serán un delicioso combustible que empoderará al depredador.
Otro escenario posible de la venganza: reclamarle todo el abuso perpetrado, exponerle con pelos y señales, punto por punto, sus mentiras, sus humillaciones; las veces que te trianguló con terceras personas; en una palabra, sacar a la luz el daño que te ha hecho, que se entere del odio y de la indignación que sientes, que sepa que tú no eres un tonto, que te has dado perfecta cuenta de su conducta abusadora.
Resultado: Lo mismo de lo mismo, ¿tú quién te crees para pedirle cuentas al narcisista de sus actos? Su exagerado sentido de superioridad, de estar en derecho, no lo tolerará. No admitirá jamás ser responsable de nada de lo que dices. Te trasladará a ti la culpa de lo sucedido. Dirá que sufres paranoia o que estas sobre-reaccionando.
Y, de nuevo, se deleitará en su victoria al verte destruido y lleno de odio. Es un combustible de primerísima calidad, para él significa que ha logrado afectarte de verdad, lo que le hace sentir superior.
Un tercer camino para vengarte es exponerle públicamente, que conozca el mundo el ser maligno que se esconde tras la fachada. Familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, su nueva pareja,… todos deben saber el maltrato emocional y psicológico que has sufrido y la perversidad de tu verdugo que se ha vestido de oveja delante de ellos.
Aquí tropezarás con varias verdades incomodas que debes considerar:
* Comprobarás atónito que esta persona se ha encargado de dañar tu imagen, sembrando rumores sobre ti, a fin de que aparezcas ante los demás como un desequilibrado o un perturbado. Tu credibilidad estará notablemente mermada delante de terceros.
* El abuso narcisista es, la mayor parte del tiempo, encubierto y muy difícil de probar ¿Cómo podrás convencer a otros de algo que ha permanecido casi siempre oculto? Te verás en la tesitura de tener que demostrar a personas que no tienen experiencia de esta clase de abuso, la realidad del maltrato que has padecido.
* El narcisista es un manipulador nato, engañará a todos, se presentará ante el gran público como la víctima de su víctima. Te estás enfrentando a una persona que no tiene conciencia moral, ni empatía, que hará cualquier cosa por defender su inflado ego, la imagen idealizada y falsa que proyecta de sí mismo.
Aunque depende mucho del grado de malignidad de cada narcisista, pero, en general, las personas que sufren este trastorno son tremendamente vengativas, jamás perdonan, piensan que están en derecho de atacar y defenderse de quien los expone públicamente, el cual se convierte de ipso-facto en su enemigo. No cesarán hasta haberlo destruido totalmente, especialmente si lo considera una amenaza para el mantenimiento de su fachada.
LA VERDADERA VENGANZA
Ni confrontarlo con la verdad de su trastorno narcisista, ni reclamarle su conducta abusiva, ni sacar a la luz el ser maligno y perverso que se esconde detrás de la máscara,… ¿Qué camino queda, entonces, para vengarse?
Te lo diré de inmediato, sólo hay una vía: tu recuperación. Esa es tú revancha, la única que vale la pena.
Mientras estés entretenido buscando vengarte del abusador, seguirás atado al trauma, seguirás poniendo tu atención emocional en él. Esa es la trampa del narcisista.
Tu recuperación: Volver a conquistar tu vida, levantar de nuevo las paredes de tu casa, restablecer tus niveles de autoestima, liberarte del influjo fatídico del vínculo traumático. Decretar y mantener un estricto Contacto 0 y Atención 0. Ese es el mayor fracaso del depredador.
El narcisista vive en la lógica de la venganza, que es la lógica del ego, y es por eso que espera que reacciones atacándole, buscando revancha. Ese es su terreno de juego, allí quiere llevarte, tú odio lo alimenta, es una emoción que considera exquisita como combustible. Esa es su agenda.
Pero si te resistes a jugar esa partida con él, la de la venganza, la del odio, si te centras en tu recuperación y en tu vida, lo dejarás con hambre y descolocado. Le privas del drama que necesita para prosperar, sin la ración de atención emocional que él necesita como el aire para respirar.
¿Y qué puedo hacer con el odio que de verdad siento?, te preguntarás.
El odio que puedas experimentar hacia el agresor es una secuela del abuso, y ha sido inducido por el mismo narcisista. Es una forma de mantenerte emocionalmente atado a él. El reto es que re-dirijas este sentimiento hacia el narcisismo y su patología. Te invito a que odies la manipulación, el engaño, el abuso en todas sus formas, pero no a las personas, que al fin y al cabo, son víctimas de sí mismas, y de su grave trastorno de personalidad.
El camino no es el odio, no me cansaré de repetirlo, sino la comprensión empática del problema.
Toma en cuenta que aunque el narcisista te haga creer que le va bien en su vida, y aparezca ante tus ojos como el ganador de la partida, todo es un engaño. A estas personas, en realidad, nunca les va bien.
La aparente felicidad que intenta proyectar es absolutamente falsa. Ellos arrastran vidas miserables, la satisfacción que pudieron experimentar por el combustible que lograron extraer de ti, les duró bien poco, enseguida tuvieron que buscar más y más suministro. Son seres rotos, llenos de odio, carcomidos de envidia, en permanente guerra con ellos mismos y con el mundo.
Su equilibrio personal es notablemente precario. Su sensación de aburrimiento es mortal. Nunca reciben la suficiente atención que necesitan, y, en ese sentido, son los seres más dependientes de la tierra.
Lo que cada quien siembra, eso mismo cosecha. El narcisista que por dónde quiera que pasa deja una estela de caos y destrucción, no conoce la paz, ni consigo mismo ni con los demás.
Por supuesto, él se cuidara muy bien de que tú no logres ver jamás esta realidad oscura que se esconde tras su fachada.
Por eso, repito, es básico, comprender exactamente el problema del trastorno narcisista. Esa comprensión no sólo te sirve para defenderte, sino que te ayuda a expulsar el odio, una emoción destructiva que lastra enormemente tu salud emocional.
He visto, por cierto, por Internet algunos vídeos que hablan de vengarse del narcisista, los cuales me han parecido francamente tóxicos e irresponsables. Enfrentarse con una persona que carece de empatía y de conciencia moral, que además es un aventajado manipulador y un experto en el engaño, es no sólo exponerse a ser re-victimizado, sino que en algunos casos puede ser hasta peligroso.
Tu reto actual no es vengarte, tu reto es recuperar tu vida, sanar tus heridas emocionales, superar las secuelas de la agresión y mantenerte fuera del área de influencia de ésta persona depredadora.
Recuerda: tú no eres una persona tóxica, precisamente esa es la gran diferencia entre tú y el narcisista. Él te hizo daño, es cierto, pero tu núcleo permanece sano: tú sí tienes un yo real, una vida que recuperar, unos valores éticos personales, una conciencia, y, emocionalmente, eres inteligente y empático.
El camino de la recuperación es volver a tu centro, a lo hermoso, bueno y verdadero que hay en ti.
La venganza más efectiva, es salir del régimen narcisista que reflejó, en su conducta perversa, una percepción distorsionada de ti. Tú no eres ese ser que fue devaluado y descartado abusivamente, tú eres una persona llena de dignidad, con valores, con talentos y con una gran capacidad de amar y de entregarse.
No lo olvides, ese eres tú.
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17/6/19
LA DERROTA DEL NARCISISTA
LA DERROTA DEL NARCISISTA
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El abusador narcisista se convence a sí mismo que tú eres inferior a él, un ser patético, ingenuo, vulnerable, sensible, a quien puede manipular y dominar emocionalmente.
Está convencido que dependes de él, que te controla, que puede engañarte una y otra vez.
Despreciándote, calma la envidia que le quema por dentro, y logra mantenerse por encima de ti, superior a ti. Esa es su obsesión.
El narcisista te subestima, te considera menos inteligente de lo que realmente eres.
En su mente perversa cree que maltratarte, vejarte, lo convierte en un ser superior a ti; lo cierto es que, moralmente hablando, estamos ante una persona rota, extremadamente frágil e insegura, que se ha inventado un “falso yo” para sobrevivir. Ni siquiera sabe realmente quién es.
Una persona tan insegura, que no tolera ni la más mínima crítica que amenace la mentira que exhibe acerca de sí mismo.
Un ser tan absolutamente precario, que necesita desesperadamente tus reacciones emocionales para regular su fluctuante autoestima.
Tarde o temprano, a pesar de las secuelas del abuso, lograrás despertar, saldrás de tu confusión, identificarás el trastorno de tu agresor, dejarás de creer en él y en medio de circunstancias realmente difíciles, conseguirás escapar de sus garras, establecer el Contacto 0, quebrar el vínculo emocional, y recuperarte.
Es la mayor bofetada que puedes propinarle. Nada odia más el narcisista que tu recuperación.
Tu deserción de su régimen abusivo lo humillará sobremanera, se le hará verdaderamente insoportable, será la demostración palmaria de que esa pretensión que tiene de establecer contigo una dominación perpetua es una ilusión; significará, lo que le dolerá aún más, que eres mucho más inteligente y fuerte de lo que él pensaba, lo que herirá su ego inflado y enfermo.
La gran derrota del narcisista es tu LIBERTAD. La puerta es siempre el Contacto 0.
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13/6/19
Las complejidades del narcisista silencioso, y cómo tratar con ellos (con eficacia)
Las complejidades del narcisista silencioso, y cómo tratar con ellos (con eficacia)
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Basado en todo lo que se sabe sobre la naturaleza humana, que alguna vez se haya estudiado, las posibilidades son: te has encontrado con un narcisista en tu vida. De acuerdo con investigaciones recientes, el narcisismo en realidad está proliferando en estos días. Y para complicar aún más las cosas, no todos los narcisistas son iguales. En nuestras vidas no solo nos encontraremos con muchos narcisistas diferentes, sino que nos encontraremos con muchos tipos diferentes de narcisismo.
Afortunadamente, muchos de estos narcisistas son fáciles de detectar e incluso más fáciles de ignorar. Quiero decir, ese es el objetivo principal del narcisista: hacerse notar, ¿verdad? Levantarse y decir: “¡Hola, mírame!” Incluso hay niveles de narcisismo que son totalmente normales, saludables y funcionales. Hay algo que decir acerca de enorgullecerse de quiénes son y de lo que hacen, hasta cierto punto. El orgullo no es un diagnóstico automático de un trastorno de la personalidad. Diablos, soy un narcisista hasta cierto punto, tengo que escribir para ganarme la vida.
El tipo de narcisista del que quiero hablar hoy es uno que vuela tan bajo del radar de nuestras vidas que ni siquiera los podemos detectar o ver. Se cuelan en nuestros cerebros y causan estragos en niveles que ni siquiera entendemos. El “narcisista silencioso” es el ninja del cerebro que crea dudas sobre uno mismo, genera autodesprecio y propaga la depresión en nuestras vidas con la facilidad que untamos una mermelada por una tostada. Casi puedo garantizarte que tienes uno de esos narcisistas en tu vida y ni siquiera te das cuenta.
Entonces, ¿qué es lo que califica a alguien como un “narcisista silencioso”?
Los narcisistas, en general, se delatan con un par de principios básicos. En primer lugar, necesitan que te sientas mal contigo mismo para fortalecerse. Esto se encuentra típicamente al señalar cada defecto que puede o no tener. Incluso bromeando. Todos tenemos ese amigo al que le gusta burlarse de nosotros, pero se salen con la suya porque son tus amigos. “Si un extraño me dijera eso, reaccionaría de manera diferente“, podríamos pensar.
Eso es habitual y normal hasta cierto punto, y un pequeño altercado entre amigos es algo común. El narcisista silencioso, sin embargo, hace de estos chistes parte de lo que eres para ellos. Es casi como si desarrollaran un “papel” para ti y te mantuvieran en él. Tal vez eres el “idiota adorable” o el “amigo poco atractivo”. Cualquiera que sea el caso, el narcisista te pondrá en un lugar que le parezca adecuado y te mantendrá allí.
Otro aspecto básico del narcisista común es que tienen una necesidad constante de tener razón.
Normalmente, el narcisista tratará de conducir y cambiar cualquier cosa que digas para que parezcas tonto en el transcurso de una conversación. Los narcisistas son reconocidos por sus habilidades en el trato a las personas, simplemente porque la atención es lo que anhelan. Los narcisistas silenciosos logran esta hazaña al participar en tendencias agresivas pasivas. Cosas como opinar o apostillar después de ti sin que te des cuenta (obviamente antes de que hayas tenido la oportunidad de hacerlo tú mismo) o señalar errores simples con regularidad.
No lo mencionarán con demasiada frecuencia porque sería demasiado directo y obvio. El narcisista silencioso casi nunca mencionará estas pequeñas cosas, solo las harán en un intento de hacerte sentir impotente. Una vez más, el objetivo es desmoralizar.
Finalmente, y más obviamente, el narcisista silencioso proyectará cualquiera de sus propias imperfecciones en ti. Esto se remonta a la personalidad de “linterna” que nadie necesita en su vida. Básicamente, al señalar las mismas cosas que están mal en ti, que también están mal en ellos, disminuyen el impacto de sus propias faltas o defectos. Tienes una galleta, el narcisista silencioso hará un comentario jocoso o gracioso sobre tus planes de dieta y cómo estás “con sobrepeso” (mientras comen la misma galleta).
Cualquier cosa para evitar no sólo enfrentarse a sus propias imperfecciones sino mantener un falso sentido de dominación sobre ti.
Entonces, ¿cómo lidias con el narcisista silencioso?
Las respuestas más simples a esta pregunta podrían ser “golpearlos en la cabeza con una pala de jardinería” o “no volver a hablarles nunca más”. Una vez más, nunca apruebo la violencia, pero algunas veces no puedes apartar a alguien de tu vida (parientes)
Así que aquí están las cosas que hacer para lidiar de manera efectiva con narcisistas silenciosos:
* Cuando se burlan – DEVOLVER EL GOLPE.
Usa el mismo tono informal, la actitud desenfadada y las acciones no agresivas que usan cuando se burlan de ti, como para no mostrarse a la defensiva. Luego, prepárate para que se pongan a la defensiva de inmediato. Si hay algo que a un narcisista no le gusta, es que le den la vuelta utilizando sus mismas armas y artimañas. Mientras más tranquilo seas con tus respuestas, más inquietante para el narcisista. Veras que rápido dejan de burlarse de ti.
* Cuando hacen cosas pasivas-agresivas y no dicen nada al respecto, DECIR ALGO ACERCA DE ÉL.
Preguntese por qué hicieron lo que hicieron, si es que hicieron algo, para defenderse. Si dejaste un vaso en el mostrador y lo encuentras mágicamente en el fregadero, señala al narcisista y dile que ibas a reutilizar el vaso, que no es un niño y que sabe cómo usar un vaso cuando ya no lo utilice.
* Cuando te señalan un defecto común, ÚSALO CON ELLOS.
No hay excusa para dejar que alguien sea hipócrita solo por el bien de su propio ego. Nuevamente, si quieres ver lo rápido que un narcisista deja de hacer según que cosas, utiliza sus mismas tácticas. Si tomas estas acciones simples, notarás que algo sorprendente comienza a suceder: no tienes que eliminar al narcisista de tu vida, se alejan ellos solos. Es como el cáncer autocuración.
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