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4/6/20

6 señales de que eres víctima de abuso verbal [4-6-20]

6 señales de que eres víctima de abuso verbal

6 señales de que eres víctima de abuso verbal

El abuso verbal no deja señales visibles, pero es tan cruel y reprobable como el daño físico. Lo peor es que, a veces, ni las propias víctimas son conscientes de que están siendo maltratadas

mejorconsalud.com

Las palabras son increíblemente poderosas, ellas te pueden levantar o derrumbar, calmar o herirte. Muchas personas olvidan eso y la convivencia acarrea conflictos, que son naturales y, hasta cierto punto, positivos. Pero también trae muchas peleas que pueden llegar a lastimar y son muy negativas.

El abuso verbal es un subproducto de estos problemas, siendo la principal víctima la mujer. Esta forma de agresión tiene como objetivo herir con lo que se dice, en lugar de ayudar al otro a ser mejor.

Una vez que estas palabras afectan a los pensamientos y creencias es muy difícil identificar que eres víctima de abuso verbal. A continuación te dejamos las principales señales que te indican que estás sufriendo de este tipo de abuso.


1. No se trata solo de gritar

Puedes pensar que para ser víctima de abuso verbal tu pareja debe gritarte todo el tiempo. En realidad, se trata de una serie de comportamientos donde se manipula a la víctima para que dude de sus propias creencias, su propia memoria o cordura.

El agresor puede usar amenazas como que te hará daño a ti o a alguna persona que quieres, pero no siempre sucede. Que alguien no se comporte de una forma agresiva no significa que no esté ejerciendo abuso.

Es más, el agresor puede llegar a actuar con una conducta extremadamente amorosa, con lo que puede intensificar el impacto causado. La persona que sufre el abuso siempre tendrá miedo del momento en el el otro que pierda los estribos.


2. Tu pareja hace comparaciones dolorosas, te culpa de todo y es un celoso posesivo

Una pareja que ejerce abuso verbal contra ti constantemente te comparará, bien sea con tu amiga más bonita o con sus amigos más allegados. Siempre te dirá que hay alguien mejor que tú.

En algunas ocasiones puede hacerlo de forma muy sutil, tal vez solo señale a alguna celebridad como ejemplo, pero la característica principal es que te hará sentir inferior.

También te culpará por cualquier cosa, incluso si es algo que no puedes controlar. Criticará tu trabajo, tu salario, tu forma de vestir, tu tipo de cuerpo… simplemente te recordará de forma constante tus defectos con gran exageración.

Además, constantemente tiene algo negativo que decir de tus amigos, especialmente si son del sexo opuesto. Odia que recibas llamadas de algún compañero y no le gusta que tengas una vida social activa.


3. No sabes cuándo has sido objeto de insultos


Todos piensan que es fácil saber reconocer cuando se es víctima de abusos verbales. La realidad es que muchas personas que sufrieron este tipo de abusos en la infancia no tienen ningún conocimiento cuando están siendo víctima de ellos nuevamente.

Además, el abusador puede ejercer esta conducta a través de una broma o un chiste con el que te hace sentir mal. Puede ser un comentario despreciativo acompañado con una gran sonrisa, pero que en realidad es un ataque a tus competencias, habilidades y valores.

No importa si en el exterior aparenta gran dulzura, lo que deberías preguntarte es cómo te hacen sentir esos comentarios “inocentes”.


4. Estás convirtiéndote en el abusador de otro…

Puedes seguir siendo una víctima, convertirte en abusador o ambas cosas. Básicamente, el patrón de abuso es difícil de romper. A menos que notes que existe un problema grave y busques algún tipo de ayuda, resultará casi imposible cambiar esta cadena de comportamientos.

Ser criado en un ambiente donde los padres no eran capaces de controlar sus emociones puede dar lugar a que ese hijo se convierta en alguien verbalmente agresivo por no saber lidiar con sus sentimientos.

Por otro lado, si lograste poner fin a una relación sentimental donde sufrías este tipo de agresión, la probabilidad de que seas tú quien abuse de tu próxima pareja es alta.


5. ¿Cómo te sientes?

Es importante que en cada etapa que avance la relación te hagas esta pregunta: “¿Cómo me siento?” Esta te ayudará a entender si tu pareja te hace verdaderamente feliz y si fomenta la seguridad en ti misma. Si estás sufriendo abusos verbales, tu autoestima es la primera que va a empezar a desplomarse.

Cuanto más tiempo sufras estos comentarios, más fácil será que empieces a creer los insultos y críticas. Puedes comenzar a preguntarte por qué sientes miedo o siempre estás triste o nerviosa en compañía de tu pareja o cuando sabes que vas a verlo.

3/10/19

Narcisismo patológico: la aparente normalidad del que se adora a sí mismo

 Narcisismo patológico: la aparente normalidad del que se adora a sí mismo

Narcisismo patológico: la aparente normalidad del que se adora a sí mismo

periodistas-es.com.-Ana De Luis Otero

EL narciso no se reconoce a simple vista; quizá por su conducta podamos atisbar en alguna ocasión que algo está pasando. Personas impacientes, impulsivas, envidiosas e inseguras que son capaces de aniquilar al prójimo en un segundo.

La exploración de los casos con trastorno antisocial de la personalidad muestra que los síntomas de este trastorno estan presentes en la infancia y se confunden con el trastorno narcisista que debuta más adelante. Este trastorno que se incluye en el DSM-IV se enmarca en categorías distintas, que van desde los trastornos de conducta propios de la infancia hasta el trastorno antisocial diagnosticado en la edad adulta.

Esa incapacidad y falta de voluntad para reconocer los sentimientos de los demás les lleva a monopolizar conversaciones, a mirar con desdén al interlocutor porque siempre están en posesión de la verdad. Personas que se autodestruyen porque en la compulsión notan que con drogas, alcohol o tabaco son los reyes de la escena que potencia, si cabe sus características.

Mientras que la psicopatía se asocia estrechamente con la impulsividad disfuncional,  el narcisismo se relaciona con la impulsividad funcional. Parece que la impulsividad narcisista implica una participación social más arriesgada, mientras que la impulsividad psicopática se deriva de una baja autorregulación.

Las manifestaciones típicas del trastorno narcisista presentan falta de tolerancia a la ansiedad, falta de control de impulsos, son personas con fracasos en su profesión, así como en las relaciones de pareja poco duraderas. En este mismo nivel, están también los casos con patología narcisista con semejanzas con los pacientes con trastorno antisocial, situándoles en un pronóstico parecido al de la personalidad límite (Border Line).

Niños que no han conformado su identidad, con una baja autoestima; infantes que se han tenido que enfrentar a su madre generalmente, esta que les adoraba hasta el extremo y que nunca les ha dado un no por respuesta. Faltos de afectos y con tendencia a la paranoia y a la manipulación llegan a ser el terror en la escuela, en el trabajo, en su entorno más cercano. Tanto por exceso como por defecto, las relaciones entre estos niños y sus padres nunca fueron buenas, desde el exceso de devoción hasta el exceso de críticas, el menor no puede manejar los tiempos y las palabras y les lleva a ser tiranos. Estos que llegan a ser prepotentes  desde la adolescencia, se convierten en un yo perfecto; ese que a pesar de no tener estudios necesita una admiración constante, excesiva, exagerada quizá, incluso aunque sin logros se deba justificar.

Esas fantasías que se anidan en su pensamiento les lleva a proyectar una vida irreal en donde fabulan y se creen alguien especial, bien por su poder, bien por su belleza, bien por el dinero que manejan, bien por su grandilocuencia. Su superioridad falsa les conduce a relacionarse solamente con personas que les potencie ese yo y se alejan de lo mediocre porque consideran que les resta cualificación.

Su envidia llega a monopolizar su vida porque siempre quieren más y nunca se sienten satisfechos, de ahí que sean impacientes, impulsivos en sus actos y tengan facilidad para ofenderse constantemente. Su ira además, les lleva a hacer actos que de forma singular les conduce a la agresividad tanto física como verbal y su falso temperamento porque realmente son débiles, les hace sentirse deprimidos cuando la escena ya ha pasado.

Estas personas no tienen aparentes problemas cuando los conocemos y por ello nunca buscan ayuda profesional; quizá cuando se adentran en el mundo de la autodestrucción aunque no reconozcan que su tristeza, su falta de empatía y su depresión latente, les lleva a abusar de alcohol y por tanto, el terapeuta les haga razonar que el origen de todo es su narcisismo.

Este trastorno de la personalidad que afecta más a los varones que a las hembras, comienza en la segunda década de la vida pero se acentúa en la tercera de manera exagerada. La crianza sobreprotectora o negligente les lleva a ser jóvenes marcados que tendrán problemas en los estudios, personas carentes de amigos y de relaciones sociales insanas, acusan pensamientos y conductas suicidas que no reconocen porque viven en una permanente angustia emocional que no saben afrontar ni en los conflictos de la propia vida ni en los extraordinarios.


Individuos que en definitiva tienen comportamientos que no son habituales que les lleva a la autodestrucción.

Su permanente sentimiento de vacío y aburrimiento crónico, les lleva a tener estímulos bruscos que pasan por actividades y situaciones carentes de coherencia; desde la ludopatía pasando por las drogas, el exhibicionismo, comportamientos promiscuos y respuestas paranoides que llegan a descolocar a las personas de su entorno. En los casos agudos los pacientes llegan a experimentar brotes psicóticos que los atenúan con grandes cantidades de alcohol.

Buscar ayuda profesional pasa por ser la solución aunque esta no siempre aceptada porque se percibe como un insulto a la autoestima; llegan a tener envidia del terapeuta consciente o inconsciente con lo cual ellos perciben de sí mismos que no tienen nada que hacer porque no padecen nada explícito, en todo caso, alguna adicción que si llegan a reconocer.

El aprendizaje a la hora de comunicarse con el entorno y a afrontar los conflictos de la vida en general y de las relaciones sociales en particular, puede ser el comienzo del cambio y sobre todo, para protegerle de un futuro nada halagüeño en cuanto a la autodestrucción se refiere.

14/11/18

Esta Es La Forma En la Que Acabarán La Mayoría De Las Personas Narcisistas [14-11-18]

Esta Es La Forma En la Que Acabarán La Mayoría De Las Personas Narcisistas


Esta Es La Forma En la Que Acabarán La Mayoría De Las Personas Narcisistas

Resulta imposible pensar que a estas alturas de tu vida no hayas oído hablar alguna vez del mito griego de Narciso. Este guaperas mitológico iba dejando un reguero de corazones rotos por el Olimpo incluido el de la inocente ninfa Eco a la que el chaval hizo sufrir lo insufrible. Para castigar su crueldad con un ser tan puro y bello, la diosa de la venganza, Némesis, hizo que se enamorase de su propia imagen reflejada en una fuente. El final lo conoces de sobra: se quedó tan embobado con su imagen que acabó tirándose al agua y se ahogó.

Pues bien, este mito dio nombre a un trastorno psicológico bastante ‘malrollero’: el narcisismo. Las personas que lo padecen se creen superiores y demandan la adulación de los demás, básicamente como el protagonista de la historia. La psicóloga Amanda Ramos explica que “suelen tener una idea desproporcionadamente positiva de sí mismas, y necesitan la admiración y aprobación continua por parte de los demás”.

Ser narcisista significa, además, ser una persona “vanidosa y egocéntrica”, según Ramos, a lo que se le suma “una falta de empatía hacia los demás”. Por eso las personas que sufren el trastorno creen que deben recibir un trato especial de todos por considerarse a sí mismas superiores y únicas, así que sus mayores aliados, y con los que congenian mejor, son aquellos que se dejan encandilar y los elogian. Y, por supuesto, solo sienten que pueden ser comprendidos por personas (o instituciones) que son también especiales o de alto estatus.

Ramos nos recuerda que el narcisismo es considerado un trastorno mental  y que, por tanto, “resulta crucial saber diferenciar entre rasgos de personalidad narcisista y el Trastorno Narcisista de la Personalidad”. Así, es posible que algunas personas tengan “algunos rasgos narcisistas sin llegar a desarrollar un trastorno” (que es cuando el narcisismo comienza a tener un impacto negativo en la vida diaria y en las relaciones)”.

De hecho, la posesión de más o menos rasgos también será indicativo de un mayor o menor grado de este tipo de personalidad. Se podría pensar que detrás de este tipo de carácter lo que se esconde es un problema de inseguridad, pero la psicóloga explica que una cosa no tiene porqué llevar a la otra. Pese a ello, afirma que “hay quien cree que son personas con baja autoestima y que utilizan esa personalidad soberbia como mecanismo de defensa”.

¿Qué diferencia hay entre egolatría y narcisismo? Parece que la línea que los separa es bastante delgada porque tienen varias características comunes, aunque según comenta Ramos, “la egolatría es más light que el narcisismo”. Aún así, existe una diferencia principal que radica, en palabras de la psicóloga, “en que una persona ególatra, a pesar de contar con poca empatía y, normalmente, sufrir mucha soledad, puede gozar de habilidades sociales”. Al final, eso se traduce en que un ególatra, pese a serlo, puede no ser percibido como arrogante o vanidoso por quienes lo rodean.

Hasta el momento, la definición de narcisismo puede hacernos intuir que las personas que lo sufren pueden llegar a ser un poco ‘difíciles’ para su entorno. Es más: las relaciones que establecen a menudo acaban siendo tóxicas. Ramos advierte de que “aunque estemos acostumbrados a ver personas de perfil narcisista en la televisión o en el cine que pueden incluso resultarnos graciosas o excéntricas, en el día a día pueden resultar irritantes”. Así que no debemos dejarnos engañar, porque esas actitudes repercuten directamente en todos aquellos que los rodean, y a la larga, no suele acabar bien.

La especialista considera que se debería tener en cuenta que “además de su conducta egocéntrica, los narcisistas también se caracterizan por ser personas muy rencorosas, resentidas y vengativas. Suelen gozar haciendo sentir mal a los demás porque así consiguen engordar su ego“. Por si fuera poco, añade, se trata de personas “sumamente competitivas, por lo que terminarán con quienes intenten hacerles sombra”.

Si consigues identificar en tu entorno a una persona narcisista, deberías asegurarte de que no te perjudique  si decides mantener el contacto. Además, la psicóloga aconseja que si esa persona es especialmente importante para ti, “debes aprender a aceptarla, y por supuesto, animarla para que busque ayuda profesional”. Para ello, Ramos recomienda aprovechar “algún suceso que haya cambiado su vida, en el que los elementos que alimentaban su ego se vieron dañados”.

Al igual que ocurrió con el Narciso mitológico, cuyo final no podría inspirar nada esperanzador a los afectados por el trastorno, las personas que lo padecen no lo tienen nada fácil en la vida real. De hecho, según cuenta Amanda Ramos, “es muy común que las personas narcisistas terminen solas”. No debe ser fácil compartir la vida con personas con estos rasgos de la personalidad y la psicóloga explica que, además, “no es habitual que acudan a pedir ayuda profesional”. Así que en estos casos, ahogarse en la soledad, es la consecuencia inevitable de ser incapaz de cuidar de las relaciones personales.

15/10/18

Narcisismo y Amor [15-10-18]


Narcisismo y Amor
Narcisismo y Amor

Stefanie Wurst y sus colegas en la Universidad de Munster, encontraron algunas novedades para explicar la relación entre narcisismo y relaciones amorosas.

Casi cualquiera sabe que un narcisista es, en una definición reduccionista, alguien que se ama a sí mismo tan mal como ama a los demás. Una persona incapaz de amar a nadie que no sea él mismo. Alguien con tantas fallas de autoestima que su necesidad de ser grandioso es insaciable y que vive o muere psíquicamente en función de la opinión de los demás.

El grupo de investigadores alemanes decidió estudiar dos rasgos y su relación con la vida amorosa: la admiración narcisista y el concepto de rivalidad (Narcissistic Admiration and Rivalry Concept). La investigación revela que la relación con un narcisista tiene una trayectoria descendente: comienza con la infatuación que provoca una personalidad carismática y seductora como la del narciso o narcisa, pero el deslumbramiento inicial da paso a la decepción cuando entra en juego la excesiva necesidad del narciso de ser el número uno en todo, aunque tenga que destruir a los demás para lograrlo, incluyendo a su pareja. Uno de los rasgos más nocivos para la construcción de una relación amorosa y compasiva es la rivalidad; el deseo irrefrenable de dominar, tener la razón y ser siempre el protagonista.

En el corto plazo, muchas relaciones parecen viables y hasta bonitas. En el largo, la rivalidad narcisista se manifiesta en actitudes destructivas para el amor: incapacidad de perdonar los errores, tendencia a pelear por todo y una actitud crítica hacia la pareja la mayor parte del tiempo.

Son los rasgos opuestos los que permiten el éxito en una relación: generosidad, facilidad para perdonar, sensibilidad, apoyo y capacidad para cuidar.

Algunas preguntas de los cuestionarios utilizados durante esta investigación fueron las siguientes:

Dimensión Admiración:


1. Generalmente, soy muy hábil para tratar con las personas 2. Ser una persona muy especial me da fuerza 3. Soy grandioso

Dimensión Rivalidad:

1. La mayoría de las personas son, de algún modo, perdedores 2. Quiero que mis rivales fracasen 3. Casi no puedo soportarlo cuando otra persona es el centro de atención

Si fuera posible ver las respuestas a estas preguntas, de candidatos potenciales a pareja, con fuertes tendencias narcisistas, muchos saldrían huyendo.

En el inicio de las relaciones, la gente muestra sus cualidades y oculta sus defectos. Es con el paso del tiempo cuando los verdaderos rasgos del carácter tantos positivos como negativos se manifiestan con claridad.

Pienso en una pareja que se pelea por todo, que siempre minimiza los logros del otro, incapaces de reconocerse lo bueno, siempre compitiendo por tener la razón. Una posible explicación para este tipo de relación es el desafortunado encuentro de dos narcisos que luchan por tener el poder, torpes para perdonar, para reconocer sus errores y para apreciar el contar con un compañero de vida.

11/10/18

Los riesgos de enamorarse de uno mismo [11-10-18]


Los riesgos de enamorarse de uno mismo
Los riesgos de enamorarse de uno mismo


El narcisismo, según las teorías psicológicas contemporáneas, es un rasgo de personalidad que se caracteriza porque el individuo suele centrarse en sí mismo, considerarse más atractivo e inteligente que los demás y comportarse de manera egoísta. Y también espera que los demás le tengan admiración.


Las fascinantes historias de la mitología explicaron, desde siempre, los fenómenos de la naturaleza y los diversos comportamientos humanos. La historia de Narciso es uno de estos casos. Se trataba de un joven muy hermoso pero vanidoso, que rechazaba a las mujeres que se enamoraban de él. Como sabemos, Narciso se enamoró de su propia imagen al verse reflejado en un arroyo. Y esta profunda fascinación hacia sí mismo lo embelesó, lo volvió insensible a todo su alrededor y así se dejó morir.

El narcisismo (de ahí su nombre), según las teorías psicológicas contemporáneas, es un rasgo de personalidad que se caracteriza porque el individuo suele centrarse en sí mismo, considerarse más atractivo e inteligente que los demás y comportarse de manera egoísta. También puede querer ser el centro de atención y esperar que los demás, sobre todo, le tengan admiración.

Ahora bien, el narcisismo se manifiesta dentro de un continuo. Algunas características, en su justa medida, pueden ser sanas y ventajosas, como la autoconfianza, el carisma y la predisposición al liderazgo. Pero, en su forma extrema y acompañado de dificultades para regular las propias emociones y conductas, pueden representar lo que se denomina “trastorno narcisista de la personalidad”. Las personas con esta patología presentan un sentido excesivo de autoimportancia y tienen fantasías de éxito que no son realistas. Asimismo, suelen estar convencidas de que son superiores y, en consecuencia, se enojan si no son tratadas de manera especial. Incluso, a veces, muestran falta de empatía y envidia intensa ante los logros de los demás.

El trastorno narcisista de personalidad puede expresarse a través de estos rasgos que mencionamos y que son los que popularmente se identifican con el narcisismo, como la extroversión, la extravagancia y la vanidad. Se trata de un tipo de narcisismo que se denomina “narcisismo descubierto”. Sin embargo, otra faceta del narcisismo se asocia con la introversión, la vergüenza, la baja autoestima, los sentimientos de menosprecio, de hipersensibilidad y de ansiedad. Es un “narcisismo cubierto”, que, generalmente, se orienta a la rivalidad, agresividad y devaluación de los otros.

Si bien parece tratarse de casos diferentes, ambos narcisismos comparten la creencia de que uno es especial en algún sentido. Su comportamiento intenta mantener una autoimagen positiva, sea a través de la autopromoción que busca la admiración y el orgullo o la autodefensa que protege de las críticas.

El narcisismo extremo, en cualquiera de sus formas, puede desencadenar cierta tendencia a la agresión, depresión y abuso de sustancias, a partir de la sensación de verse incapaz de lograr sus propias expectativas. La faceta vulnerable del narcisismo puede tener graves consecuencias porque quienes la padecen parecen tener mayor riesgo de sufrir malestar emocional y de presentar conductas autodestructivas e ideación suicida que los narcisistas grandiosos.

Aún se desconocen las causas del narcisismo. Presumiblemente, se debe a factores genéticos, biológicos y ambientales que interactúan dando lugar a un exagerado amor por uno mismo. El adivino Tiresias había profetizado el destino de Narciso al vaticinar que llegaría a viejo siempre y cuando no contemplara su imagen. A diferencia del contenido de esos mitos que proponían cierta predestinación, las personas podemos intentar vivir bien nuestras propias historias.

24/8/18

Sobrevivir en el mundo del yo, yo, yo [24-8-18]


Sobrevivir en el mundo del yo, yo, yo
Sobrevivir en el mundo del yo, yo, yo

Los comportamientos narcisistas nos rodean. El exhibicionismo en las redes sociales, la obsesión por los ‘selfies’ y la propia imagen. Se habla de epidemia, pero ¿es tan preocupante?

Fue el bello y vanidoso Narciso, personaje de la mitología griega incapaz de amar a otras personas que murió por enamorarse de su propia imagen, quien inspiró el término narcisista. El concepto fue luego reinterpretado por Freud, el primero que describió el narcisismo como una patología. Y en los setenta, el sociólogo Christopher Lasch convirtió la enfermedad en norma cultural: determinó que la neurosis y la histeria que caracterizaban a las sociedades de principios del siglo XX habían cedido el paso al culto al individuo y la búsqueda fanática del éxito personal y el dinero. Un nuevo mal dominante. Casi cuatro décadas después ha cobrado fuerza la teoría de que la sociedad occidental actual es, todavía más narcisista.

Este comportamiento parece expandirse como una plaga en la sociedad contemporánea, tanto a nivel individual como colectivo. Y no solo entre los adolescentes y jóvenes que inundan las redes sociales. “El desorden narcisista de la personalidad —un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía— sigue siendo un diagnóstico bastante raro, pero las cualidades narcisistas están ciertamente en alza”, explica la psicóloga Pat MacDonald, autora del trabajo Narcisismo en el mundo moderno. “Basta con observar el consumismo rampante, la autopromoción en las redes sociales, la búsqueda de fama a cualquier precio y el uso de la cirugía para frenar el envejecimiento”, añade.

Las investigaciones realizadas a partir de 2009 por Jean Twenge, de la Universidad Estatal de San Diego, son una de las principales referencias para las hipótesis más catastrofistas. Tras estudiar a miles de estudiantes estadounidenses, la psicóloga proclamó que estos comportamientos habían crecido “al mismo ritmo que la obesidad desde 1980”, que había alcanzado niveles de epidemia. Twenge ha publicado dos libros —Epidemia narcisista, con Keith Campbell, de la Universidad de Georgia, y Generación yo— en los que afirma que los adolescentes del siglo XXI se “creen con derecho a casi todo, pero también son más desgraciados”.

Los rasgos narcisistas no siempre son fáciles de reconocer y, con moderación, no tienen por qué ser un problema. Son comportamientos egoístas, poco empáticos, a veces un tanto exhibicionistas, de personas que quieren ser el centro de atención, ser reconocidas socialmente, que suelen resistirse a admitir sus fallos o mentiras y que se creen extraordinarias (aunque su autoestima, en algunos casos, sea en realidad baja). Un estridente ejemplo, contado por Twenge, es el de una adolescente que, en un reality de la MTV, justificó el corte de una calle para celebrar su fiesta de cumpleaños, a pesar de que había un hospital en medio, al grito de: “¡Mi cumpleaños es más importante!”.

En otras ocasiones este tipo de comportamiento es más sutil, más común y, a veces, más dañino. Es esa persona que exige una atención extrema a sus comentarios y problemas y, si no la consigue, concluye que es diferente de los demás y que nunca recibe el respeto que merece. O un jefe encantador que de repente te hace sentir culpable por un proyecto fracasado que fue idea suya. “Para tapar sus problemas, una persona con alto nivel de narcisismo suele buscar a una o dos víctimas cercanas, no necesita más, pero les puede hacer la vida imposible”, asegura el psicoanalista francés Jean-Charles Bouchoux, autor de Los perversos narcisistas (Arpa), que acaba de ser traducido al español y que ha vendido más de 250.000 ejemplares en Francia. “Hay un incremento del narcisismo, porque ahora la imagen cuenta más que lo que hacemos y queremos alcanzar muchos hitos sin esfuerzo”, opina.

Abundan los casos en política —es difícil navegar por Internet sin ver el nombre de Donald Trump asociado al narcisismo— y en televisión. El tema fascina, como muestran los índices de audiencia de los realities. Quizá la principal novedad son las redes sociales, lugar donde millennials (nacidos entre 1980 y 1997) y no tan millennials, famosos y no tan famosos, transforman lo mundano en extraordinario. Cada día se suben a Instagram 80 millones de fotografías, con más de 3.500 millones de likes: “Yo, comiendo”, “Yo, con mi mejor amiga". “Yo, en un nuevo bar”. En Facebook, millones de usuarios ofrecen detalles de su vida al mundo. ¿Nos está convirtiendo Internet, no solo en espectadores pasivos, sino en narcisistas ávidos de notoriedad fácil, obsesionados por conseguir amigos virtuales y por el impacto de nuestros posts?

Atención a las autofotos. No todos los que se hacen un selfie son narcisistas, pero un estudio realizado por Daniel Halpern y Sebastián Valenzuela, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, concluye que los individuos que se sacaron más fotos durante el primer año de la investigación mostraron un alza del 5% del nivel de narcisismo el segundo año. “Las redes sociales pueden modificar la personalidad. Autorretratarse, cuando uno es narcisista, alimenta ese comportamiento”, explica por teléfono Halpern. “En las redes, podemos mostrarnos como queremos que nos vean. Esa imagen perfecta que creemos que los demás tienen de nosotros puede alterar la que tenemos nosotros de nosotros mismos”, advierte. Tener impacto en las redes puede generar dependencia y también temor (el miedo a no ser el centro, al vacío de un post sin apenas me gusta).

Además, el narcisismo creciente mueve dinero. Un reciente informe de Bank of America Merrill Lynch calcula que el consumo relacionado con los productos que nos hacen sentir mejor y hacen posible un aspecto a prueba de selfies —lo llaman vanity capital— mueve en el mundo 3,7 billones de dólares. La firma, en su cálculo, incluye coches y otros artículos de lujo, operaciones estéticas, vinos de calidad, joyas o cosméticos.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? La intrépida carrera de logros personales que se exige a jóvenes y adultos explica parte del ansia narcisista. “La sociedad es hiperdemandante e hi­perexigente. Ahora, por ejemplo, hay que tener muchos amigos, vivimos hiperconectados. Mi padre no tenía amigos, tenía a su familia, y era feliz”, explica Rafael Santandreu, psicólogo y autor de Ser feliz en Alaska (Grijalbo), que vincula el narcisismo —y la frustración que puede generar— con la depresión, la ansiedad y la agresividad.

Hay causas que nacen en la infancia. Las teorías de Twenge han tocado un nervio cultural al culpar a padres y educadores de haber criado a una generación de narcisos diciéndoles lo especiales que son sin importar sus logros. Un estudio europeo publicado en 2015 en la revista PNAS argumenta que el narcisismo está vinculado a una educación parental que sobrevalora por sistema a los hijos. “Se les alaba en exceso y, con el tiempo, los niños se creen únicos”, explica uno de sus autores, Eddie Brummelman, del Instituto de Investigación para el Desarrollo Infantil de la Universidad de Áms­terdam. “Se confunde autoestima con narcisismo. Lo que hay que cultivar es la autoestima, que se consigue con cariño, apoyo, atención y límites”, añade.

¿Quiere decir que no hay que pensar a lo grande? No exactamente. Cultivar cierto ego saludable es beneficioso. Es lo que defiende Craig Malkin, psicólogo clínico de la Escuela de Medicina de Harvard. “Un poco de narcisismo en la adolescencia ayuda a los jóvenes a sobrellevar la tormenta y el ímpetu de la juventud. Solo la gente que nunca se siente especial o la que se siente siempre especial son una amenaza para ellos mismos o el mundo. El deseo de sentirse especial no es un estado mental reservado a imbéciles o sociópatas”, afirma en Rethinking Narcissism (repensando el narcisismo).

Forma parte Craig del grupo que considera que la mayoría de los estudios sobre narcisismo no han sido justos con los jóvenes y que los que hablan de epidemia exageran. El Inventario de la Personalidad Narcisista, un cuestionario básico para los investigadores de todo el mundo, incluida Twenge, es defectuoso, sostiene Craig. Entre otras cosas, esta herramienta considera negativo querer ser un líder o decir que eres decidido. “Las personas que disfrutan diciendo lo que piensan o que quieren liderar son claramente diferentes de los narcisistas que suelen recurrir a la manipulación y la mentira”.

Un exhaustivo estudio publicado en 2010 en Perspectives on Psychological Science intenta refutar la teoría de la epidemia. Realizado entre un millón de adolescentes en EE UU entre 1976 y 2006, los investigadores encontraron poca o ninguna diferencia psicológica entre los millennials y las generaciones anteriores, aparte de más autoestima. En un intento de relativizar el problema, encabeza ese trabajo una cita de Sócrates: “Los niños de hoy día [siglo V a. de C.] son unos tiranos. Contradicen a sus padres, engullen la comida y tiranizan a sus maestros”.

De un lado y otro del debate, de lo que no parece haber duda es de que es recomendable huir de las personas con altos niveles de narcisismo. Lo resume muy bien Kristin Dombek en The Selfishness of Others (el egoísmo de los otros), ensayo en el que analiza la abundancia en el mundo virtual anglosajón (y cada vez más en el español) de información relacionada con los narcisistas, sobre cómo reconocerlos y hacerles frente: “Uno de esos blogueros decía: ¿qué debe hacer uno cuando conoce a un narcisista? Ponerse las zapatillas y salir corriendo de inmediato”.

19/7/18

¿Qué es la 'tríada oscura' y cómo influye en nuestro comportamiento? [19-7-18]

¿Qué es la 'tríada oscura' y cómo influye en nuestro comportamiento?

¿Qué es la 'tríada oscura' y cómo influye en nuestro comportamiento?


La llamada tríada oscura de la personalidad —descubierta en 1998 por un grupo de científicos estadounidenses— incluye tres rasgos de la personalidad: psicopatía, narcisismo y maquiavelismo. Pero, ¿pueden influir en nuestro comportamiento cotidiano?

Cabe señalar que estos rasgos de la personalidad se distribuyen normalmente en la población y están presentes en cualquier persona en menor o mayor grado.

Según los resultados de varios estudios psicológicos, las personas con índices más altos de psicopatía —que implica una tendencia a la violencia y el acoso— también son más propensas a mantener un contacto visual demasiado largo. Además de esto, junto con los maquiavélicos, tienden a disfrutar del troleo en internet. Los científicos también afirman que los psicópatas tienden con más frecuencia a la infidelidad.

En cuanto a los narcisistas, que se caracterizan por el egoísmo y la falta de empatía, tienden a tomarse y publicar más selfis en las redes sociales. Buscan relacionarse con la gente de poder y éxito debido a su excesivamente positiva autoimagen. Sin embargo, en realidad, tratan de ocultar su inseguridad y miedo inconsciente. 

La conducta de los maquiavélicos siempre está dirigida a tener mayor éxito personal. En lo que respecta a las mujeres heterosexuales que tienen altos niveles de maquiavelismo, suelen fingir el orgasmo para manipular deliberadamente a sus parejas, opinan los psicólogos.

Asimismo, en general, las personas con altos índices de la 'tríada oscura' suelen levantarse más tarde y quedarse levantadas pasada la medianoche o —en algunos casos— justo antes o después del amanecer.

5/6/18

8 Señales de narcisismo que la mayoría de la gente ignora hasta que es demasiado tarde

8 Señales de narcisismo que la mayoría de la gente ignora hasta que es demasiado tarde

8 Señales de narcisismo que la mayoría de la gente ignora hasta que es demasiado tarde

“Todos hemos estado en contacto con algún narcisista llamativo. Su ensimismamiento no puede ser un error. Pero también está el narcisista encubierto, que no es tan fácil de detectar“. María Bogdanos.

conocersalud.com

Son igualmente destructivos

A pesar de las diferencias externas entre narcisistas “llamativos” y “encubiertos”, el daño producido por ambos es prácticamente el mismo.

De hecho, la única diferencia entre los dos tipos de narcisistas es la forma en que “llevan a cabo sus asuntos”. Los narcisistas llamativos son lo suficientemente ingenuos como para pensar que nadie se dará cuenta de sus manierismos – y actuar en consecuencia.

Los narcisistas encubiertos muestran su exterior falso deliberada y hábilmente. Lo más probable es que este tipo tenga una mejor comprensión de la psicología humana, e intenta usar este conocimiento para su beneficio.

Este artículo se enfoca en ocho comportamientos narcisistas que muchas personas o ignoran intencionalmente, o no perciben.


8 SIGNOS DE NARCISISMO QUE LA MAYORÍA DE LA GENTE IGNORA


1. NO SE PREOCUPAN DE LOS DEMÁS


Los narcisistas son famosos por simplificar o minimizar las necesidades de los demás. No se molestan en explicar los detalles de una situación (como cuando alguien los confronta con evidencia empírica de su condición).

No espere que el narcisista se preocupe por nadie ni por nada más que a sí mismo.


2. INCAPACIDAD PARA ESCUCHAR

Cuando un narcisista no está hablando (algo raro), es probable que tampoco esté escuchando. Están demasiado ansiosos por seguir adelante sin sentido, pero no espere que ellos sintonicen cuando sea su turno de hablar.

Enfocarse en lo que alguien tiene que decir requiere un poco de esfuerzo y energía, que los narcisistas no están dispuestos a dar.


3. COMUNICACIÓN INADECUADA


En una nota relacionada, los narcisistas son terribles comunicadores. Son demasiado sensibles (léase: frágiles) y se ofenden personalmente ante la más mínima crítica percibida.

No poseen ni la necesidad ni el deseo de dialogar sobre nada que no les beneficie. Es común que los narcisistas intenten disfrazar su enojo no usando palabras, sino optando por ser pasivos-agresivos.


4. HUMILDAD NO AUTÉNTICA


Como sabes, los narcisistas son maestros en mover los hilos de otras personas. En este sentido, a menudo mostrarán una falsa humildad para provocar la admiración de los demás.

¿Por qué?

Porque cuanta más gente se sienta atraída hacia ellos, más opciones tiene el narcisista para hacer lo que mejor sabe hacer: manipular.


5. AUSENCIA DE EMPATÍA


Los narcisistas no se preocupan por nadie. Para ellos, usted es sólo un medio para alcanzar un fin.

De todos los signos externos de narcisismo, la falta de empatía es quizás el más común. Si alguna vez no está seguro de las intenciones de alguien, sólo intente solicitar un poco de simpatía.

No encontrará ninguno, y su hipótesis inicial se demostrará correcta. Y lo que es más importante, se ahorrará un poco de dolor y frustración.


6. SU “INTELIGENCIA”

Es curioso cómo algunos narcisistas se jactan de su inteligencia, aunque nadie más esté de acuerdo. Intentan parecer sabelotodo, pero a menudo terminan haciendo el ridículo.

Peor aún, es casi imposible colaborar con los narcisistas, ya que se consideran mucho más inteligentes y perspicaces.

Esto no quiere decir que los narcisistas inteligentes no existan – ciertamente existen, pero son lo suficientemente inteligentes como para no difundirlo.


7. SENTIDO DE DERECHO

Cuando se trata de querer algo, un narcisista a menudo actúa como un niño de 2 años que quiere su biberón. El narcisista debe tener algo simplemente porque lo quiere – y este es el único criterio.

No hace falta decir que los narcisistas no tienen ningún concepto de mérito y siempre están buscando la salida fácil en cualquier situación dada.


8. UNA BÚSQUEDA INTERMINABLE DE LA FELICIDAD

Si hay una cosa que hay que compadecerse del estado de ánimo de un narcisista, es ésta: nada puede o va a hacerlos felices. La fama, el dinero, el poder, lo que sea, nunca es suficiente.

Tal vez otra cosa que hay que lamentar: cualquier individuo común y corriente acudirá a sus seres queridos en busca de verdadera felicidad, cosa que los narcisistas no pueden hacer.


Reflexiones finales


El artículo ofrece algunas palabras duras que pertenecen a la personalidad narcisista. Y algunas de estas palabras son bien merecidas desde un punto de vista personal.

Vale la pena recordar, sin embargo, que los narcisistas son seres humanos con un trastorno de personalidad genuino y médicamente válido. El Trastorno Narcisista de Personalidad (NPD, por sus siglas en inglés) se origina en la niñez, lo cual deja un vacío permanente en el corazón de la persona.

Más específicamente, de acuerdo con los psicólogos, a los narcisistas usualmente se les da demasiada atención o se les descuida por completo durante sus primeros años. Están programados para comportarse como lo hacen.

La mayoría de las personas estarán de acuerdo en que la negligencia emocional es traumática, y los expertos están de acuerdo. Sin embargo, está por ver si alguna vez llegaremos a una opinión consensuada sobre el hecho de ser malcriados.

También es importante entender que, aunque podemos respetar la humanidad de un narcisista, no necesitamos someternos a su comportamiento. Su salud emocional, mental y física debe ser lo primero.

Siempre y cuando prestemos atención, pensemos racionalmente y no saquemos conclusiones precipitadas, tendremos una idea bastante clara de quién es la persona real que está debajo.

12/12/17

Narcisismo y prudencia [12-12-17]


Narcisismo y prudencia

Narcisismo y prudencia

Si Narciso viviera hoy no se quedaría abducido por un arroyo sino por sus selfis colgados en las redes sociales. Facebook, Instagram, Linkedin y otras herramientas del mundo viral híper-conectado no solo facilitan el comportamiento narcisista sino lo promueven; y ese fenómeno es fácilmente observable en las estrellas del mundo deportivo y del cine, por ejemplo. La autoestima exagerada, el sentimiento de grandiosidad y el amor desmesurado por uno mismo tiene muchas raíces. La primera reside en la necesidad de todo ser humano de promoverse a uno mismo con el fin de mejorar su autoestima y de protegerse ante posibles agresiones psíquicas. La segunda reside en la competición desenfrenada entre los diferentes actores representativos de un entorno definido como, por ejemplo, el del deporte de élite, el de los actores y otros famosos o el de los políticos de primera fila, que genera la necesidad de un reconocimiento social cada vez mayor. Los resultados, ciertamente envidiables, de esas personalidades generan, en general, admiración por parte de la sociedad en la cual se mueven que, a su vez, crea un alto estatus social. Normalmente, el estatus conlleva numerosas ventajas y prebendas: poder adquisitivo, trato preferencial, protección añadida, admiradores incondicionales, idolatría y otros privilegios. Estos beneficios refuerzan, asimismo, la tendencia narcisista porque las personalidades acaban de creerse grandiosos y superiores creando, así, un círculo vicioso. ¿Y qué ocurre con los primeros ejecutivos de nuestras empresas? Sus entornos respectivos, sus presiones sociales así como sus necesidades de superarse continuamente y su exposición pública, desde luego, no son muy diferentes a los que acabamos de describir, y el lector no tendrá problemas en pensar a uno u otro presidente de una empresa sufriendo el síndrome de Narciso.

El comportamiento narcisista tiene elementos positivos para las organizaciones. Los narcisistas, viendo el mundo como una imagen de sí mismos, tienden a ser trabajadores incasables, ambiciosos, creativos, emprendedores y visionarios irradiando, a la vez, cierto carisma. Sin embargo, el narcisista suele desarrollar comportamientos que pueden llevar a la empresa a situaciones delicadas y comprometidas. Estos comportamientos son: incapacidad de escuchar y de aceptar críticas, proteccionismo a toda costa, comportamiento absolutista y arrogante, falta de objetividad y de realismo y, por tanto, ceguera empresarial, desapego social generando envidia, muchas veces, colectiva, toma de riesgos inasumibles y utilización de la organización para fines propios y para una mayor gloria propia y no para el logro de los objetivos. Los problemas generados a la empresa pueden ser errores en la toma de decisiones, ineficiencias, desorientación de la organización y pérdida del enfoque corporativo, gastos e inversiones inútiles, mayor riesgo de fraude y engaño y, finalmente, huida progresiva de talento. Por tanto, podemos concluir que esta forma de megalomanía caracterizada por la necesidad de admiración absoluta y la falta total de empatía emocional pone seriamente en peligro la misión y la consecución de los objetivos de la organización.

Viendo que el entorno de los primeros ejecutivos y sus propias trayectorias profesionales promueven, muchas veces, comportamientos narcisistas proponemos introducir, a parte de las herramientas existentes para el buen gobierno corporativo, una fuerza que compensa estas posibles derivas narcisistas y que garantiza un comportamiento corporativo equilibrado en pro de la empresa y del bien común.

En el cuarto capítulo de su sexto libro sobre la Moral a Nicómaco, Aristóteles define la prudencia como la capacidad de deliberar y juzgar de una manera conveniente sobre los temas contribuyendo, así, a salvar y sostener nuestros juicios. La prudencia incluye la humildad, la voluntad y capacidad de reconocer las propias fuerzas y debilidades, la capacidad de contrastar, de objetivar, de relativizar y de debatir. La prudencia, siendo una virtud cardinal según Platón, se asemeja a la sabiduría haciendo buen uso de la razón. El jesuita Baltasar Gracián define en su obra 'Oráculo manual y arte de la prudencia' la citada virtud como el sol del pequeño mundo llamado ser humano añadiendo que es tan hermosa que consigue la gracia de Dios y de la gente. Creemos, por tanto, que la aplicación de la prudencia es una medida acertada para contrarrestar los efectos nocivos y perversos de comportamientos narcisistas. Asumiendo el riesgo de una posible deriva narcisista por parte del primer ejecutivo, proponemos que los miembros del consejo de administración, no solo muestren la capacidad de actuar según los preceptos de la prudencia sino actúen según ellos. Para poder actuar así hace falta que se cumplan dos condiciones: que los consejeros sean conscientes de su papel y que sean totalmente independientes del primer ejecutivo.